"Hombre de Dios" es un título que se le daba a un hombre que era profeta, así se describía a un hombre con conducta piadosa. Es una forma de llamar a un hombre que vivía para Dios. Pues el que vive para Dios su caminar debe ser según Dios lo quiera llevar. Había un Timoteo y una forma de cómo éste tenía que moverse. Era un hombre que hacía a los hombres pensar en Dios y glorificar a Dios. Así es como deben ser nuestras vidas. Para uno hacer que las personas piensen en Dios y lo glorifiquen uno tiene que hacerse ese hombre de Dios, un piadoso. En su servicio para Cristo, Timoteo debía huir del envanecimiento, de la impureza (I Timoteo 4:5), de un espíritu de descontento, de codicias necias y dañosas y del amor al dinero. Fíjate, que todo eso es el engaño del mundo, pero tú eres hombre de Dios, un hombre piadoso. Timoteo debía cultivar el carácter cristiano que es lo único que se puede llevar al cielo.
Nuestro carácter cristiano es uno de justicia, piedad, fe, amor, paciencia y mansedumbre. Así es un hombre de Dios. Si careces de estos elementos todavía no te has formado en lo que Dios quiere para ti.
1) Justicia, habla de rectitud e integridad en nuestros tratos con nuestros semejantes. Se nos olvida que hay que caminar en justicia siempre, todo el tiempo. El reino de Dios es justicia. No puedes caminar como el mundo, ni como aquel y el otro piensa; es en justicia que se camina.
2) La piedad refleja el carácter de Dios en aquel que la posee. El piadoso es aquel que es temeroso de Dios y apartado del mal. (Job 1: 1, Juan 9: 31) Tu persona refleja a Dios cuando eres piadoso. Tus hechos reflejan a Dios. Tu forma de vivir refleja a Dios. En lo que piensas, mediante tus actos, en todo, eres un reflejo de Dios.
3) La fe es creer al que te llamó. Es fidelidad, tenerle confianza al que te llamó. Sigue la fe que es con la que mueves al que te ha llamado.
4) Sigue el amor y deja lo que no hay o no está en el carácter de Dios. Ese amor es el afecto a tu Dios. Es el afecto a tu prójimo; el que ama deja ver a otros que en verdad ama. No basta con decir: "Ellos lo saben que les amo", pues un hombre de Dios sigue el amor y por tal razón lo expresa.
5) La paciencia sigue al hombre de Dios. Esa firmeza, ese aguante bajo las pruebas. No importando los días que haya que esperar. Ese descanso en el Dios que nos sostiene. Esa fe que nos llena de paciencia.
6) Seguir la mansedumbre. Es esa disposición amable. No hay porqué estar tan agitado, Dios hará.
Por estas cosas es que se le llama: hombre de Dios, pues se mueve como Dios. Es de esa humildad que tan solo la puede tener el que enseña a otros a conocer quién es Dios.
Como mencionamos al principio, Timoteo como hombre de Dios tenía que huir del envanecimiento, de la impureza, de un espíritu de descontento, de codicias necias y dañosas y del amor al dinero. Pero también tenía que pelear. El hombre de Dios pelea, compite de buena gana. Esto es como la competición atlética, es como competir en todo lo que se vive para ganar para Dios. El competir en la "buena batalla" es pelear, no es quedarse quieto. Esa "buena batalla" que se menciona en 1 Timoteo 6: 12 (y en 2 Timoteo 4: 7) es la fe cristiana, es la carrera que se relaciona con ella; es esa batalla. Muchos han quedado estacionados, estancados, que no se pueden mover en la carrera, no pueden competir en esta batalla de la fe, no mueven montañas y se tienen que rendir. Entonces no dejan ver el carácter de Dios en sus vidas. El hombre de Dios debe correr y competir bien en esta carrera. Hay que echar mano a la vida eterna. ¿Se va a dejar ir la vida eterna? Si no le echas mano a la vida eterna estás en un gran peligro pues el Diablo te la quiere quitar.
