Si algo debemos reconocer cuando nos convertimos es la soberanía y el dominio de la providencia divina sobre lo creado, especialmente sobre nuestras vidas. Entender, aceptar y vivir reconociendo que hay alguien mayor que tú y que yo, alguien que es Señor y Rey nuestro y de todo lo creado. No podemos estar viviendo para nuestra disposición y gusto. ¡No es lo que yo quiero hacer! No tenemos la capacidad de disponer de nuestras vidas y de nuestro mover como si fuéramos nosotros más que el Creador. No puedo hacer con mi vida lo que se me antoje o lo que me de la gana. ¡Pobre de uno cuando tal actitud nos arropa! Nuestras vidas deben estar bajo la dirección de Dios. Hay que fijarse que los acontecimientos que nos ocurren en nuestras vidas se desarrollan con mucha frecuencia de forma extraña, sucesos que casi siempre son contrarios a todas nuestras expectaciones. Debemos reconocer cuánta es nuestra debilidad ante la vida y sus acontecimientos. Porque casi nunca se posee la fuerza necesaria como para enfrentarnos a las tantas y variadas circunstancias de la vida. Mucho menos a poder vencer la tentación y dirigir nuestros pasos rectamente. Reconozcamos y conozcamos que somos para Dios. Veamos cuánta es nuestra dependencia de Dios y vivamos amarrados a Él.
Juan 3:27 "Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo." No somos dueños de lo que somos o de lo que tenemos porque lo que viene para nosotros es del Dueño verdadero, así que no puedo disponer de nada de lo que es o tengo en mi vida como si fuera yo quien lo originé. Tengo que aprender a disponerme y decidir quien en verdad debe guiar mis pasos; mi vida entera debo ponerla a la disposición y dirección de Sus manos. Vemos a Juan el Bautista que le vienen con un chisme o queja de que Jesús estaba bautizando y que la gente venía a Él. Juan les dice: "No puede el hombre recibir nada si no le fuere dado del cielo." Juan estaba muy claro para él en lo que se refiere a nuestro Señor. Sabía que nada se podía tener si de Dios no viene, así que el que le cree a Dios y es entendido sabe que ningún humano es señor de sus propios pasos. Juan entendía que todo éxito que tuviese el Salvador era una indicación de la aprobación de Dios. Nunca Juan el Bautista había pretendido ser nadie grande ni importante. Nunca había pretendido que su bautismo fuese superior al de Jesús. Sencillamente dijo que no tenía nada más de lo que había recibido del cielo. Deja ver claro que el que deja guiar sus pasos por Dios recoge en su vida la dirección del Espíritu; así de fácil es esto. No hay nada que discutir, no hay nada que rebuscar. Así que no hay nada de lo que podríamos enaltecernos delante de los hombres en la tierra. ¡Separados de Él nada podemos hacer!
El Señor Jesús dijo en Juan 15:5 "Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; PORQUE SEPARADOS DE MÍ NADA PODÉIS HACER." El pámpano es el brote tierno de las uvas de la vid. Está el pámpano en una ramita que depende de la vid, de su tronco. Esa vid recoge las vitaminas, el agua, los nutrientes de la tierra para favorecer al pámpano y alimentarlo para que pueda mantenerse en ella y crecer. ¡Sin la vid el pámpano no existiría jamás! ¡Así que su existencia y valor es por la vid! Cuando el pámpano se arranca se seca, así que se puede ver la dependencia total que tiene de la vid. Jesús nos compara como pámpanos y a Él mismo como la vid, la fuente de nuestra existencia, de nuestra vida diaria, de nuestros dones y habilidades. Él nos limpia para que llevemos más fruto porque en el pámpano se deja ver el fruto, las uvas. No se trata de que el pámpano tenga que vivir su vida para la vid sino que sencillamente deja que la vida de la vid fluya por él. Dependiendo a diario de la fuente de la vida que es Dios y dejando que su poder y guía fluya en nosotros será como único podremos vivir la plenitud de nuestra vida. Todo esto es lo mismo que decirle al Señor Jesús: ¡Vive tu vida por medio de mí! Separados de Él nada podemos hacer. Un pámpano de la vid tiene un solo y gran propósito, dar fruto. No sirve para hacer muebles ni casas, ni siquiera sirve para leña. Pero, es bueno y propio para dar fruto… ¡siempre que permanezca en la vid!
