Dios nos ha dado la bendición de escoger su Camino de vida y salvación. Pero, algunos cristianos piensan que por ya haberse convertido lo tienen todo dispuesto a sus pies para querer exigir como a ellos les place. ¡Qué equivocados viven estos hermanos con el evangelio que fue enseñado por Jesús y seguido por los apóstoles! Tanto Jesús como los apóstoles nos dejaron todo escrito en la Palabra de cómo deberíamos conducirnos en este Camino. Este evangelio es honroso y es para vivirse en obediencia de acuerdo al amor, a la justicia y a la santidad de Dios. Si en verdad conocemos al Señor y su evangelio guardamos sus mandamientos. 1 Juan 2: 3 Lo que sucede es que hoy día algunos hombres mal intencionados se han escondido detrás de lo que se llama el evangelio y lo han hecho para sí un negocio de manera perversa. Limpian su imagen con la sangre del Cordero que es pura, santa. Esos aprovechados quieren presentar el evangelio como algo artístico. Por eso, entre ellos hay fama, riquezas, puestos, ganancias deshonestas, posiciones, aplausos, brincos y saltos, pero pocos deberes.
El primer deber de un creyente es el amor fraternal. Un deber es estar obligado a algo. En nuestro caso es tener la obligación de amar fraternalmente. Es el amor donde uno pertenece al hermano; hay unidad, amor. No es que te aproveches del amor fraternal y entonces estés pendiente solo para que te amen, te mimen, te den y te cuiden a ti, sino que tú estás para hacerlo tú a otros: tú estás dispuesto para amar, cuidar y servir a los hermanos. Todo verdadero cristiano debe amar. Fácil es criticar, exigir, calumniar, celar, pero nuestra obligación es amar. Muchas acciones dejarán ver tal amor a los que en realidad son hermanos. Y una obligación hay que cumplirla.
Cuando amamos llegamos a cumplir la obligación o deber de la hospitalidad. Aquellos fieles cristianos de los primeros siglos del cristianismo estaban perseguidos y necesitaban dónde esconderse y conseguir un pedazo de pan. Los que los hospedaban se exponían a grandes peligros. Se le brinda hospitalidad a aquel que en realidad lo necesita. Es posible que cuando se haga se hospeden ángeles. Hebreos 13: 2 De no llegar el ángel a tu puerta han de llegar siervos, hombres y mujeres de Dios que su presencia es una bendición; esa piadosa influencia sobre nuestra familia será de mucha bendición. Ocuparse de los presos era una obligación para los hermanos antiguos. Pablo, Pedro, Juan y muchos de los compañeros de ellos estuvieron presos en muchas ocasiones. Esos creyentes encarcelados por su testimonio para Cristo necesitaban comida, ropa caliente, lectura y aliento. Cuando los hermanos visitaban a los presos era a Cristo a quien visitaban. Mateo 25: 35,36 & 40 Nosotros estamos en este cuerpo humano lo mismo que ellos y por ello sujetos a aflicciones similares. Por lo tanto, debemos movernos al igual que ellos y cumplir con el mismo amor de Cristo nuestros deberes para con nuestros hermanos.
Otro deber ante Dios es que tengamos matrimonios honrosos. ¡Qué cosa más extraña lo que se ve hoy día! Parece que para algunos el matrimonio es como un inconveniente para la obra. Hoy día, algunos de los pastores y aquellos que dicen ser ministros de algo, sus matrimonios les son estorbo y por eso se dejan, se divorcian cada día. Ese respeto ya no se tiene a lo que Dios instituyó. Aún antes que el pecado entrara al mundo el matrimonio fue instituido por Dios. Hacer burla del matrimonio, tratarlo con impureza es prohibido por las Escrituras. Es nuestro deber mantener el lecho conyugal sin mancilla, sin mancha y sin deshonra. El adulterio no es una enfermedad, es un pecado y es un pecado que el mismo Dios juzgará. Se juzga ese pecado en esta vida, le vienen a los que lo practican las dolencias corporales, la rotura de la familia, las aflicciones mentales y nerviosas y si no se arrepienten Dios los juzgará en el fuego eterno.
El contentamiento es algo que nos es obligado, también es un deber para nosotros. Es el contentamiento del creyente con lo que tiene y con los que tiene. Vive sin codicia, sin desear lo de los demás. La codicia rompe la comunión con Dios y estorba el crecimiento espiritual. Hay que entender y saber claramente que Dios no te desamparará ni te dejará. No puedes vivir feliz cuando codicias y así no te puedes alegrar con lo que tienes; anhelas lo de otro, casa, ropa, carro, la preparación o estudios. Eso no debe ser así. Hebreos 13: 5 1 Timoteo 6: 8 Estemos contentos con lo que tenemos.
Acordaos de vuestros pastores, ese es otro deber cristiano. ¿Cuál ha sido su conducta; se han mantenido firmes en su confesión hasta el final? Aunque muchos pastores murieron por causa de Cristo. Tiene el pastor esa fe que se aferra a Cristo, que introduce a Cristo en cada paso de la vida. Jesús no cambió en nada. Algunos quieren que cambie al pasar del tiempo y por eso el pecado crece. El pastor que se sostiene en la verdad conocida; que así como Jesús es el mismo ayer, hoy y por los siglos, él también vive y profesa la misma fe y el mismo mensaje. Es un(a) pastor(a) que no cambia, que lo que conoció hace muchos años es igual hoy. A tu pastor (a) le debes fidelidad, amor y obediencia. El cuida tu alma y dará cuentas a Dios por ella. ¡Ámalo!
Tu obligación y deber también es cuidarte de las doctrinas extrañas. En aquellos tiempos del judaísmo había muchos rituales que consistían en limpiarse externamente. Hoy en día siguen saliendo las extrañas doctrinas. Se han levantado los que dicen que la gracia es para toda libertad, incluso para pecar. Vemos a diario en los medios cristianos los brincos, las danzas, el no predicar sino gritar y bailar en el altar. ¡Cuánta locura de esos grandes y falsos maestros al decir que Dios está entre ellos cuando allí no se predica el evangelio! Decir que somos cristianos es fácil, lo dicen muchos por su boca, pero sin obligaciones como creyentes. No caigas en semejante error. Líbrate y libra a los tuyos siendo fiel y obediente a tus deberes y obligaciones. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
