Después que el Arca del Pacto estuvo siete meses en la tierra de los filisteos ellos consultaron a sus sacerdotes y adivinos sobre cómo enviarla de regreso a su lugar. El tener el Arca en cautiverio en su territorio era para ellos una maldición (I Samuel 5: 1, 6). Los filisteos estaban muy claros de todo el mal que les había venido sobre sus cuerpos, pues se habían enfermado, estaban en grandes maldiciones y quebrantos. Pero, también el mal estaba en Israel por la ausencia del Arca. Israel estuvo castigado por sus enemigos por haber descuidado el Arca, quería decir que ahora Dios no estaba con ellos. Cuando Dios no está se vive a la merced del Diablo. A Dios no se le puede abandonar por nada ni por nadie. Por lo tanto: ¡cuidemos lo de Dios en nuestras vidas! Cuando nos descuidamos y echamos lo de Dios por la borda, entonces ya hemos perecido.
A pesar de todo lo sucedido a Israel, ese es el pueblo de las promesas. Es el pueblo separado por Dios de entre todos los pueblos del mundo. Así que, por los muchos padecimientos los filisteos decidieron devolverles el Arca. Fueron a consultar a sus sacerdotes y adivinos para saber cómo la devolverían a Israel. Para los filisteos sus adivinos eran los mejores informados sobre esto, sabrían cómo se debía hacer porque pensaban que en ellos estaba la sabiduría. Así que, los sacerdotes y adivinos les aconsejaron con todo detalle. Pero, nosotros sabemos que los consejos fueron de acuerdo a su criterio y no de acuerdo a un conocimiento que viniera de Dios. Temían mucho a Dios según se nos dice el capítulo 5:11, 12. Habían puesto el Arca del Pacto en su templo al lado del ídolo que representaba a su Dios Dagón (I Samuel 5: 2). Aquel ídolo quedó postrado en tierra delante del Arca del Dios de Israel (I Samuel 5:3). Ellos habían llevado el Arca como botín dedicado a Dagón, pero, la imagen de Dagón cayó postrada y aunque la levantaron y la pusieron nuevamente en su lugar volvió a caer partida por la mitad postrada a delante del Arca de Dios (vs. 4)
Los sacerdotes y adivinos de Dagón le hicieron ver a los filisteos que era absolutamente necesario devolver el Arca. Estaban convencidos del peligro en que estaban al tener el Arca de Dios en un lugar inmundo. Se acordaron de lo que les había pasado a Egipto y a Faraón. Sabían lo que seguro le vendría a ellos. Pudieron entender que Dios era un Dios celoso y que tendrían que enviar con el Arca una ofrenda de expiación. De esa manera, al menos reconocían ante Dios el castigo sufrido y merecido. No serían sanados por ningún otro medio sino mediante un pago por su mal, pero entendamos que sus mentes eran muy limitadas en cuanto a lo espiritual. Así, que cuando comenzaron a tratar de fijar la satisfacción que habían de pagarle a Dios se hicieron miserablemente vanos en sus necias imaginaciones. Hicieron imágenes de tumores y de ratones por la plaga vergonzosa, así creían ellos que pagaban por su iniquidad (I Samuel 6: 4).
Igual que Egipto no dejó ir al pueblo de Dios y fueron destruidos, también ellos temían ser destruidos. Mejor era hacer un carro nuevo y enviar de vuelta el Arca de Dios. Las vacas que usaron para acarrear el carro donde llevaban el Arca no estaban acostumbradas a tener un yugo; lo hicieron así para que nadie las guiara ni influyera en su camino a seguir (I Samuel 6: 7). Entendían que por medio de un poder invisible las vacas serían guiadas en contra de su instinto natural (I Samuel 6: 9). Así que unas vacas sin entendimiento llevaron el carro con el Arca al lugar llamado Bet-semes. La pequeña ciudad de Bet-semes estaba a 15 kilómetros de distancia de los filisteos. Con lo sucedido vemos lo que es el peligro de intervenir como no es debido en lo que es sagrado. El hombre debe primero conocer y entonces con todo cuidado y temor reverente acercarse a lo sagrado. Las vacas siguieron su camino y llegaron a Israel; ellas no se confundieron, fueron los hombres los que se confundieron. Todo aquel que ve a Dios como algo simple se confundirá y se equivocará. La mano invisible que dirigió las vacas a Israel las llevó directamente al campo de Josué donde había una gran piedra; una piedra grande muy conveniente para poner encima el Arca (I Samuel 6: 14,15).
En todo esto los filisteos habían estado viendo la Gloria de Dios ante ellos, pero aún así no dejaron de adorar a su Dios falso. Y aunque los segadores del pueblo de Israel se alegraron por la llegada del Arca, aún así no le dieron el valor correcto. El carro de madera lo usaron como fuego y las vacas para el sacrificio; esto les parecía bien (I Samuel 6: 14). Aquí se probaba la devoción verdadera o la rebelión y la ignorancia. El sacrificio de las vacas y el fuego con el carro de madera no era lo que más podía agradar a Dios, era la atención y el cuidado del Arca lo importante, pues Dios descendía y les hablaba desde allí. Porque vieron la madera y las vacas levantaron un altar a Dios, antepusieron eso al Arca. Es un gran peligro cuando no se ve lo que en verdad hay que ver.
