Mega Zoé
Estudio #0776Iglesia en las casas

La Prosperidad Viene De Jehová

La Prosperidad Viene De Jehová enseña a cuidar la vida del hogar delante de Dios y buscar la bendición de Dios.

Antiguo TestamentoSalmos5 min lectura

Esto es un salmo que David escribió para su hijo Salomón en quien tanto se alegraba. Para David, en su vejez, Salomón era su descanso. Ya David no estaba ansioso pues ahora podía descansar en paz sobre su deseo por levantar casa para Dios. Ahora le tocaría a Salomón construir el templo para la nación judía. Para David el nuevo templo era la esperanza de que ahora el pueblo buscaría más a Dios y le temería. Ahora todos los que vivieran en Israel llegarían a amar más a Dios. Esa era la ilusión de David y aún del mismo Dios quien quería que este pueblo le sirviera y le amara. Con la nueva y hermosa casa de Dios todos podrían tener paz, ser una nación estable, los enemigos estarían doblegados, habría prosperidad y abundancia de alimentos, tendrían de Dios la lluvia, la tierra fértil, tendrían con toda certeza para ellos la tierra que fluye leche y miel. Ahora se cumpliría lo que desde el principio Dios había querido para su nación.

David conocía a Dios, pues había vivido cerca de Él en comunión. David sabía que al tener a Dios a favor de uno había mucho para ganar. "Si Jehová no edifica la casa en vano trabajan los que la edifican." Las palabras "en vano" son la clave aquí en el salmo y por eso resuenan claramente tres veces. A raíz de esta frase entendamos nosotros hoy que todos aquellos que piensan "edificar casa", es decir: que quieren ministerio, que quieren ir a las misiones, enseñar, servir en el diaconado, ser músico en la iglesia, ser pastor, ser un anciano líder, tener familia, tener hijos, etc., acuérdese de esto bien, que si Jehová no está con el que piensa y desea así, sus planes terminarán en gran fracaso. Aunque tú pongas de ti mismo grandes esfuerzos, gran trabajo de tu parte, aunque pongas toda tu habilidad y tus fuerzas para querer edificar, a pesar de todo, podría ser en vano si Jehová no está. Entonces tus planes terminarían en gran fracaso. Por lo tanto, velemos y luchemos para tener una estrecha comunión con Dios para que ¡sea Jehová quien edifique nuestra casa y así no velemos en vano ni trabajemos en vano!

¿Se acuerdan en la edificación de la torre de Babel (Génesis 11:1-7) cuando aquellos hombres querían edificar una ciudad y una torre cuya cúspide llegara al cielo? Dios, que mira y camina sobre la tierra que creó, busca siempre saber la intención de los hombres. Dios vio mucho esfuerzo, pero no para Él como Creador, sino para el orgullo, satisfacción y vanidad de parte de ellos. Nada era en Dios, allí Dios no contaba para ellos, así que Dios vio todo aquel esfuerzo como algo vano. ¿Qué hace Dios cuando observa en el hombre pura vanidad? El Señor a aquellos hombres les hizo tragar las palabras que hablaban y dijo: "Descendamos y ¡confundamos su lengua!" Parecían "buenas intenciones" las de ellos, pero siempre hay vanidad detrás de "esas buenas intenciones." El martillo y la cierra son instrumentos vanos a menos que el Señor sea "el constructor." ¿Quieres ser predicador? ¿Quieres enseñar y demás cosas en el Señor? Si Jehová no está, en vano será tu acción, porque será más para la vanidad que para hacer lo bueno para Dios. Miremos cómo es que edificamos, aseguremos que nuestra intención sea agradable para Dios y no solo para nosotros.

Si Jehová no edifica en vano será nuestro trabajo. Es muy cierto que a menos que la buena mano de Dios esté sobre nosotros no podremos edificar de modo próspero una casa para su nombre. Porque es lógico que lo que busquemos edificar sea para adorar su nombre y para Su gloria, no para la gloria de uno. A menos que tengamos su bendición no será posible erigir una casa confortable en la que también Dios habite. Y si su bendición no está en nuestros hijos, en nuestra casa para que la familia pueda ser edificada, pues, en vez de ser la casa de Dios será la sinagoga de Satanás. Los matrimonios que no están bajo la bendición de Dios tampoco pueden ser bendición para los demás. Es más útil y efectivo cuando el mismo Señor es el constructor y guardador. No es que no se haga o se trabaje en lo que hay que hacer; todos tenemos que hacer, pero con la bendición, aprobación y cuidado de Dios.

El Espíritu Santo no es un amo para dirigir a hombres perezosos e indolentes sino que Él es un amo que dirige a aquellos que trabajan contando con la providencia y poder de Dios. Hemos visto la poderosa mano de Dios a nuestro favor en los momentos malos, como cuando hemos sentido terror, enfermedad, problemas, cuando se habla de nosotros mintiendo, cuando nuestros enemigos nos acosan y nos quieren hacer daño. ¿Hemos de olvidar ahora a este nuestro poderoso amigo y auxiliador o queremos pensar que ya no necesitamos su ayuda? Yo, la pastora de Mega Zoé he vivido 54 años, mucho, y cuanto más vivo, más convencida estoy de esta verdad debido a las muchas pruebas indudables en las que veo que Dios gobierna en los asuntos de los hombres. Si el gorrión no cae al suelo sin que Él lo note, tampoco una nación podrá levantarse sin su ayuda. ¡SI EL SEÑOR NO EDIFICA LA CASA EN VANO TRABAJAN LOS QUE LA EDIFICAN! Así lo creo firmemente.

Si no creemos que primero tiene que mediar la mano de Dios para todo lo que hacemos, entonces nos pasará como a los de la torre de Babel; estaremos divididos en nuestro corazón entre Dios y nuestros pequeños intereses y así fracasaremos confundiendo las perspectivas de nuestra vida cristiana. Si Jehová no guarda la ciudad en vano vela la guardia. No es que se deje de guardar la ciudad. Es que hay que confiar en Jehová y vigilar con nuestra espada en la mano. Así tendremos siempre a Dios a nuestro favor, Él hará en nosotros, nos cuidará y su voluntad se hará. ¡Así y solo así conquistaremos y seremos bendecidos por el Dios Todopoderoso que siempre está por su pueblo! Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz