Jeremías fue echado en una cisterna cenagosa por aconsejar al pueblo a dejar la ciudad de Jerusalén y pasarse a los babilonios. Jeremías 38:1 "…las palabras que Jeremías hablaba a todo el pueblo, diciendo: Así ha dicho Jehová: El que se quedare en esta ciudad morirá a espada, o de hambre, o de pestilencia; mas el que se pasare a los caldeos vivirá, pues su vida le será por botín, y vivirá." Sedequías, quien era el rey, expresó abiertamente su debilidad en cuanto a lo malo que hizo el pueblo con el profeta; al parecer no podía pues no se atrevía a frustrar la voluntad de sus príncipes y proteger al profeta. El rey, prefería doblegarse ante sus príncipes, no podía defender a Jeremías. Jeremías 38:4, 5 "Y dijeron los príncipes al rey: Muera ahora este hombre (Jeremías); porque de esta manera hace desmayar las manos de los hombres de guerra que han quedado en esta ciudad, y las manos de todo el pueblo, hablándoles tales palabras; porque este hombre no busca la paz de este pueblo, sino el mal. Y dijo el rey Sedequías: He aquí que él está en vuestras manos; pues el rey nada puede hacer contra vosotros." El rey admitía que no podía ayudar a Jeremías.
Lanzaron al profeta Jeremías a una cisterna sin agua, en ella lo que había era cieno y se hundió. Jeremías quedó enterrado en aquel cieno en el fondo de la cisterna. (Vs. 6) Como el rey no podía dar órdenes a sus príncipes y ellos odiaban a Jeremías porque les decía lo que les iba a ocurrir, pues se quedó Jeremías en aquella cisterna; y no había nadie de los suyos que le ayudara a salir de ella. Sin embargo, intercedió a favor del profeta un solo hombre, un eunuco de la corte del rey. (Vs. 7-9) Vemos que el que podía hacer algo por Jeremías era Sedequías, pero era un rey débil y no se atrevía a oponerse a sus príncipes pues temía por su propia vida.
Ebed-melec era siervo del rey y de Dios. Era valiente, se debía a su rey, no tenía a quien agradar sino que su vida era dedicada a servir. El rey estaba en la puerta llamada de Benjamín, cuando iba allí era para que le hiciesen consultas, apelaciones y peticiones. (Vs. 7) Allá se fue inmediatamente Ebed-melec, pues el caso no admitía demora. Con mucha valentía le dice al rey que a Jeremías se le había tratado con mucha injusticia; que los príncipes habían actuado injustamente. Le hace entender al rey de la mala actuación que hicieron aquellos hombres con el profeta. (Vs. 9) Entonces, al escucharlo el rey envía al mismo Ebed-melec para que sea el que libere a Jeremías. (Vs. 10) El rey hace un gesto de valentía delante de sus príncipes en ese momento. De seguro vio la firmeza del eunuco y eso le animó. LA FIRMEZA, LA DISPOSICIÓN DE UN VALIENTE LE CALLA LA BOCA A OTROS Y APACIGUA LA MALDAD DE LOS MÁS GRANDES. Podemos apreciar la gran ternura y habilidad con que obró el etíope al proveer a Jeremías de ropas para que se las pusiese debajo de los sobacos de forma que no le lastimasen los brazos al ser sacado de la cisterna con las cuerdas o sogas que le echaron. (Vs. 11,12) Quizás Jeremías tenía los sobacos desollados por las sogas con que le habían bajado a la cisterna. También es digno de notarse el detalle de que no le echó solo las ropas sueltas sino que le echó también las mismas sogas con que lo iban a sacar. Aquel eunuco pensó en todo; pensó en hablar con el rey para el permiso de sacarlo, luego buscó los trapos para no lacerar más su cuerpo y fue él mismo directo a buscarlo. Sacaron a Jeremías de la cisterna y lo llevaron hasta el patio de la cárcel para que su enemigo no le hiciera daño. (Vs. 13)
Una santa entrega como la de este etíope tendría su recompensa. (Jeremías 39:15-18) "Y había venido palabra de Jehová a Jeremías, estando preso en el patio de la cárcel, diciendo; Ve y habla a Ebed-melec etíope, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí yo traigo mis palabras sobre esta ciudad para mal, y no para bien; y sucederá esto en aquel día en presencia tuya. Pero en aquel día yo te libraré, dice Jehová, y no serás entregado en manos de aquellos a quienes tú temes. Porque ciertamente te libraré, y no caerás a espada, sino que tu vida te será por botín, porque tuviste confianza en mí, dice Jehová." Jeremías quedó libre y el rey Nabucodonosor lo libró de la muerte. Vemos que aunque fueron los suyos quienes lo metieron a la cárcel, lo liberaron un etíope y un rey pagano. Le llegó a Ebed-melec este bendito mensaje. Tendría una recompensa por el buen trato que había dado a Jeremías y por el gran favor que le había prestado. Dios le promete a Ebed-melec (Vs. 17) "yo te libraré,…y no serás entregado en manos de aquellos a quien tú temes." Al eunuco intrépido ahora le habría llegado el miedo, pero él había sido un hombre con equidad y piedad y por eso obtendría su recompensa. Lo contrario sucedió con el rey Sedequías pues le sacaron los ojos y mataron a sus hijos. Ebed-melec fue el instrumento humano para sacar de la cisterna al profeta de Dios y ahora Dios promete librarlo a él: "…porque tuviste confianza en mí, dice Jehová." Fue aquel eunuco alguien que no temió al hombre sino que temió a Dios. Por tal razón, fue valiente, sacrificado, trabajador e hizo lo que a él no le tocaba hacer, pero lo hizo porque conocía la piedad. Aprendamos con su ejemplo y seamos valientes creyendo a nuestro Dios y siendo hombres y mujeres de virtud. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Teniendo Sentido de Equidad y de Piedad
Jeremías 38:7-13
“Mi señor el rey, mal hicieron estos varones en todo lo que han hecho con el profeta Jeremías, al cual hicieron echar en la cisterna”
Echaron a Jeremías en una cisterna de cieno por decir la palabra de Dios, y el rey, débil ante sus príncipes, no hizo nada. Solo un hombre intercedió: Ebed-melec, un eunuco etíope que temió a Dios y no al hombre. Estos son los puntos para la semana.
- Jeremías aconsejó al pueblo pasarse a los caldeos para vivir, y los príncipes pidieron su muerte. El rey Sedequías prefirió doblegarse ante ellos: «él está en vuestras manos», y no defendió al profeta.
- Jeremías quedó hundido en el cieno, en el fondo de la cisterna, y nadie de los suyos lo ayudó a salir. El que podía hacer algo era el rey, pero temía por su propia vida.
- Ebed-melec, siervo del rey y de Dios, fue inmediatamente a la puerta de Benjamín, porque el caso no admitía demora, y con valentía le dijo al rey que a Jeremías lo trataron con injusticia.
- El rey, animado por la firmeza del eunuco, lo mandó a sacar al profeta. La firmeza y la disposición de un valiente le calla la boca a otros y apacigua la maldad de los más grandes.
- Ebed-melec pensó en todo: pidió permiso, buscó trapos viejos para que las sogas no le lastimaran los brazos a Jeremías y fue él mismo a sacarlo. Así obra la ternura de la piedad.
- Dios le prometió librarlo «porque tuviste confianza en mí». Sedequías perdió sus ojos y sus hijos; el eunuco que hizo lo que no le tocaba, porque conocía la piedad, recibió su recompensa.
Cuando veas que a alguien se le trata con injusticia, no te quedes callado como Sedequías: habla con valentía y haz algo concreto por esa persona.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Trapos Viejos y Sogas
Jeremías 38:7-13
Para leer en voz alta con los niños
“Mi señor el rey, mal hicieron estos varones en todo lo que han hecho con el profeta Jeremías, al cual hicieron echar en la cisterna”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: un hombre valiente le dijo al rey que estuvo muy mal lo que le hicieron al profeta Jeremías. Lo habían tirado en un pozo hondo lleno de lodo, y ese hombre, Ebed-melec, lo sacó con sogas y trapos viejos.
- Jeremías decía lo que Dios mandaba, y a los jefes no les gustó. Lo tiraron en un pozo sin agua, lleno de lodo, y se hundió allí abajo.
- El rey podía ayudarlo, pero tenía miedo de los jefes y no hizo nada. Quedarse callado cuando le hacen daño a alguien también está mal.
- Ebed-melec no era de ese pueblo, pero amaba a Dios. Corrió enseguida donde el rey y le dijo con valentía: «¡Eso que hicieron está mal!».
- Ebed-melec pensó en todo: tiró trapos viejos para que Jeremías se los pusiera debajo de los brazos, así las sogas no le lastimaban al subir.
- Dios vio lo que hizo Ebed-melec y le prometió cuidarlo cuando llegara el peligro. Dios ve cuando defiendes a alguien, aunque nadie más lo vea.
¿Qué haces cuando ves que molestan a un compañero?
Esta semana, si ves a alguien tratado mal, defiéndelo o avísale a un adulto.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