El apóstol Pablo decía en 2 Corintios 3:5 "…no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios." De aquí también vemos que el poder del ministerio de Juan el Bautista no procedía de dentro de sí sino de lo Alto. Muchas veces si escuchas voces como ésta: "Tú si puedes ser un Pastor, por lo mucho que tu trabajas en la Iglesia." O algo como: "Tú si puedes ser un diácono" o "¿Por qué no se te ha dado esto o aquello?, pues tú te lo mereces." Estos son razonamientos humanos. Solo de Dios le viene al hombre lo que le corresponde. Pablo niega cualquier competencia de sí mismo que lo pudiera capacitar para considerarse como un apóstol de Jesucristo. El apóstol no busca nunca ningún crédito para sí mismo. Uno no es suficiente para hacer nada para Dios porque Él es el Perfecto, es quien puede darnos y usarnos aún con todas nuestras limitaciones. Nada se puede buscar, ni esforzar, ni obligar sino tiene que venir de la fuente máxima: de Dios. Debo dejar que Cristo viva su vida en mi vida, pues yo no sé llevarla, pero Jesús sí. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
No Soy Señor De Mi Camino
Jeremías 10:23
“Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos.”
Lo primero que debemos reconocer al convertirnos es la soberanía de Dios sobre lo creado y sobre nuestras vidas. No puedo hacer con mi vida lo que se me antoje: hay Alguien mayor que tú y que yo, y separados de Él nada podemos hacer. Estos son los puntos para la semana.
- Los acontecimientos de la vida casi siempre van contrarios a nuestras expectativas, y casi nunca tenemos la fuerza para enfrentarlos ni para vencer la tentación. Reconozcamos nuestra debilidad y vivamos amarrados a Dios.
- Cuando le trajeron a Juan el Bautista la queja de que la gente iba tras Jesús, respondió: «No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo». Nunca pretendió ser grande.
- No somos dueños de lo que somos ni de lo que tenemos: todo viene del Dueño verdadero. Por eso no hay nada de qué enaltecerse delante de los hombres.
- Jesús es la vid y nosotros los pámpanos. El pámpano arrancado se seca; no sirve para muebles ni para leña. Solo da fruto mientras permanece en la vid y deja que su vida fluya.
- Pablo lo dijo: nuestra competencia proviene de Dios. Las voces que dicen «tú mereces ser líder por lo mucho que trabajas» son razonamientos humanos; solo de Dios viene lo que a cada uno le corresponde.
- Nada se puede buscar, forzar ni obligar: todo tiene que venir de la fuente máxima, que es Dios. Él nos usa aun con todas nuestras limitaciones, y el crédito es suyo.
Antes de tomar cada decisión de esta semana, detente y ora: «Señor, vive tu vida por medio de mí», y deja que sea Él quien ordene ese paso.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
El Pámpano Pegado a la Vid
Jeremías 10:23
Para leer en voz alta con los niños
“Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: nosotros no somos los jefes de nuestro camino; Dios es quien guía nuestros pasos. Jesús lo explicó con una planta de uvas: Él es la vid, el tronco, y nosotros somos los pámpanos, las ramitas que dan las uvas.
- A veces queremos hacer solo lo que nos da la gana. Pero la vida no es «lo que yo quiero»: Dios es el Rey y sabe mejor que nadie por dónde debemos caminar.
- La ramita recibe del tronco el agua y el alimento. Sin el tronco, la ramita no existiría. Así tú recibes de Dios la vida, tus talentos y todo lo que tienes.
- Si arrancas una ramita de la vid, se seca. No sirve para hacer muebles, ni casas, ni siquiera para prender un fuego. Separados de Jesús nada podemos hacer.
- Juan el Bautista nunca quiso ser el más importante. Cuando la gente empezó a seguir a Jesús, él no se quejó: dijo que nadie recibe nada si no se lo da el cielo.
- Lo bueno que haces no es para presumir. Si cantas bonito o sacas buenas notas, Dios te lo dio. Dale las gracias a Él y no te creas más que otros.
¿En qué cosa quieres que Dios te guíe esta semana?
Cada mañana, antes de salir, ora así: «Jesús, guía mis pasos hoy».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
