Mega Zoé
Estudio #0685Iglesia en las casas

Conozcamos Lo Que Ha Llegado A Nuestras Vidas

Conozcamos Lo Que Ha Llegado A Nuestras Vidas llama a atender la Palabra de Dios y volver al Señor con arrepentimiento.

Nuevo TestamentoHebreos5 min lectura

En muchas ocasiones somos muy negligentes con nuestras vidas espirituales. Muchos caen en ser ociosos, vagos. Sin embargo se lucha mucho por poseer buenos estudios y buenos trabajos. Nos damos mucho a todo esto que es parte de nuestra existencia secular o natural pero nos hacernos de oídos sordos a lo que es oír y obedecer la voz de Dios (Hebreos 2: 1). ¿A cuántas cosas nos dedicamos y nos esforzamos más que por oír y recibir de Aquel que nos dio la vida? Por ejemplo, si soy maestro, pues me preparé en lo que concierne a lo de enseñar. Si soy vendedor, me esforzaré en aprender todo lo concerniente a ventas, porque el triunfo está si sé mucho acerca de lo que me dedico. Si sé poco de lo que se debe hacer en mi trabajo, cualquiera que me pregunte no sabré contestar y entonces estaré en riesgo de perder el trabajo o negocio. Entonces, hay que estar bien preparado porque así es como se triunfa en la vida secular. De igual manera es en Dios, mi hermano. Si no sabes de Él, fracasas en tu camino. Pero si sabes de Él eres un triunfador, porque todos sabrán cuánto lo amas y le crees.

Así que hay que prestarle sumo interés a lo que Dios nos ha dicho (Hebreos 2: 1). Entre más oyes más sabes. Cuando los ángeles traían un mensaje de Dios a alguien eso era firme (Hebreos 2: 2). Mucho más si la palabra viene del Señor Jesús, ¡pobrecito del que no hace lo que Jesús enseña! Cuando no se escuchaban o no se atendían los mensajes dados por los ángeles a eso le seguía un castigo estricto. Considerando que Jesucristo es el Hijo de Dios; mayor que todo ángel, entonces, ¿qué le espera al que no le oye, ni le sigue, ni le ama? Jesús es mayor que Moisés y que todos los profetas.

Cuando alguien decide no oír y caminar sin dirección de Dios es como ir en un barco a la deriva. Es el pobrecito marinero que no ancla su nave en ningún puerto. Su nave está lejos, no sabe donde se encuentra o de donde soplan los vientos. Pobrecitos son los que no conocen de cerca al Señor, que solo pueden dar cantazos con su nave de acuerdo a como el viento les sople. Debemos anclar nuestras vidas espirituales en la palabra oída, en lo que hemos aprendido al ser enseñados. Algunos se descuidan y dejan pasar el lugar o el puerto donde su nave debió ser anclada para seguridad y estabilidad espiritual. Salir del puerto seguro para ir a la deriva propicia la venida de un posible naufragio. El barco que va a la deriva va a su propia destrucción porque el marinero se ha quedado profundamente dormido. No quiere que nadie le despierte; se molesta muchísimo si alguien lo hace. No quieren ser advertidos ni reprendidos por su pastor ni por otro compañero cristiano. El peligro de irse a la deriva en la vida espiritual es que se apartan de la Persona de Cristo, fácilmente han caído en la apostasía (en el desvío de la verdad divina) que es un pecado en el que no hay arrepentimiento.

Cuando uno se está dejando llevar hacia el pecado lo hace poco a poco, sin darse cuenta. Aquellos que se van dejando llevar a la deriva día a día, poco a poco se alejan más de Dios. Consideremos que los que a conciencia y deliberadamente dejan a Dios son los menos. Fájate que son pocos los que cometen algún pecado desastroso, pero son muchos los que se dejan involucrar en alguna situación poquito a poquito hasta que despiertan a la dura realidad para encontrarse con que han hecho trizas su propia vida y el corazón de alguien más. Debemos estar constantemente en guardia ante el peligro de vivir nuestra vida ¡a la deriva! Hebreos 2: 3

Justa retribución por la transgresión y desobediencia recibieron los que se hicieron de oídos sordos (Hebreos 2: 2). Se les pagó justamente. Los pecados que traen el castigo de la ley se les llama transgresión y desobediencia. En griego la transgresión es cruzar una línea, pasarse la raya. El conocimiento de la palabra hablada por Dios y la conciencia han trazado una línea y el pasarla es pecado. Ya quedó claro lo que era bueno y malo. El pago es por no hacer lo que Dios quería cuando habló.

La desobediencia también viene por oír mal. Cuando se es medio sordo a la palabra de Dios,se oye mal, no se entiende, se turban las palabras. ¡Qué peligro! Oír descuidadamente. Se peca por falta de atención o malentendido o por no captar lo que se le ha dicho. Es que hay mucha indisposición a oír. ¡Qué difícil es hablarle al que no quiere oír! Se llega entonces a la desobediencia de la voz de Dios, ya se está duro en el corazón, rebelde, con rabia. Se cierran los oídos deliberadamente a los mandamientos del Señor, a las advertencias e invitaciones. La ley fue dada por ángeles a Moisés y la palabra del evangelio fue dada directamente por el mismo Señor Jesús.

Es único lo que hemos recibido como para echarlo a un lado por los deseos de la carne. Originado directamente de Jesús para nuestras vidas. La misma voz de Dios llegando a nuestras vidas. ¿Por qué despreciarla y echarla a un lado? Alguien le había hablado al que escribió esta carta a los hebreos porque había escuchado directamente de los labios de Jesús (Hebreos 2: 3). Así se transmite este evangelio. Hemos conocido por alguien que conoció al Señor. Este mensaje de vida se ha manifestado a nosotros con señales y milagros y muchas obras poderosas, por eso es muy efectiva en nuestras vidas. El que conoce esta verdad, su vida es totalmente cambiada. Vemos y oímos de los grandes milagros, señales, prodigios, repartimientos del Espíritu Santo, testimonios de la verdad del evangelio. ¡Que sean abiertos los oídos para oír con atención al Señor de la vida! Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz