Jesús era el Maestro y Señor de ellos, y tenían toda la razón en ello. Los discípulos habían reconocido tal verdad. Pero Su ejemplo mostraba que el rango más elevado en la estructura (organización, disposición y el orden de las partes dentro de un todo; algo que se toma o se comprende eternamente, todo es absoluto, no hay término medio) de poder del reino es la de siervo.
La última Pascua de Su vida.
El lavado de los pies.
La Pascua es un recordatorio de que ya no había yugo de los amos egipcios sobre Israel.
Casi un milenio y medio después, el Hijo de Dios les estaba mostrando a Sus discípulos que la Pascua se trataba de algo más grande.
(Mateo 26:26-28; Juan 8:34-36) Aquí deja ver que hemos sido esclavos del pecado y ahora Jesús en la Pascua esta fue la actitud (Juan 13: 4-5) detrás del pago. Jesús se levantó de la cena, se quitó Su manto y tomando una toalla, se ciñó y seguido puso agua en un lebrillo (vasija de barro) y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a enjuagarlos con la toalla con que estaba ceñido.
El lavado de pies era el acto requerido de un sirviente.
En cierto modo, esta persona estaba incluso por debajo de un sirviente.
(Mateo 16:16) Pedro, que ya había llegado a reconocer a Jesús como el Cristo, el Hijo del Dios viviente, no le era de agrado el acto de Jesús.
Pedro trató de negarse (Juan 13:8), pero Jesús le dice: "Si no te lavare, no tendrás parte conmigo".
(Juan 13:15) (12) "¿Sabéis lo que os he hecho?".
"Vosotros me llamáis Maestro y Señor; y decís bien, porque lo Soy".
"Pues sí, Yo el Señor y el Maestro he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies, los unos a los otros".
(15) "Porque ejemplo os he dado, para que como Yo os he hecho, vosotros también hagáis".
(15) Jesús dio el ejemplo, "vosotros también hagáis".
Jesús instituye la cena; y (14) "Si Yo, el Señor y el Maestro he lavado vuestros pies, vosotros también deberéis lavaros los pies, los unos a los otros".
"Soy vuestro Señor y Maestro y por consiguiente (por ende, dado que, por tanto, como resultado) deberéis aprender de Mí en esta lección".
El método del ejemplo (15) "Porque os he dado ejemplo, para que como Yo os he hecho, vosotros, también hagáis así".
Cristo enseñó no solo de palabra, sino con el ejemplo, dejándonos así una copia exacta, de la santidad que Dios requiere de nosotros (2 Pedro 2:21).
Lavar los pies (en griego) que implica acción repetida.
Jesús no les estaba diciendo a los discípulos que se lavaran los pies unos a otros una vez, sino repetidamente.
Me puedo imaginar que Jesús tenía la intención de que estos nuevos símbolos, el pan, el vino y el lavamiento de los pies, recordaran a Sus discípulos el significado espiritual.
Hay multitudes que se reúnen para hacer exactamente esto: conmemorar la muerte de Jesucristo comiendo el pan que simboliza Su cuerpo, bebiendo jugo, simboliza Su sangre y lavándose los pies unos a otros como símbolo de la actitud de servicio humilde que Cristo tuvo.
Lavar los pies representa una actitud "permanente de humildad".
En el mundo se hace una vez al año, la mentalidad de lavar los pies, una mentalidad de humildad y de servicio, debe ser un hábito continuo durante todo el año.
Jesús, quien nos enseñó hacer el lavamiento de los pies, una práctica anual, también nos dio ejemplo de una vida activa al servicio de los demás.
(Juan 13:15) "Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis".
Sería una forma de vida.
(Filipenses 2: 2-5) El apóstol Pablo instó a los filipenses diciendo: "completad mi gozo sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa".
Cuando vemos a los demás como más importantes que nosotros mismos, cuando buscamos activamente maneras de servir a sus necesidades en lugar de solo a los nuestros, es que comenzamos a desarrollar la mentalidad de humildad y servicio, que hubo también en Cristo Jesús.
