Mega Zoé
Estudio #0727Iglesia en las casas

Por La Abundancia De Tu Misericordia

Por La Abundancia De Tu Misericordia llama a perseverar en la oración y descansar en la misericordia de Dios.

Antiguo TestamentoSalmos5 min lectura

No entraré a orar y a adorar en la casa de Dios por mis propios méritos. No entro a la casa de Dios porque no tenga una gran multitud de pecados que me pesen en la conciencia sino que entraré por la abundancia de su misericordia. David, aunque sabemos que era un hombre de oración a solas con Dios (Vs 2 y 3), era también alguien constante y devoto en su asistencia al santuario, al templo, a la casa de Dios. Asegura que por la mucha bondad de Dios él debe poder acudir al santuario y sentir allí un santo temor ante la infinita distancia que nos separa de nuestro Creador. David sabía de esta abundancia de misericordia de Dios para con él (I Crónicas 29:3). La conocía y le agradecía a Dios. Tenía su afecto en la casa de Dios. Ese afecto lo llevaba a actuar en "…la casa de mi Dios." La inclinación de David por encima de todo lo demás era por la casa de Dios. Ese sentimiento de amor a la casa de Dios era lo que David sentía. Ese cariño hacia donde Dios se hacía manifiesto y todo por su abundancia de misericordia hacia el hombre.

Dios buscó un lugar específico para que el hombre se alegrara y por tal razón David le devolvía a Dios amor, cariño por su casa. Podía verse el entusiasmo en el pintar, restaurar el templo con tanto cariño, tanto amor que sus ojos se deleitaban en tanta belleza. David de su fortuna personal había ofrecido generosamente para el embellecimiento y enriquecimiento de la casa de Dios.

(Vs. 2) "Con todas mis fuerzas he preparado para la casa de mi Dios, oro plata, bronce, hierro, madera, toda clase de piedra, mármol en abundancia." Este dar de David era por el afecto, amor y cariño por la casa de Dios. Lo hacía con todas sus fuerzas. David sabía lo que era la guerra y estar expuesto a los grandes peligros, por eso amaba el estar en la casa de Dios.

Salmos 23:6 Es posible que un infiel alguna que otra vez se deje ver por la casa de Dios y diga una oración o tal vez haga algún compromiso, pero nada más. En cambio, el piadoso vive en ella perpetuamente; su alma se halla siempre ante el trono de la gracia pidiendo más gracia. Un infiel ora tal como el gallo canta. El gallo canta y cesa y luego canta de nuevo y cesa otra vez. No piensa en cantar otra vez hasta que lo está haciendo; así un hombre inicuo ora y cesa, ora y cesa de nuevo, su mente nunca está ocupada en pensar si sus oraciones son escuchadas o no. Piensa que es obligación de Dios que lo escuche en la primera. Y ¿por qué?; con una vida tan llena de mal y tan lejos de la casa del Dios verdadero.

La casa de Dios no es "un resuelve", es tener afecto hacia ella con todas las fuerzas. Se piensa que es una buena práctica para el infiel orar en la casa de Dios y por tanto, da por sentado que sus oraciones son escuchadas. Aunque, en realidad Dios nunca escucha sus oraciones pues son como si se tratara de los mugidos de un buey. ¿Dónde quisieras morar tú? ¿En la casa de Dios o lejos, muy lejos?

Salmos 26:8 "Jehová la habitación de tu casa he amado." He amado tu Casa. Había un gran predicador que decía; "Tengo en mi congregación una señora anciana que durante muchos años ha sido sorda como una tapia (una tapia es una pared o muro de una cerca, es decir algo que no oye), pero siempre es de las primeras en sentarse a la hora de la reunión. Cuando se le preguntó la razón de su asistencia constante al templo, dijo: "Aunque no pudiera oír el sermón vengo a la casa de Dios porque quiero hacerlo y quiero que se me halle en sus caminos y Dios me de pensamientos dulces sobre el texto cuando se me indica; otra razón es que estoy entre la mejor compañía, aquí en la presencia más inmediata de Dios y entre sus santos, los dignos de la tierra." Ella añadía: "No estoy satisfecha de servir a Dios en privado, mi deber y privilegio es honrarle regularmente en público." ¡Qué reprensión hay aquí para los que sí pueden oír cuando acuden a la iglesia, unos se presentan a destiempo al lugar de la adoración, otros ni acuden!

¡Lo que se le está pidiendo a Dios! (Salmos 27:4) "Una sola cosa he demandado a Jehová…" ¡Que todo nuestro ser se centre en las cosas celestiales! David deja ver en esto la bendición de la comunión del hombre con Dios y que si un cristiano la tiene ya no desea nada más. Lo vengo buscando, los deseos santos de buscar a Jehová llevan a una acción resuelta; no busco nada más para mi vida sino a Dios. De la única forma de llegar a contemplar su hermosura es cuando lo buscas. ¡Contemplarlo en Su hermosura! No busques que te miren a ti, no busques eso, busca mirar a Dios, todo lo que hay en Dios es hermoso.

El Salmos 84:10 "Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios que habitar en las moradas de iniquidad." Lo peor que tú podrías ver en Dios sería lo mejor del Diablo. Una señal de ser hijo de Dios es deleitarse estando mucho tiempo en la presencia de Dios. El Salmos 122:1 "…me alegré con los que me decían, a la casa de Jehová iremos." El corazón de David se gozaba en el culto a Dios. Esto es ser un hijo, no un huésped. ¡Gloria a Dios! Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz