Mega Zoé
Estudio #0699Iglesia en las casas

El Dios De Todo Saber Es Jehová

El Dios De Todo Saber Es Jehová llama a caminar con sabiduría espiritual y reconocer que no hay otro fuera de Dios.

Antiguo Testamento1 Samuel5 min lectura

Ana, siendo una simple mujer conoció a Dios y ese conocimiento de Dios estuvo basado en el sufrir humillación (I Samuel 2: 1). Cuando se conoce a Dios, solo eso basta para ser un vencedor. No se es un vencedor por saber o aparentar alguna grandeza como muchos pretenden. Ella quedó clara de que el poderoso es Dios porque entendió lo pequeña e insignificante que podía haber sido en su esterilidad. ¡Cuántas burlas estaban para ella! (I Samuel 1: 6) Eso la llevó a depender de Jehová, por tal razón vio lo grande de Dios.

Podemos ver a Ana poniendo a Dios en alto. A Dios lo pone en alto quien prueba su poder. Igual que con Ana, hay quienes se exaltan en rivalidad en contra tuya. Se exaltan en contra de uno aquellos que se rebelan contra Dios y nos quieren callar como si fuéramos ignorantes de las grandezas del poder de Dios (I Samuel 2: 3). Ignorante es el burlador del poder de Dios, porque como Ana nosotros también hemos podido ver el poder de Dios. Están los que se nos acercan con palabras de grandeza y altanería solo porque conocemos a Dios directamente. El hombre que no conoce a Dios habla en su vanagloria, pero nosotros conocemos a un Dios de poder.

En la vida de Ana se puede ver que conoció la sabiduría de Dios y su divina providencia. Ana pudo experimentar que el Dios poderoso es quien dispone de los asuntos del hombre en la tierra. Ana reconoció que el que tiene todo el saber es Dios, así que ella fue a Dios y no al hombre. La burla de otros no le quitó la confianza en su Dios. Porque lo que hacemos o dejamos de hacer se basa en lo que conocemos; nosotros sabemos de su poder. El que conoce a Dios sabe cuán grande Él es, esa es la razón de su fe. Los que desconfían por no conocer a Dios hacen de acuerdo a lo que hay dentro de ellos. Pero al fin y al cabo, Dios pesa los corazones, a Él le toca pesar y lo hará según sean nuestras acciones.

Daniel también era otro que conocía a Dios (Daniel 2: 22). Al rey Nabucodonosor de Babilonia Dios se le reveló en sueños (Daniel 2: 3) y nadie podía saber el significado de sus sueños, ni los magos, ni encantadores ni astrólogos. Ninguno sabía, ni podía conocer a Dios para saber lo que Él había hablado al rey. Para saber algo así hay que conocer a Dios. A Dios le interesa revelarnos las cosas profundas para que no nos quedemos solo a flor de piel. Lo que está escondido para el hombre Dios se lo quiere dar a conocer, quiere destaparlo para que lo veamos y conozcamos. ¡En Dios está la luz para despejar toda obscuridad! Fíjate, que no tienes por qué desconocer lo que Él quiere hacerte conocer. Hay que despertar y conocer como lo hicieron Ana y Daniel. Ana tenía su matriz estéril y por conocer y creer vio la grandeza de Dios y experimentó tener a su hijo Samuel. Si Daniel no hubiera tenido conocimiento de Dios y revelación para interpretar aquellos sueños del rey, de seguro iba a perecer junto con todos los sabios de Babilonia.

Isaías 40:28, 29 Él creó los confines de la tierra. Aquel pueblo podía estar desanimado como en ocasiones nos pasa a todos. Y te puedes preguntar si Dios se preocupa por ti. Si esperas en Él se te darán nuevas fuerzas, si es lo que hoy necesitas. No pienses que Él cuida de su pueblo menos que a las estrellas a las cuales guía de un modo tan perfecto y detallado (Isaías 40: 26). La confianza en nuestro Dios debe sobrepasar todo lo que nos turba en nuestra mente. Eso hace que la fe se desarrolle en uno; nos llega esa confianza total en Él.

A Ana lo que le podía perturbar en su mente sería la burla constante, pero ella fue a Dios. A Daniel sería el miedo a la muerte y en su mente podía desesperarse, pero él podía crecer en fe creyendo que el Dios Todopoderoso podía traer revelación a su vida. Ese Dios poderoso no desfallece ni hay en Él fatiga con cansancio (Isaías 40: 28); la fatiga y el cansancio se encuentra en el hombre no en Dios. El hombre, cuando ha hecho algo que le ha sido fuerte su cuerpo le parece desmayar, pero Dios hace y hace y no siente nada de lo que nuestros cuerpos sienten. Descansa en el que te llamó (Mateo 6:8). Él conoce tus necesidades.

Muchos piensan que por sus palabrerías serán oídos por Dios. Pero, no es así que Dios oye al hombre. Ana pidió a Dios derramando su corazón; Daniel fue a Dios porque conocía que de Dios es el poder. Dios sabe lo que hay en el corazón del hombre, Él sabe todo. Dios creó los confines de la tierra y nunca los ha descuidado. Jamás podrá Dios descuidarte a ti, Él vive mirándote. Pero hay que buscarlo a Él. Él sabe cuál es tu necesidad. Los gentiles iban a Dios con hipocresía, se presentaban con engaño; tú no puedes ir ante Dios igual que ellos. Dios conoce y pesa las acciones de todo hombre y mujer en esta tierra. No hay nada que aparentar porque el único que no tiene faltas es Dios. No te engañes; el Dios de todo saber es Jehová. ¡Que seamos como Ana y Daniel para conocerle y experimentar sus grandezas y sus cuidados! Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz