Hay cosas en la vida que hay que hacerlas y no se hacen, luego hay que lamentarse. Son aquellas cosas que Dios nos movía a hacer, las cuales se podían haber hecho bien y no tuvimos el corazón santo para hacerlas. Luego, al pasar el tiempo, podemos sentir un lamento, pero hay algo que Dios siempre ha querido de nosotros y es el corazón contrito (uno de arrepentimiento, de remordimiento, de contrición, de dolor por haber ofendido a Dios por ser Él quien es, no por miedo al castigo). Dios toma en cuenta cuando ve en nosotros que hay tanto dolor en el corazón por haberle fallado y ver que jamás queremos serle rebeldes.
En Hechos 7:51 dice la Palabra que Esteban les decía a los judíos de su tiempo: "¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros." El que no puede escuchar de Dios nunca podrá tener solución para su vida. Eso es resistir siempre al Espíritu Santo. En Dios y para Dios lo que en realidad sirve es la buena disposición del corazón. No se puede agradar al Señor sin un arrepentimiento. Jamás podremos hacer algo para Dios sino somos capaces de cambiar en nuestro ser. Dios no puede obrar en una persona donde hay algún tipo de mal. Pretendemos y pensamos que podemos construir algo o hacer algo para Dios sin tener un corazón contristado. No podemos cantar ni alabar, ni absolutamente nada, si no somos pobres y humildes de espíritu. Isaías 66:2 "Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra." Isaías 57:15
Isaías 66:1 "Jehová dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies; ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo?" Él es el creador y dueño de todo el universo. Está el Señor entronado en el alto cielo y la tierra acá abajo es el estrado de sus pies. A pesar de toda esta grandeza lo que Dios busca del hombre es el corazón, tu corazón. Te creó, te ha cuidado, te llamó, envió a Jesús a morir en la cruz para salvarte. Y aun así en el corazón dejas que se depositen otras cosas que no son del mismo Dios. Busca hoy mismo lo que hay en tu corazón para saber si está limpio de inmundicia y si está lleno de pureza de intención y propósitos para Dios. ¿Será que llegas a la iglesia para adorarlo o lo que quieres es que Él te resuelva tus problemas y circunstancias? ¿Qué hay en el corazón? Eso es lo que a Dios le interesa.
Él quiere morar en la vida del que es humilde y que tiembla a su Palabra. Pero, el problema es que somos muy duros de cerviz, no nos queremos doblar ante Él. Doblar la cerviz es someternos a Dios y a su voluntad, es abandonar toda actitud altiva y orgullosa ante Él. Cuando la cerviz del hombre se levanta y toma una postura de rebeldía, entonces deja ver que es un engreído, que se ensoberbece, que es un soberbio, altanero y arrogante, que se engrandece a sí mismo, que es orgulloso y presumido. ¿Quién así puede levantarle a Dios un templo para adorarlo? ¡Absolutamente nadie! Nadie con esas características puede levantar para Dios nada, no se puede hacer nada agradable a Sus ojos si no se tiene un espíritu humilde. Al dueño del universo, al dueño y Señor de todo, ¿quién lo puede engañar? La mirada de Dios no está puesta en las prácticas de los rituales externos de los hombres, ¡ÉL ESTARÁ PENDIENTE AL CORAZÓN! Es como si Él dijera: "Pero, miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, tomaré nota y le atenderé en sus oraciones."
Sabemos claro que aquel pueblo de Israel llegaba y se presentaba a Dios por medio de los sacrificios. Pero, lo que Dios buscaba era que lo hicieran de una manera limpia, santa, humilde, que se allegaran quebrantados delante del Creador, como el mayor y más grande de todo lo que existe. Pero, no era así como ellos le llevaban los sacrificios y la adoración. Entendamos claramente, que ningún acto o ritual de culto es un sustituto de la moralidad. Estando en pecado no se puede hacer ningún ritual acepto para el Señor, nada de lo que nos toca hacer para Dios se puede hacer con nuestras vestiduras manchadas con pecado. Dice en Isaías 52:11, "…purificaos los que lleváis los utensilios de Jehová." Ellos, aquel pueblo de Israel, le levantaban casa a Dios donde adorarle y servirle con sacrificios y alabanzas tal como se les había instruido por Moisés. Un ritual es una formalidad prescrita para una ceremonia religiosa, ellos tenían claro cómo era que debían acercarse a Dios. Todos los que queremos adorar y honrar al Señor debemos tener bien claro la forma y manera para allegarnos a Dios. Y sobre todo, cuál debe ser la actitud y disposición del corazón para santificar su Nombre y serles gratos.
