El nombre de Dios nos sirva de continuo memorial o recordatorio para estímulo en nuestro fiel desempeño de nuestras obligaciones y para gran consuelo en medio de nuestras aflicciones. Aquí en este pasaje bíblico el profeta Isaías tenía una mezcla de oración y expresión de confianza. Esa confianza que en muchos momentos nos quiere dejar y que si nos abandona se nos van las fuerzas y desmayamos. El profeta, como parte del pueblo fiel de Dios, expresa su confianza inconmovible en Jehová y su deseo de que Dios siga manifestándose a ellos de forma benévola. Ese deseo se agudiza en la noche, es decir en medio de la aflicción y de la perplejidad. Nombre y memorial, esa es la manifestación de Dios según es experimentada por el hombre y recordada de generación en generación.
Nuestro deber es el de esperar a Dios. Nehemías 4:14 "Después miré, y me levanté y dije a los nobles y a los oficiales, y al resto del pueblo: No temáis delante de ellos; ACORDAOS DEL SEÑOR, GRANDE Y TEMIBLE, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas." Es no temer en medio de lo que vemos. Nunca se nos olvide EL NOMBRE DE Dios. Cuando no hacemos memoria de todo lo que Él ha hecho viene la falta de fe, la pérdida del entusiasmo, se pierden las fuerzas, las esperanzas y hay una continua queja en nuestras bocas. Es un ejercicio para que nuestra memoria esté ejercitada en el poderoso nombre de Dios. Decía Nehemías al pueblo: "No temáis delante de ellos" Portaos valientemente y tened en cuenta a Aquel con quien a favor ¡lucháis! ¡Acordaos del Señor grande y temible!
Se piensa y se llega a creer que nuestros enemigos son grandes y de temer, pero ¿qué son en comparación de nuestro Dios, especialmente cuando se oponen a Él? El Señor es grande sobre todos ellos para dominarlos y terrible contra todos ellos cuando El venga a pedirles cuenta. ¿Por quién lucháis? ¿Por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas? ¡Debes pensar que eres más que vencedor! Romanos 8:37 "Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó." No luchas por una sola cosa, es ¡por mucho que se lucha! Que el nombre de Dios esté y haya memoria de todo lo que Dios ha hecho a favor de uno día tras día. Él nunca se olvida de uno y en su memoria estamos desde la eternidad hasta la eternidad.
Veamos como ejemplo el caso de Jonás. Jonás 2:7 Jonás estaba enterrado en el vientre de la ballena. Era un pez gigantesco que lo podía comer, destrozarlo. Jonás era presa justa para el gran pez. Pero, era Jehová el que había tenido el pez preparado para Jonás. Un pez como aquel no obedece a los hombres, pero Dios lo llevaba con su poderosa mano. Cuando el alma de Jonás desfallecía en él, hizo memoria de Jehová quien lo había llamado y cuidado por años. Reflexionó y entendió que él era profeta y que Dios le hablaba. Tenía que pasar por aquello y desfallecer para que él muriera a su yo, entonces moría a todas sus opiniones y a la forma de él ver como había que hacer las cosas. Era necesario que en Jonás hubiese silencio, entonces Dios iba a ser el grande en medio de aquel gran pez. Y Dios escuchó su oración, esa oración llegó a Su santo templo, llegó al cielo. Jonás había reconocido la mano de Dios en la tormenta, dijo: "…yo sé que por mi causa ha venido esta gran tempestad sobre vosotros…" (Jonás 1:12) Sabía Jonás que a Dios se debía. Aun estando Jonás mal en su gran desobediencia Dios no lo iba a abandonar. Sabía Jonás que estaba en un lugar que jamás pensó él ni nadie que se pudiera estar ahí con conciencia. Allí lo que había para Jonás era una muerte segura, pero allí mismo Dios le conservaba la vida.
Así es cuando Dios escoge, no se puede uno olvidar de Dios y de su poder, no se puede perder memoria de que somos hijos desde la eternidad. Jonás cantó en el pez porque sabía que Dios lo seguía donde él estuviere; así confió en Dios y no se olvidó del nombre de Dios y ¡salió triunfante! ¡Glorifícalo, santifícalo, llega donde está Su trono! No te encierres en el pez sin hacer nada, ¡HAS MEMORIA DE SU NOMBRE! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Hagamos Memoria De Dios
Isaías 26:8
“También en el camino de tus juicios, oh Jehová, te hemos esperado; tu nombre y tu memoria son el deseo de nuestra alma.”
El nombre de Dios es nuestro memorial: estímulo para cumplir fielmente y consuelo en la aflicción. Cuando no hacemos memoria de todo lo que Él ha hecho, se pierden la fe, las fuerzas y la esperanza. Estos son los puntos para la semana.
- Isaías mezcla oración y confianza. Esa confianza muchas veces nos quiere dejar, y si nos abandona se nos van las fuerzas y desmayamos; el deseo de Dios se agudiza en la noche de la aflicción.
- Nuestro deber es esperar a Dios. Nehemías le dijo al pueblo: «No temáis delante de ellos; acordaos del Señor, grande y temible», y peleen por sus hermanos, sus hijos y sus casas.
- Cuando se olvida lo que Dios ha hecho llegan la falta de fe, la pérdida del entusiasmo y una queja continua en la boca. Hay que ejercitar la memoria en el poderoso nombre de Dios.
- Los enemigos parecen grandes, pero ¿qué son al lado de nuestro Dios? Él es grande sobre todos ellos, y en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
- Jonás, en el vientre del pez, hizo memoria de Jehová cuando su alma desfallecía. Allí murió a su yo y a sus opiniones, hubo silencio en él y su oración llegó al santo templo.
- Aun en su desobediencia, Dios no abandonó a Jonás: donde había muerte segura, allí mismo le conservó la vida. Jonás cantó en el pez, no se olvidó del nombre de Dios y salió triunfante.
No te encierres en el pez sin hacer nada: cada noche, antes de dormir, recuerda en voz alta una obra que Dios ha hecho en tu vida y dale gracias por ella.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Oración Desde el Fondo del Mar
Isaías 26:8
Para leer en voz alta con los niños
“También en el camino de tus juicios, oh Jehová, te hemos esperado; tu nombre y tu memoria son el deseo de nuestra alma.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: en los días difíciles esperamos a Dios, y lo que más queremos es acordarnos de Él. Jonás se acordó de Dios en el lugar más oscuro: dentro de un pez gigante, en el fondo del mar.
- Acordarte de Dios es pensar en todo lo que Él ya ha hecho por ti: te cuidó, te sanó, te dio tu familia. Recordarlo te da fuerzas y quita el miedo.
- Cuando uno se olvida de Dios empieza a quejarse de todo y se pone triste. Por eso hay que practicar la memoria, como quien repasa una lección.
- Jonás desobedeció a Dios y huyó en un barco. Por su culpa vino una tormenta muy fuerte. Lo malo que hacemos también trae consecuencias.
- Pero Dios tenía preparado un pez grande. Ese pez podía destrozar a Jonás, pero lo guardó en su vientre, a oscuras. Nadie lo veía, pero Dios sí.
- Allí adentro, Jonás se calló, dejó de hacer lo que él quería y oró. Su oración subió hasta el cielo, y Dios lo escuchó.
- Aun cuando Jonás había fallado, Dios no lo abandonó. Jonás cantó dentro del pez, se acordó del nombre de Dios y salió vivo.
¿Qué cosa buena ha hecho Dios por tu familia que no quieres olvidar?
Cada noche de esta semana, antes de dormir, dile gracias a Dios por una cosa distinta.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
