En una ocasión cuando el profeta Daniel oraba, decía, "…y no hemos implorado el favor de Jehová nuestro Dios (Daniel 9:13)." Si los hombres fuesen llevados rectamente a considerar la verdad de Dios y a someterse al poder y a la autoridad de su Palabra se volverían del extravío de sus caminos. El primer paso para ello es implorar el favor de Jehová nuestro Dios a fin de que la aflicción sea santificada antes de que les sea retirada. Esto es necesario para recibir de parte de Dios la santidad que necesitamos para ser librados del pecado que asecha. Si Dios nos favorece seremos completamente libres de aquello que nosotros mismos no podemos librarnos, y además nos santifica a través de lo que nos puede perjudicar. Él saldrá a librarnos y en su presencia hay santidad. Nos santificamos cuando nos arrepentimos del mal que hay en nosotros. Entendamos la verdad de Dios y quitemos nuestros argumentos humanos.
Proverbios 24:30 Aquí Dios nos habla de la conducta del perezoso. Cuando no somos prontos para hacer cambiar el mal tiempo nos convertimos en perezosos. Alguien perezoso es uno que muestra resistencia a lo que hay que hacer. Es la flojedad o tardanza en nuestras acciones o movimientos. Se dice bien en un dicho: "¡Para luego es tarde!" Hay que mirar alrededor nuestro y darnos cuenta de las cosas, como están. Esto dijo el escritor de los Proverbios, que observó la condición del campo y de la viña del perezoso. Cuando él observa la viña, pues de acuerdo a la condición en que se encuentra ésta, así será juzgado el dueño de la viña. Observa entonces el escritor y llega a la conclusión de que el culpable de la pobre y mala condición de la viña es el dueño. Vio que el dueño de la viña estaba falto de entendimiento, era una persona que no podía entender lo abandonado y descuidado que estaba lo que le rodeaba. Le faltaba entendimiento, no era listo ni experto cuidando su viña, no era un especialista en el cuidado de su finca, eso le faltaba. No entendía cómo trabajar con una finca. No sabía llegar a un juicio sobre lo que tenía que producir su finca ni como mantenerla en buen estado. Hay temporadas o estaciones en las que se espera la sequía o la nieve, pero este perezoso no entendía cómo debía ser su siembra en estas situaciones. Era falto de entendimiento. No tenía sentido común ni cordura. Tenía a cargo la responsabilidad de sembrar y cuidar su finca y no lo hacía como era debido.
El florecimiento de la agricultura depende del trabajo y de la dedicación. Y con pereza y sin entendimiento se echará a perder el mejor fruto, porque es de acuerdo a como florecen las flores de la siembra que así será su fruto. Si alguien no cuida la flor de su plantación no comerá los frutos de su cosecha…¡ porque no la habrá! La finca que veía el proverbista estaba deplorable, llena de cardos y espinos, su cerca derribada. Estaba en una condición tal que era como para echarse a llorar. Los cardos son unas plantas de hojas grandes y espinosas. La cerca de piedras estaba derribada. ¿Qué finca era esa? Estas son las funestas o desastrosas consecuencias de la pereza. La pobreza vendrá de seguro, como un bandido que merodea para robar y como un hombre armado que asalta a matar.
Debemos poner atención y aprender de esto. Nuestra alma es como una viña que cada uno de nosotros tiene el importante deber de cultivar y proteger. Tenemos que empezar a cuidar nuestras vidas y todo lo demás que tiene que ver con ella. ¿Cómo hacerlo? Debemos cuidarnos de la pereza y ser diligentes, prontos para actuar y atentos para hacer lo que es debido. Hay que arrancar desde la raíz los cardos y espinos de nuestras pasiones desordenadas, pues éstos quieren echarnos a perder toda la finca que Dios nos dio. Debemos cuidar y mantener en el mejor estado y condición los dones que tenemos, el ministerio que ejercemos, el dar, el amar lo santo, la dedicación a lo puro y a lo de Dios.