Corre mi hermano y mi hermana, compite, no te desanimes. Ya posees la salvación, pero hay que esforzarse para que nadie quite tu corona. El hombre de Dios está consciente de que está llamado a la vida eterna. Por tal razón, no se enreda en las cosas de este mundo. Pablo sabía lo que le tocaba vivir y quería que su discípulo Timoteo, no importando lo que a su vez también le tocara vivir, su fe siempre fuera puesta en Cristo, "Aquel que resucita a los muertos." Timoteo estaba destinado para que fuera un hombre de Dios en todas sus pisadas.
Puede que no sepas quién eres o qué haces aquí, por qué lloras o por qué sientes paz, pero hoy es para que sepas: que eres llamado para que seas un HOMBRE DE Dios, ese que hace conocer a Dios en la tierra. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Hombre de Dios
1 Timoteo 6:11,12
“Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna”
«Hombre de Dios» era el título del que vivía para Dios: alguien que hace a los hombres pensar en Dios y glorificarlo. Timoteo tenía que huir de unas cosas, seguir otras y pelear la buena batalla de la fe. Estos son los puntos para la semana.
- El hombre de Dios huye del envanecimiento, de la impureza, del espíritu de descontento, de las codicias necias y del amor al dinero, que son el engaño del mundo, y cultiva el carácter cristiano, lo único que se lleva al cielo.
- Sigue la justicia: rectitud e integridad en el trato con los demás, siempre y todo el tiempo. No se camina como el mundo ni como piensa aquel o el otro; el reino de Dios es justicia.
- Sigue la piedad: el piadoso es temeroso de Dios y apartado del mal, y así sus hechos, su forma de vivir y hasta lo que piensa son un reflejo de Dios.
- Sigue la fe, que es fidelidad y confianza en el que te llamó, y sigue el amor, que no basta con decirlo: el hombre de Dios lo expresa, hacia su Dios y hacia su prójimo.
- Sigue la paciencia, esa firmeza y aguante bajo las pruebas sin importar los días de espera, y la mansedumbre, esa disposición amable: no hay por qué estar tan agitado, Dios hará.
- El hombre de Dios también pelea. La buena batalla de la fe es una carrera que se compite de buena gana; muchos se han quedado estancados, no mueven montañas y se tienen que rendir.
- Hay que echar mano de la vida eterna, porque el Diablo te la quiere quitar. Ya posees la salvación, pero hay que esforzarse para que nadie quite tu corona, sin enredarse en las cosas de este mundo.
Mira las seis cosas que sigue el hombre de Dios, escoge la que más te falta y practícala a propósito cada día de esta semana.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Corredor Que Busca la Corona
1 Timoteo 6:11,12
Para leer en voz alta con los niños
“Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: el hombre de Dios se aleja de lo malo, persigue lo bueno y pelea con valentía para no perder la vida eterna. El estudio dice que vivir para Dios es como una carrera: el que corre bien no se queda parado, sino que sigue adelante hasta ganar su corona.
- Un hombre o una mujer de Dios es alguien que, con su manera de vivir, hace que los demás piensen en Dios. Tú también puedes ser así.
- Hay cosas de las que hay que huir: creerse más que los demás, vivir descontento, querer siempre más cosas y amar el dinero. Eso es un engaño del mundo.
- Y hay cosas que hay que perseguir: ser justo, respetar a Dios, confiar en Él, amar, tener paciencia y ser amable. Son seis; apréndetelas.
- El amor no basta con decirlo. No digas «ellos saben que los quiero»: demuéstralo con abrazos, con ayuda y con buenas palabras.
- Vivir para Dios es una carrera. Algunos se cansan, se quedan parados y se rinden. El que es de Dios sigue corriendo aunque cueste.
- El diablo quiere quitarte lo más valioso: la vida eterna. Por eso agárrala fuerte y no dejes que nadie te quite tu corona.
¿Cuál de las seis cosas buenas te cuesta más?
Esta semana practícala todos los días; si es la paciencia, espera tu turno sin quejarte.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