¿Cuál es tu ritual? ¿Le das hoy a Dios tu mejor alabanza? ¿Te presentas ante Él con reverencia para escuchar su Palabra, etc.? Cuando las cosas se hacen con una vida llena de orgullo y con el lomo levantado no se escucha la Palabra ni la música para Dios, solo se oyen los grandes ruidos del pecado escondido. Isaías 66:3 "El que sacrifica buey es como si matase a un hombre; el que sacrifica oveja, como si degollase un perro; el que hace ofrenda, como si ofreciese sangre de cerdo; el que quema incienso, como si bendijese a un ídolo." Cuando en aquellas condiciones impuras y de orgullo aquellos israelitas se acercaban a Dios y le sacrificaban un buey, para Dios era como si le mataran a un humano, si le presentaban una oveja en sacrificio era para Él como si le sacrificaran un perro. El cerdo es inmundo en los sacrificios, así lo veía Dios cuando aquellos hombres iban delante de Él en su orgullo y pecado. No había nada puro en su acercamiento a Dios. Entonces, lo que debía verse como puro lo ve Dios como inmundo, por el corazón altanero y no arrepentido.
¿Qué ama tu alma? ¿A Dios? ¿O a lo abominable de este mundo? Los impenitentes, los que no pueden abandonar un hábito o costumbre que puede causarles peligro y grandes problemas, ofenden a Dios con sus prácticas religiosas impuras. Cuando no hay fe y santidad la práctica de los sacrificios y las ofrendas son abominaciones ante Dios. Se pueden escoger los caminos hipócritas pero las consecuencias vendrán, las obras y rituales no limpios los castiga Dios. Dios es quien traerá el pago, las malas consecuencias vendrán cuando se rechaza su llamado al arrepentimiento y se es capaz de andar por caminos que le desagradan. Quienes lo hacen probaran su ira. Líbrate de la ira del santo Dios. Ámalo y hónralo con pureza y santidad, con un corazón humilde y manso, con una disposición limpia y agradable hacia tu Dios. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Un Pueblo No Arrepentido
Isaías 66:1-4
“Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.”
Lo que Dios siempre ha querido de nosotros es un corazón contrito: dolor por haberle ofendido por ser Él quien es, no por miedo al castigo. Ningún ritual sustituye esa disposición, y sin arrepentimiento no se le puede agradar. Estos son los puntos para la semana.
- Esteban llamó a los de su tiempo duros de cerviz, que resistían siempre al Espíritu Santo. El que no puede escuchar a Dios nunca podrá tener solución para su vida.
- El cielo es el trono de Dios y la tierra el estrado de sus pies. A pesar de toda esa grandeza, lo que Él busca del hombre es el corazón. ¿Vienes a adorarle o solo a que te resuelva?
- Doblar la cerviz es someterse a Dios y abandonar toda actitud altiva. El soberbio y arrogante no puede levantarle templo a Dios: la mirada de Dios no está en los rituales, sino en el corazón.
- Ningún acto de culto es sustituto de la moralidad. Nada de lo que nos toca hacer para Dios se puede hacer con las vestiduras manchadas: purificaos los que lleváis los utensilios de Jehová.
- Cuando el pueblo llegaba con orgullo y pecado, Dios veía el buey sacrificado como si mataran a un hombre, y la oveja como si degollaran un perro. Lo que debía ser puro, Dios lo veía inmundo.
- ¿Qué ama tu alma, a Dios o lo abominable de este mundo? Se pueden escoger caminos hipócritas, pero las consecuencias vendrán: Dios traerá el pago a quien rechaza su llamado al arrepentimiento.
Antes de ir al próximo culto, busca a solas qué hay en tu corazón, confiésale a Dios lo que encuentres y llega a su casa con el corazón limpio para adorarle.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Un Buey Sobre el Altar
Isaías 66:1-4
Para leer en voz alta con los niños
“Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Dios hizo todo lo que existe, y aun así se fija con cariño en el humilde que respeta su Palabra. En tiempos de Isaías el pueblo le llevaba a Dios bueyes y ovejas para ofrecerlos en el altar, pero tenían el corazón lleno de orgullo.
- Dios es tan grande que el cielo es su trono y la tierra es donde pone sus pies. Pero lo que Él más quiere de ti no es algo grande: es tu corazón.
- Aquel pueblo cumplía con todo por fuera: iba al templo y llevaba ofrendas. Pero por dentro seguía haciendo lo malo y no quería arrepentirse.
- Por eso Dios no aceptaba sus ofrendas. Para Él era como si le trajeran algo sucio. Dios ve lo que hay adentro, aunque por fuera todo se vea bonito.
- El orgulloso es como alguien con el cuello duro que no se dobla. Humilde es el que baja la cabeza, dice «me equivoqué» y obedece a Dios.
- Arrepentirse es sentir dolor en el corazón por haberle fallado a Dios, porque lo amas, no solo por miedo al castigo.
- Cuando cantes en la iglesia o traigas tu ofrenda, hazlo con el corazón limpio. Así Dios mira tu adoración con agrado.
¿Hay algo que hiciste mal y todavía no le has pedido perdón a Dios?
Esta semana, antes de ir a la iglesia, háblale a solas y pídele perdón.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