Bet-semes era una de las ciudades asignadas a los hijos de Aarón según la heredad de Judá (Josué 21:16). Por lo tanto, era conveniente tener allí personas consagradas a Dios para hacer el oficio del Arca. Pero, los de Bet-semes eran torpes e indiferentes a la ley de Dios y miraron dentro del Arca de Jehová (I Samuel 6: 19). La ruina del hombre viene por la ambición de conocer lo que le es prohibido. No se podía mirar dentro del Arca, eso era absolutamente prohibido. De parte de ellos esto fue una expresión de menosprecio de lo santo. Así es la ofensa hacia Dios si tenemos en poco sus ordenanzas. Si hubiesen discernido el alto significado del Arca y no hubiesen juzgado aquello meramente por la apariencia exterior se habrían percatado de que nunca había brillado el Arca con tanta majestad como ahora que les era tan necesaria. Dios hizo morir a muchos hombres de Israel por tan grave atrevimiento; por no saber dónde estaba Dios. ¡Bendito sea su nombre, cuando podemos estar delante de Él para rendirle adoración! Pero, estar delante de Dios para contender con Él, eso no es permitido. Al que lo hace le vendrán muchos males como les vinieron a los filisteos y a los israelitas rebeldes. Cuidemos lo de Dios en nuestras vidas y no seamos descuidados ni torpes con lo que es sagrado, seamos sabios y temerosos. Así disfrutaremos siempre de la presencia del Todopoderoso Dios. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Cuidemos lo de Dios en Nuestras Vidas
1 Samuel 6:1-9
“¿Qué haremos del arca de Jehová? Hacednos saber de qué manera la hemos de volver a enviar a su lugar.”
Siete meses estuvo el Arca en tierra de los filisteos. Ellos sufrieron plagas por tenerla, e Israel sufrió por haberla descuidado, porque Dios no estaba con ellos. A Dios no se le puede abandonar por nada ni por nadie. Estos son los puntos para la semana.
- Cuando Dios no está, se vive a merced del Diablo. Cuando nos descuidamos y echamos lo de Dios por la borda, ya hemos perecido. Por eso hay que cuidar lo de Dios en nuestras vidas.
- Los filisteos pusieron el Arca en su templo junto al ídolo Dagón, y Dagón cayó postrado delante de ella; lo levantaron y volvió a caer, partido. Ningún ídolo se sostiene delante del Dios de Israel.
- Consultaron a sus sacerdotes y adivinos, que aconsejaron según su criterio y no según Dios. Hicieron tumores y ratones de oro creyendo pagar así su iniquidad: sus mentes eran muy limitadas en lo espiritual.
- Unas vacas que nunca habían llevado yugo llevaron el carro derecho a Bet-semes. Las vacas no se confundieron; los hombres sí. Todo aquel que ve a Dios como algo simple se confundirá y se equivocará.
- Los filisteos vieron la gloria de Dios y siguieron adorando a su dios falso. Y los de Israel se alegraron, pero pusieron el carro y las vacas por delante del Arca: no vieron lo que había que ver.
- Los de Bet-semes miraron dentro del Arca, cosa prohibida, y eso fue menosprecio de lo santo. Dios hizo morir a muchos por tan grave atrevimiento. Así se ofende a Dios cuando se tienen en poco sus ordenanzas.
Esta semana, identifica una cosa de Dios que has descuidado en tu vida —la oración, la Palabra, el culto— y vuelve a ponerla en su lugar.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Dagón Cae de Cara
1 Samuel 6:1-9
Para leer en voz alta con los niños
“¿Qué haremos del arca de Jehová? Hacednos saber de qué manera la hemos de volver a enviar a su lugar.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: los filisteos no sabían qué hacer con el Arca de Dios que se habían llevado, y preguntaron cómo devolverla. La habían puesto al lado de su ídolo Dagón, y a la mañana siguiente Dagón estaba tirado de cara al piso delante del Arca.
- Los filisteos levantaron a Dagón y lo pusieron otra vez en su sitio. Al otro día estaba en el piso otra vez, y roto. Ningún ídolo puede estar de pie delante de Dios.
- Mientras el Arca estuvo con ellos, los filisteos se enfermaron. Y el pueblo de Israel también sufría, porque había descuidado el Arca y Dios no estaba con ellos.
- Pusieron el Arca en un carro nuevo con dos vacas que nunca habían tirado de un carro. Las vacas se fueron derechito a Israel. Las vacas no se confundieron; las personas sí.
- Cuando el Arca llegó, algunos se fijaron más en el carro y en las vacas que en el Arca. Es peligroso no ver lo que de verdad importa.
- Unos hombres de Bet-semes miraron dentro del Arca, y eso Dios lo había prohibido. Muchos murieron por no respetar lo santo. Con las cosas de Dios no se juega.
- Lo de Dios en tu vida también hay que cuidarlo: tu Biblia, tu oración, tu tiempo en la iglesia. Si lo descuidas, lo pierdes.
¿Qué cosa de Dios has descuidado últimamente?
Esta semana, cuida una sola: ora cada noche antes de dormir.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