El vivir y actuar como perezosos nos llevaría a echar a perder nuestra vida y la de los nuestros. La cerca o vallado hay que tenerla en pie, reparada, pues ella es nuestra protección y vigilancia contra las tentaciones del enemigo. Cuando no hay cerca puede entrar cualquiera para robarnos y quitarnos lo que tenemos. La amenaza del diablo estará presente con toda facilidad si no hay una cerca que le prohíba la entrada a nuestras vidas. Cuando el alma del hombre se halla falta de la oportuna defensa ello se debe a la pereza espiritual de la persona, lo cual es una tremenda insensatez. No seamos necios, no seamos insensatos como lo es el hombre que aquí en la Palabra de Dios nos es dado de ejemplo. Seamos en cambio, entendidos para cuidar con entrega y esmero día a día nuestra vida espiritual. Nuestra vida es aquí comparada con una viña, con una finca de uvas. O la cuidamos y la tenemos segura, protegida, floreciente y produciendo sus frutos o la tenemos descuidada, insegura, expuesta a los peligros de nuestro enemigo el diablo, sin frutos. O somos cuidadosos, esforzados y sabios para amar y velar por lo que tenemos o somos unos perezosos echándolo todo a perder. Vivamos para asegurar lo mejor para nosotros y para los nuestros, no olvidemos nunca que este camino es el angosto, no es el ancho. Pero, es el verdadero y único camino que lleva a la vida!!! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Implorar El Favor De Dios
Proverbios 24:30-32
“Y he aquí que por toda ella habían crecido los espinos, Ortigas habían ya cubierto su faz, y su cerca de piedra estaba ya destruida.”
El primer paso para volverse del extravío es implorar el favor de Dios: si Él nos favorece, seremos libres de lo que nosotros mismos no podemos librarnos. El proverbista pasó junto a la viña del perezoso y la encontró llena de espinos, con la cerca en el suelo. Nuestra alma es esa viña. Estos son los puntos para la semana.
- Daniel lo confesó: no hemos implorado el favor de Jehová. Nos santificamos cuando nos arrepentimos del mal que hay en nosotros y quitamos los argumentos humanos para entender la verdad de Dios.
- Perezoso es el que muestra resistencia a lo que hay que hacer y tarda en moverse. Cuando no somos prontos para hacer cambiar el mal tiempo, nos convertimos en perezosos. ¡Para luego es tarde!
- Por la condición de la viña se juzga al dueño. Aquel hombre era falto de entendimiento: no veía lo abandonado que estaba lo suyo ni sabía cuidar su finca en la sequía.
- Si no se cuida la flor de la siembra, no habrá cosecha. Cardos, espinos y la cerca derribada son las consecuencias de la pereza, y la pobreza llega como un bandido que asalta.
- Nuestra alma es la viña que cada uno tiene el deber de cultivar. Hay que arrancar de raíz los cardos de las pasiones desordenadas y cuidar los dones, el ministerio, el dar y el amor a lo santo.
- La cerca de piedra es nuestra protección contra las tentaciones. Donde no hay cerca entra cualquiera a robar, y el diablo encuentra la puerta abierta por la pereza espiritual.
- O cuidamos la viña y la tenemos protegida y dando fruto, o la descuidamos y lo echamos todo a perder. Este camino es angosto, pero es el único que lleva a la vida.
Camina alrededor de tu viña: busca un área de tu vida espiritual que has dejado de cuidar, arranca ese espino y levanta esa parte de la cerca antes del domingo.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
La Cerca de Piedra Caída
Proverbios 24:30-32
Para leer en voz alta con los niños
“Y he aquí que por toda ella habían crecido los espinos, Ortigas habían ya cubierto su faz, y su cerca de piedra estaba ya destruida.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: el hombre perezoso no cuidó su finca, y se le llenó de espinos y se le cayó la cerca. Un sabio pasó por allí, miró aquella viña tan descuidada y aprendió una lección para su vida.
- El perezoso no es solo el que duerme mucho. Es el que dice «luego lo hago» y nunca lo hace. Pero, como dice el refrán, ¡para luego es tarde!
- Una viña no se daña en un día. Hoy crece un espino, mañana otro, y si nadie los arranca, al final no queda sitio para las uvas.
- Tu vida es como esa viña. Dios te la dio para que la cuides: tu oración, tu obediencia, tus talentos y tu amor por las cosas de Dios.
- La cerca de piedra protegía la viña de los ladrones. Si la dejas caer, cualquiera entra. Así el diablo entra cuando dejamos de orar y de obedecer.
- Cuidado: el que no cuida su viña no come uvas. Lo descuidado también trae consecuencias, y no solo para uno, sino también para los de su casa.
- Cuando veas un espino en tu vida, una mala costumbre, no esperes: pídele a Dios su ayuda y arráncalo de raíz ese mismo día.
¿Qué cosa buena llevas días diciendo «luego lo hago»?
Escoge una sola y hazla hoy mismo, sin esperar a mañana.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
