Aquí tenemos a un hombre cuya vida y testimonio eran su mejor recomendación ante sus hermanos cristianos. Gayo es un hombre que conoció la verdad y fue libre. El caminar de nuestro hermano Gayo era de admirar en todos los aspectos de la vida. Quiero decir que era un hombre activo en su fe, era dadivoso, tenía entrega y poseía santidad. Por lo tanto, era digno de ser admirado por todos aquellos que le conocían; nadie podía despreciar la entrega de Gayo al Señor. Juan, el apóstol le dice en la carta que le dirige: "…a quien amo." Así es este camino, un camino de amor que reconoce el valor espiritual de nuestros hermanos en la fe. Que como Juan podamos decir, "…a quien amo", refiriéndonos a un hermano con quien tengamos verdadera comunión. ¿Puedes tú decirle a algún hermano en la fe como le dijo Juan a Gayo: "a quien amo"? Este camino es de amar y dejarse amar. Cuando uno alcanza en su búsqueda de la verdad con Dios la libertad y la pureza en la quietud del Espíritu y logra la perfección en esa entrega y consigue la pureza y la sinceridad de carácter, entonces se hace cómodo que otros nos amen.
Cuando Juan le escribe a Gayo deja ver que este hombre era digno de ser amado por todos. Era un hijo de Dios nacido de nuevo. Jesús es la verdad y Gayo había creído en Jesús y caminaba como Jesús les había enseñado a los discípulos. Los discípulos siguieron al Señor en sus enseñanzas y así guiaron a todos los nuevos creyentes; uno de éstos era Gayo. Fue Gayo uno que escuchó la verdad y se hizo hijo de Dios y para Juan era hermoso amarlo. Juan se presenta a sí mismo en la carta como "el anciano" y la dirige a Gayo diciendo de él: "el amado, a quien amo en la verdad." A fin de cuentas, ¡la esencia de la vida es el amor! Es como si dijera: "¡A mi querido amigo!" Que bueno es tener verdaderos amigos; no de boca que los tenemos, sino de hechos. La verdad era la esfera en la cual existía y florecía aquel amor mutuo. No había ningún engaño. Gran vida la de Gayo y esa vida que él llevaba lo recomendaba muy bien a sus hermanos los cristianos.
Juan oraba por su amigo Gayo. Si era que estaba enfermo no lo sé, pero Gayo tenía un amigo que oraba por su salud y para que su alma creciera espiritualmente. Versículo 2 Así era el amor de Juan. Algo uno quiere para sus hijos y amigos es que el pan nunca les falte, ni les falte ningún bien en sus casas. Por eso Juan deseaba que Gayo fuera prosperado en todas las cosas, en salud y en su alma. Los hermanos llegaban a Juan y le daban testimonio de Gayo. Aquellos misioneros que eran hospedados por Gayo le hablaban a Juan de la fidelidad de este hombre. Todos estos hermanos dando testimonio de la conducta fiel de Gayo le dejan ver a Juan que en verdad Gayo se sumó a la verdad. Es claro que el que camina en la verdad es un cristiano íntegro, es un amigo. Es alguien de la verdad en la profesión y la práctica. Conoció la verdad y manifestaba la verdad en su vida. Mis hijos andan en la verdad. El gozo mayor de uno es que los hijos espirituales estén en la verdad. Horrible es verlos volver como el cerdo al fango y el perro al vómito. 2 Pedro 2: 22 Grande es ver a los hijos espirituales perseverar en el Señor. Esto es el seguimiento que le damos al que nos ganamos. De convertirse alguien, escuchamos muchísimo, pero de perseverar se oye poco. Perseverar en el amor y en el servicio al Señor es el gozo grande, es cuando vemos a los hijos espirituales caminando siempre en la verdad.
Gayo era piadoso, presentaba hospitalidad a los hermanos desconocidos. Juan le escribía: "Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos." Versículo 5 Gayo le abría las puertas de su casa y de su vida a aquellos que predicaban el evangelio. A los conocidos y a los forasteros. Abrir las puertas, darle cama, techo, comida, servicio es ser piadoso. Todo este amor en lo que hacía Gayo para otros se le devolvía para él. Le llegó a Juan el testimonio de Gayo por los mismos misioneros que él hospedaba dejándole conocer que se conservaba en la verdad. La bondad de Gayo era conocida por toda la iglesia. No lo decía él, lo decían sus hechos. Y la Iglesia lo sentía y lo decía quien lo recibía. Gayo tenía su casa abierta y su corazón abierto y está registrado en las Sagradas Escrituras. Recibirá su recompensa en el Tribunal de Cristo. El que recibe a un profeta por cuanto es profeta recibe recompensa de profeta. Mateo 10:41 Sería así en la vida de Gayo, compartiría de la recompensa de aquellos predicadores que hospedó. Será recibir una recompensa de predicador dando hospitalidad a los predicadores en nombre del Señor.
Aquellos misioneros salieron por amor de Cristo y solo esperaban en el Señor para el suministro de sus necesidades. No querían nada de los inconversos. Aceptar algo del impío es lo mismo que decir que tu amo es pobre para proveerte. Si aceptas y vives recibiendo de la mano del impío, entonces el impío usará eso incorrectamente para justificarse, no le brindes esa falsa seguridad. Dios tenía a Gayo para recibir a los hermanos misioneros y a los predicadores y les suplía de lo que fuera necesario.
Gayo se ganó el ser amado por Juan y por los hermanos. Se ganó el ser amigo, gracias a que caminó su vida en la verdad. Sigamos este magnífico ejemplo y entonces participaremos cada uno de nosotros de las grandes bendiciones que Gayo recibió. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
