Mega Zoé
Estudio #0764Iglesia en las casas

Cuando Se Duda y Se Le Dan Ordenes A Dios Se Perece

Cuando Se Duda y Se Le Dan Ordenes A Dios Se Perece enseña a discernir el estado del corazón y vivir en santidad.

Antiguo Testamento2 Reyes6 min lectura

Samaria, que era en ese tiempo la capital de Israel, estaba pasando por una terrible situación de mucha hambre, pues por su pecado Dios se había alejado de ellos. Se lamentaban por aquella situación pero a la misma vez se enojaban con el profeta Eliseo pues de parte de Dios les hablaba la verdad. El carnal e insensible no recibe la palabra que viene de Dios pues le es de malestar y no la recibe, en cambio el espiritual entiende todo, todo. 1 Corintios 2:14 "Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente." Al carnal lo arropa su carne y no ve, no entiende, no sabe lo que está pasando. El que es carnal trata de luchar con los sentidos y con lo que le parece que es lógico, pero todo eso lo hace cubierto, arropado de su carne y no con el espíritu. Así que se debe vivir y ver las cosas en una separación de la carne para poder entender y recibir las cosas espirituales. El Espíritu Santo nos ayuda. Es Él quien hace en tu propio espíritu que entiendas lo que estás viviendo y así sepas luchar. Pero, todo debe ser conforme al Espíritu Santo quien es el que revela todas las cosas. 1 Corintios 2:10 "Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios."

Eliseo era el profeta en aquel tiempo, era un hombre totalmente lleno del Espíritu Santo. Esto quiere decir que su carne estaba crucificada. Gálatas 5:24 "Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos." Había grandes problemas en Israel; sus reyes eran mundanos, carnales, alejados de Dios. Siria había rodeado a Samaria, la había sitiado y no había alimentos y por lo tanto, no había fuerzas para la batalla. El profeta Eliseo estaba en su casa con los ancianos, era una reunión la que allí tenían. Fue algo así como reunirse a consultar la voz de Dios a través de aquel hombre que podía ver lo que estaba pasando sin nada que lo confundiera. Eliseo, quien estaba sentado con toda calma entendió claramente que le había sido enviado un emisario del rey para cortarle la cabeza (2 Reyes 6:32). Seguido del emisario venía el rey mismo para ponerle fin al espíritu de Eliseo (2 Reyes 6:31). ¡Pobre rey que descontento con el profeta se creía que callar y acabar a Eliseo le resultaría fácil! Claro, allí estaban los ancianos de Israel, así que Eliseo no estaba solo. Por la presencia de los ancianos aquel mensajero solo logró quejarse diciendo que había resultado en vano esperar en Jehová pues la situación de Israel no mejoraba (Vs. 33).

Dios les había prometido ayudarles pero bajo las condiciones de que primero se arrepintieran de sus tantos pecados. Dijo Dios por medio de Eliseo que milagrosamente al día siguiente el alimento abundaría tanto que no costaría casi nada. 2 Reyes 7:1 "¡Dijo entonces Eliseo: Oíd palabra de Jehová: Así dijo Jehová: Mañana a estas horas valdrá el seah de flor de harina un siclo, y dos seahs de cebada un siclo, a la puerta de Samaria." Le hubiese sido diferente y de alivio al hombre que habló con burla e incredulidad si hubiera sido él una persona espiritual, pero de carnal le costó el todo. Vs. 2 "Y un príncipe sobre cuyo brazo el rey se apoyaba, respondió al varón de Dios, y dijo: Si Jehová hiciese ahora ventanas en el cielo, ¿sería esto así? Y él dijo: He aquí tú lo verás con tus ojos, mas no comerás de ello." El hombre carnal no puede entender la voz de Dios. La incredulidad produce grandes burlas que se tratan de disfrazar. Para el incrédulo y carnal le es imposible que suceda lo contrario de lo que está viendo. El mensajero dijo en nombre del rey: ¿Para qué he de esperar más en Jehová? Así es la incredulidad. Y el otro príncipe sobre el que el rey se apoyaba dijo en tono de burla que Dios tendría que "hacer ventanas en el cielo".

Pero, Dios había hablado por medio del profeta Eliseo y sucedió que esa misma noche en el campamento de los sirios se escuchó estruendo de carros, ruido de caballos y estrépito de gran ejército. Pensaron los sirios que el rey de Israel había tomado a sueldo el ejército de Egipto y de los heteos para que los atacasen, ya que ellos estaban sitiados. Temieron en gran manera y salieron huyendo dejando todas sus pertenencias y víveres (2 Reyes 7:6-7). Unos leprosos son los que descubren lo sucedido a los sirios y le avisan al pueblo tal como lo había dicho el profeta, ya eran libres y la comida estaría casi regalada (2 Reyes 7: 3-10). Dios le había dicho al príncipe que estaba con el rey de Israel que vería el milagro de la liberación y la abundancia de comida que sucedería al otro día, pero que no la comería. "He aquí tú lo verás con tus ojos, mas no comerás de ello." La razón del castigo fue que el hombre había dicho burlándose, "Si Jehová hiciese ahora ventanas en el cielo, ¿sería esto así?" Era una gran burla hacia el profeta. Y la profecía se cumplió al pie de la letra, la comida que estaba tan escasa y carísima en costo ahora estaría abundante y casi regalada. ¡Tal como Dios dijo sucedió!

Aquellos que despojaron al campamento tuvieron no solo para abastecerse sino que también tuvieron para vender lo que les sobró. Creo que allí también hubo un milagro de multiplicación del alimento pues Samaria era una ciudad de mucha gente, con muchos niños, mujeres y ancianos; pues en el ejército solo estaban los hombres. El rey había puesto al tal príncipe a la puerta de la ciudad. Eliseo le había profetizado que moriría en la puerta. Ni el rey ni ninguno de los que estaban allí entendió ni le dio importancia a la profecía. Así que como algo muy natural el rey lo mandó a la puerta y lo atropelló el pueblo. El príncipe puso en duda la palabra de Eliseo; así que departe de Jehová le esperaba la muerte. Para guardar el orden en las puertas el rey ordenó a su ministro estar de guardia, pero la impetuosidad del pueblo hambriento no podía ser resistida y fue atropellado. La profecía de Eliseo se cumplió en todos sus detalles. El profeta quedó puesto en alto y Dios glorificado. El hombre murió de acuerdo a la palabra del Señor a causa de su incredulidad. La incredulidad priva a sus víctimas de muchas bendiciones y recompensas. Hubo abundancia de grano sin que Jehová "hiciese ventanas en el cielo" como había dicho en son de burla aquel incrédulo. Así aquel hombre carnal vio el resultado adverso de su propia necedad por haber dicho a Dios lo que debía hacer. Se quedó sin poder comer de aquella abundancia que contemplaron sus ojos.

Velemos que seamos espirituales y no carnales. No demos lugar a la carne sino al Espíritu para que contemplemos las obras de Dios y nos movamos conforme a su dirección, no conforme a nuestros deseos, lógica o pensamientos carnales. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz