La razón de ser escogidos fue para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él en amor. Nos escogió Dios, estamos en Él; esa es nuestra posición: que estamos en Él. Ya no pertenecemos ni al mundo ni al Diablo ni a nuestras pasiones alocadas. Es en la persona y obra del Señor Jesús que se llevan a cabo todos los buenos propósitos de Dios para con su pueblo. El tiempo de la elección de Dios queda indicado con la expresión: "antes de la fundación del mundo." El propósito de todo esto es que fuésemos santos y sin mancha delante de Él en amor. Este propósito no se llevará totalmente a cabo hasta que estemos con Él en el cielo (I Juan 3:2), pero el proceso de santificación y perfección deberá proseguir continuamente en nuestras vidas aquí abajo. Correspondamos a Dios en su tan glorioso empeño y amor para con nosotros.
Dios nos hace de la familia de Él. Esto se llama predestinación ó pre-ordenación. La primera bendición de Dios para nosotros es la ELECCIÓN y la segunda bendición espiritual del tesoro de la gracia divina es la PREDESTINACIÓN. La elección es cuando Dios elige a personas para salvación, para salvarlas del Infierno, de la condenación eterna. Pero la predestinación es un avance sobre la elección, va un paso más allá de ella; significa que Dios decidió por adelantado que todos los salvos serían también ¡ADOPTADOS EN SU FAMILIA COMO HIJOS! (Efesios 1:5 "…en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad.") Él podría habernos salvado sin hacernos sus hijos, pero ¡escogió hacer ambas cosas! Habiéndonos predestinado en su amor a la adopción de hijos. Ese espíritu de adopción implanta en el creyente el instinto de dirigirse a Dios como Padre (Romanos 8:15 "Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!"). ¡Clamamos Abba Padre! ¡Nuestra adopción es por medio de Jesucristo! Ahora Él es nuestro Padre por derecho. Nadie puede ir en contra de lo que Dios ha querido para nosotros. (Solo y únicamente nosotros mismos podríamos rechazar este regalo del amor divino, solo si le diéramos la espalda y no lo amáramos. Como lo hizo Demas, compañero de Pablo, que amó más al mundo que a Dios, quien le ofreció todos estos privilegios de hijo y los rechazó. 2 Timoteo 4:10 "…porque Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica...")
Dios nunca podría habernos introducido en esta posición de intimidad y amor consigo mismo mientras estuviésemos en nuestros pecados. El pecador no arrepentido, el inconverso y no redimido no puede entrar a morar con Dios. Sus pecados no le permiten estar junto al Dios tres veces santo. Por eso Jesús vino a la tierra y mediante su muerte, sepultura y resurrección arregló la cuestión del pecado para satisfacción de Dios. ¡Nos hizo aceptos en el Amado! ¡El Padre nos aceptó como hijos por el precio pagado por el Hijo! Es el valor infinito de su sacrificio en el calvario lo que provee una base justa sobre la que Dios puede adoptarnos como hijos. Y todo ello es conforme al beneplácito de su voluntad. Este es el motivo soberano detrás de nuestra predestinación. ¿Por que lo hizo? ¡Sencillamente porque fue su beneplácito! ¡Nos amó! Juan 3:16 "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna." El Padre no podía quedar satisfecho hasta que se hubiese rodeado de hijos conformados a la imagen de su Hijo unigénito con Él y como Él para siempre. Efesios 1:6 "Para alabanza de la Gloria de su gracia con la cual nos hizo aceptos en el Amado." Al contemplar Pablo la gracia de Dios, primero al elegirnos y luego al predestinarnos para que fuéramos sus hijos, interrumpe su meditación con este coro que es a la vez una exclamación, una explicación y una exhortación. Es una exclamación, una santa expresión de asombro ante las glorias trascendentales de tal gracia. Es una explicación del objeto y resultado de todos los tratos de Dios en gracia para con nosotros en su propia Gloria. Desde su Gloria Él ha hecho toda esta salvación tan grande para todas nuestras vidas. Pablo entiende que se le debe adoración eterna por un favor tan incomparable.
Observemos las condiciones de su gracia. Nos hizo libremente aceptos. Somos los receptores de su gracia, tú y yo, nosotros. El canal de su gracia es el Amado, ¡Jesucristo! Esto es una exhortación a la alabanza, es como si Pablo nos estuviera diciendo: "¡Alabemos al Señor por su gloriosa gracia! ¡Hagámoslo antes de proseguir! ¡Aleluya, bendito y bueno Dios!" ¡Hagámoslo hoy día nosotros que hemos recibido su gracia por medio de nuestro amado Señor Jesús!
Ahora nosotros también somos parte integral de la familia de la fe. Somos hijos adoptados de Dios por medio de los méritos de Jesús. Vivimos el presente y luego el futuro eterno con todos los privilegios de hijos y con el amor de un Padre único y glorioso. ¡Es para honrarlo y alabarle de continuo esforzándonos cada día por corresponderle debidamente, como hijos fieles! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
