El corazón se endurece y aunque se esté vivo, en verdad se está muerto para Dios. Alguien ha dicho: "Deberíamos vivir cada día como si ese día fuera toda nuestra vida." Esa confianza y esa obediencia al Señor se le deben dar hoy porque no podemos estar seguros de que habrá un mañana. Dios le ofrece dar su reposo al que está dispuesto a creerle, a darle una confianza perfecta y total obediencia. Hay que aceptar su regalo ahora mismo o puede que sea demasiado tarde. Cuando se escucha la Palabra y no la tienes acompañada de fe se neutraliza todo, se pierde todo. Estemos firmes en la fe. 1 Corintios 16: 13 No seas excluido de ese reposo que Dios te ofrece. A aquellos israelitas no les sirvió de nada lo que se le había predicado tocante a la fe. Cuidémonos nosotros de no caer en semejante desconfianza e incredulidad. Cuando la Palabra no haya cabida es porque no has hecho la decisión de vivir mediante la fe en el Hijo de Dios. Dios tuvo su reposo en el sexto día de la creación. Para el pueblo de Israel su reposo era la Tierra Prometida; para ti y para mí nuestro reposo es Cristo, Él es nuestra paz. Efesios 2: 14
El que es cobarde sigue el mal consejo de los que el miedo les arropa. Así como fueron cobardes los diez espías enviados por Moisés a observar la tierra de Canaán. Tengamos cuidado no sea que nuestra desobediencia y falta de fe tengan como consecuencias que se nos cierre la entrada al reposo y a la paz que Dios nos ofrece hoy. Dios nos ofrece una bendición tan grande como la de los santos del pasado y nos dice que si hacemos lo que Él nos manda seremos como los héroes de la fe del pasado. Nuestro Dios es tan grande como lo ha sido siempre. No pierdas las promesas por la incredulidad, porque te haya faltado la fe. Una palabra aunque sea muy poderosa no sirve para nada si no llega a formar parte de la persona que la oye. Hay muchas maneras de oír; o se atiende con interés y se recibe con gozo y con toda atención o por el contrario se es indiferente a las palabras, se muestra desinterés, se arremete con crítica, con escepticismo, o se actúa luego cínicamente, etc. El oír que nos importa hoy es el del que sabe escuchar con interés para creer y poner en acción la palabra que recibió. Porque no tan solo es importante saber oír sino también ir a la acción sobre lo que se escucha. La palabra del Señor se compone de promesas de Dios en las que a uno se le llena la vida de buenas cosas. El autor nos advierte que tengamos cuidado de no perder esas promesas como le sucedió a Israel. Seamos temerosos, tanto que sometamos toda esta carne que nos quiere dominar en un esfuerzo grande y verdadero para no perder aquello de Dios, que de veras vale la pena. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