La mentalidad de lavar los pies no es algo natural para la mayoría de nosotros.
Servir a los demás requiere de humildad y esfuerzo.
Nuestra naturaleza humana, naturalmente, nos lleva a poner nuestras necesidades primero, antes que las necesidades de los demás; requiere esfuerzo.
Tratarse unos a otros como verdaderos hermanos.
La mentalidad de lavar los pies debería llevarnos a servir a los demás ahora, sabiendo que estamos plantando semillas de bondad, compasión y generosidad que producirán una cosecha futura. Amén
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Lavar los pies
Juan 13:14-15
“Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.”
Jesús era el Maestro y el Señor, y los discípulos tenían razón en llamarle así. Pero Su ejemplo en la última Pascua de Su vida mostró que el rango más elevado en el reino es el de siervo. Estos son los puntos para la semana.
- La Pascua recordaba que ya no había yugo de los amos egipcios sobre Israel. Casi un milenio y medio después, el Hijo de Dios mostró que la Pascua trataba de algo más grande: habíamos sido esclavos del pecado.
- Jesús se levantó de la cena, se quitó el manto, se ciñó una toalla, echó agua en un lebrillo y lavó los pies de los discípulos. Era el acto de un sirviente, y aún más bajo.
- Pedro, que ya lo había reconocido como el Cristo, el Hijo del Dios viviente, trató de negarse. Pero Jesús le dijo: «Si no te lavare, no tendrás parte conmigo».
- «Porque ejemplo os he dado.» Cristo enseñó no solo de palabra, sino con el ejemplo, dejándonos una copia exacta de la santidad que Dios requiere de nosotros.
- En griego, lavar los pies implica acción repetida: Jesús no les dijo que lo hicieran una vez, sino una y otra vez. El pan, el vino y el lavamiento de los pies nos recuerdan su significado espiritual.
- Lavar los pies representa una actitud permanente de humildad. No es solo algo que se hace una vez al año: la mentalidad de humildad y de servicio debe ser un hábito continuo, una forma de vida.
- Esa mentalidad no es natural: nuestra naturaleza pone primero nuestras necesidades. Cuando vemos a los demás como más importantes y buscamos servirles, plantamos semillas de bondad y generosidad que darán cosecha.
Esta semana busca una necesidad concreta de un hermano de la iglesia o de tu casa y sírvele en ella sin que te lo pida.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Pedro Esconde los Pies
Juan 13:14-15
Para leer en voz alta con los niños
“Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: si Jesús, que es el Señor, les lavó los pies a sus amigos, nosotros también debemos servirnos unos a otros. Imagina a Jesús con una toalla en la cintura, arrodillado con una vasija de agua, y a Pedro que no se quería dejar lavar.
- En tiempos de Jesús, lavarle los pies a otro era el trabajo de un sirviente, el más bajito de la casa. ¡Y Jesús, el Señor, lo hizo!
- Pedro le dijo que no, que a él no. Pero Jesús le contestó que, si no lo lavaba, Pedro no tendría parte con Él. Hay que dejar que Jesús nos limpie.
- Jesús no solo dijo «sirvan»; lo hizo primero para que viéramos cómo se hace. Por eso dijo: «Ejemplo os he dado».
- Servir no es para un solo día. Jesús quería que lo hiciéramos una y otra vez, todos los días, hasta que sea nuestra costumbre.
- Lo que nos sale natural es pensar primero en nosotros: yo primero, lo mío primero. Servir a otros cuesta, y hay que esforzarse para hacerlo.
- Cada vez que ayudas a alguien siembras una semillita de bondad. Esas semillas crecen poco a poco, y un día dan fruto bueno.
¿A quién de tu casa puedes ayudar sin que te lo pida?
Esta semana escoge una tarea de otra persona y hazla tú, calladito.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
