Jesús le hablaba a sus discípulos y Él les dice en Juan 15: 19 "Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece." Es lo mismo que decirles, "si fuerais del mundo el mundo os amaría porque lo mundano se ama, se acepta." Pero a ellos, los escogidos fue el Señor quien los escogió. Por eso dice: "Antes yo os elegí del mundo." En Efesios 1:4,5 se nos deja ver que el propósito de Dios en escogernos es el amor. Los que oyen el evangelio y creen son elegidos, lo dice así 1 Tesalonicenses 1:4 El hombre por su incredulidad no quiere creer en el Señor, escogen la condenación para su propia vida. Hemos de conocer que somos escogidos para ser santificados en Cristo. ¡No quiere decir que por ser elegidos no tengamos que santificarnos! Esto lo podemos ver claro en el caso de Judas, quien traicionó y entregó al Maestro. Era compañero, pero aquella bolsa de dinero le tentaba tanto y tanto, que ese fue su problema. Cada tentación es humana, pero nuestro deseo de agradar a Dios y el trato del Espíritu Santo en nuestra santificación no nos permite caer. Judas cae por su falta de santificación. Juan 6:70 Jesús dice: "¿No os he escogido yo a vosotros los doce y uno de vosotros es diablo?" Judas no compartía la fe de Jesús, así que ese era diablo. Jesús le aclaraba esto a Pedro, no a Judas.
Jesús es santo en lo que toca a su carácter personal. Santificarse aquí es dejar ver que se separó para la obra que el Padre le dejó. Con aquella muerte de sacrificio Jesús se separó. Jesús se apartó de toda su gloria y llegó en esa separación a su muerte gloriosa. Su santificación es el modelo y poder de la nuestra. Judas no se separó, no se santificó para lo que se le había escogido. Dios te escogió y te separó para Él, pero tú debes saber que te tienes que separar para Él. Jesús es el ejemplo; se separó para la obra que su Padre le había enviado. Tú no puedes decir que dispones de tu vida, porque eso lo hizo Judas y fracasó. Tú no puedes decir: "Voy para allá o para acá.", cuando ves que Jesús se santificó, que se separó para la obra del Padre. Y tú fuiste elegido. Pero, algunos caminan como quieren, entonces se hacen unos Judas. Tales, que de elegidos brincan a ser unos traicioneros.
En I Corintios 1:2 se habla de los que invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Aquella iglesia era separada a Dios del mundo. Si eres separado para Dios, estás a gran distancia de todo lo que es mundo. Aquel o el otro te aconseja, te dice, te opina, pero ya tú eres separado para Dios. Por tal razón, ya te separaste de este mundo pecador y sucio. Ahora se deja ver tu pasión, se deja ver cuánto en verdad has hecho esa separación. Te vas separando para tu Dios en una vida santa de día a día. Algunos pretenden que la santificación sea una obra concreta y final de la gracia. Una transformación instantánea mediante la que una persona obtenga la total erradicación de la naturaleza pecaminosa. Pero, no es así de fácil. Cualquiera persona dice que puede invocar el nombre del Señor y lo hará, pero no será oído por Dios si no tiene santificación en su vida. La santificación del día a día con su Dios.
En 2 Timoteo 2:21 dice: "Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra." En el versículo 19 dice: "…Apártese de iniquidad todo aquel que invoque el nombre de Cristo." Hay que vivir en santidad, ¡Cuidado! No se juega con esto, pues la caída llega. Hay que tener separación de los malos hombres, de los falsos maestros, de los vasos de deshonra. 2 Timoteo 2: 17,18 Dos individuos, Himeneo y Fileto no eran de la fe y tampoco de la iglesia, eran falsos maestros. Hay que tener separación para cuidarnos de la contaminación de las malas doctrinas. Hay que estar separados del mal para el servicio de Dios, que era lo que Jesús le decía a sus discípulos. Para estar dispuestos para toda buena obra.
I Pedro 1:2 En la elección se deja ver que Dios eligió en santificación del Espíritu. En la eternidad Dios conoció anticipadamente y eligió al hombre. En el tiempo, el Espíritu Santo opera para hacer esta elección real en las vidas de las personas. Mediante la santificación del Espíritu Santo en tu vida, eso te coloca a ti en la santa posición de ser apartado para Dios. Así que tú no perteneces a la carne ni al diablo. Bueno, eso espero yo. Serás participante de su gloria, así que no puede ser en ninguna mundanalidad. Todo ésto tan grandioso es tu separación mediante el Espíritu. Demos gracias a Dios por su don inefable. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Un Elegido Se Santifica
Juan 17:19
“Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.”
Somos escogidos por amor para ser santificados en Cristo, pero ser elegidos no quiere decir que no tengamos que santificarnos. Jesús se separó para la obra del Padre, y su santificación es el modelo y el poder de la nuestra. Estos son los puntos para la semana.
- Jesús dijo: yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. Los que oyen el evangelio y creen son elegidos; el que por su incredulidad no quiere creer escoge la condenación para su propia vida.
- Judas era escogido y compañero, pero la bolsa de dinero lo tentaba tanto que cayó por su falta de santificación. Algunos caminan como quieren, y de elegidos brincan a ser unos traicioneros.
- Santificarse es separarse para la obra de Dios, como Jesús, que se apartó de toda su gloria y llegó hasta su muerte. Dios te escogió y te separó para Él, pero tú también te tienes que separar para Él.
- Si eres separado para Dios, estás a gran distancia del mundo, aunque otros te aconsejen y te opinen. La santificación no es una transformación instantánea: es de día a día con tu Dios.
- Cualquiera dice que invoca el nombre del Señor, pero no será oído si no tiene santificación. Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo; no se juega con esto, porque la caída llega.
- El que se limpia será instrumento para honra, útil al Señor y dispuesto para toda buena obra. Hay que separarse de los falsos maestros para cuidarse de la contaminación de las malas doctrinas.
- Dios nos eligió en santificación del Espíritu. El Espíritu Santo hace real esa elección y nos aparta para Dios: no pertenecemos a la carne ni al diablo, y seremos participantes de su gloria.
Identifica esta semana una sola cosa del mundo que todavía te ata y sepárate de ella, pidiéndole al Espíritu Santo que te santifique día a día.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
La Bolsa de Judas
Juan 17:19
Para leer en voz alta con los niños
“Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Jesús se apartó para hacer lo que su Padre le mandó, para que nosotros también seamos apartados para Dios en la verdad. Judas fue escogido por Jesús como uno de los doce, pero una bolsa de dinero lo tentaba tanto que terminó traicionando al Maestro.
- Jesús te escogió porque te ama. Ser escogido por Jesús es un regalo muy grande, pero también es una responsabilidad.
- Judas estaba cerca de Jesús todos los días, pero no se apartó de lo malo. Estar en la iglesia no basta; hay que apartarse para Dios.
- Santificarse quiere decir apartarse para Dios. Jesús dejó su gloria y se entregó para hacer lo que su Padre quería. Tú también te apartas para Dios.
- Apartarse para Dios no pasa de un día para otro. Es cada día: escoger lo bueno, dejar lo malo y obedecer a Dios en lo que haces.
- Algunos dicen que son de Dios, pero hacen lo que quieren. ¡Cuidado! Jugar con el pecado te hace caer, como le pasó a Judas.
- El Espíritu Santo te ayuda a vivir limpio. Así Dios te puede usar para cosas buenas, como una herramienta limpia en las manos de su dueño.
¿Qué cosa te tienta como la bolsa de dinero tentaba a Judas?
Esta semana, cada vez que aparezca, dile que no y escoge lo que agrada a Dios.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
