Esto es un salmo que David escribió para su hijo Salomón en quien tanto se alegraba. Para David, en su vejez, Salomón era su descanso. Ya David no estaba ansioso pues ahora podía descansar en paz sobre su deseo por levantar casa para Dios. Ahora le tocaría a Salomón construir el templo para la nación judía. Para David el nuevo templo era la esperanza de que ahora el pueblo buscaría más a Dios y le temería. Ahora todos los que vivieran en Israel llegarían a amar más a Dios. Esa era la ilusión de David y aún del mismo Dios quien quería que este pueblo le sirviera y le amara. Con la nueva y hermosa casa de Dios todos podrían tener paz, ser una nación estable, los enemigos estarían doblegados, habría prosperidad y abundancia de alimentos, tendrían de Dios la lluvia, la tierra fértil, tendrían con toda certeza para ellos la tierra que fluye leche y miel. Ahora se cumpliría lo que desde el principio Dios había querido para su nación.
David conocía a Dios, pues había vivido cerca de Él en comunión. David sabía que al tener a Dios a favor de uno había mucho para ganar. "Si Jehová no edifica la casa en vano trabajan los que la edifican." Las palabras "en vano" son la clave aquí en el salmo y por eso resuenan claramente tres veces. A raíz de esta frase entendamos nosotros hoy que todos aquellos que piensan "edificar casa", es decir: que quieren ministerio, que quieren ir a las misiones, enseñar, servir en el diaconado, ser músico en la iglesia, ser pastor, ser un anciano líder, tener familia, tener hijos, etc., acuérdese de esto bien, que si Jehová no está con el que piensa y desea así, sus planes terminarán en gran fracaso. Aunque tú pongas de ti mismo grandes esfuerzos, gran trabajo de tu parte, aunque pongas toda tu habilidad y tus fuerzas para querer edificar, a pesar de todo, podría ser en vano si Jehová no está. Entonces tus planes terminarían en gran fracaso. Por lo tanto, velemos y luchemos para tener una estrecha comunión con Dios para que ¡sea Jehová quien edifique nuestra casa y así no velemos en vano ni trabajemos en vano!
¿Se acuerdan en la edificación de la torre de Babel (Génesis 11:1-7) cuando aquellos hombres querían edificar una ciudad y una torre cuya cúspide llegara al cielo? Dios, que mira y camina sobre la tierra que creó, busca siempre saber la intención de los hombres. Dios vio mucho esfuerzo, pero no para Él como Creador, sino para el orgullo, satisfacción y vanidad de parte de ellos. Nada era en Dios, allí Dios no contaba para ellos, así que Dios vio todo aquel esfuerzo como algo vano. ¿Qué hace Dios cuando observa en el hombre pura vanidad? El Señor a aquellos hombres les hizo tragar las palabras que hablaban y dijo: "Descendamos y ¡confundamos su lengua!" Parecían "buenas intenciones" las de ellos, pero siempre hay vanidad detrás de "esas buenas intenciones." El martillo y la cierra son instrumentos vanos a menos que el Señor sea "el constructor." ¿Quieres ser predicador? ¿Quieres enseñar y demás cosas en el Señor? Si Jehová no está, en vano será tu acción, porque será más para la vanidad que para hacer lo bueno para Dios. Miremos cómo es que edificamos, aseguremos que nuestra intención sea agradable para Dios y no solo para nosotros.
Si Jehová no edifica en vano será nuestro trabajo. Es muy cierto que a menos que la buena mano de Dios esté sobre nosotros no podremos edificar de modo próspero una casa para su nombre. Porque es lógico que lo que busquemos edificar sea para adorar su nombre y para Su gloria, no para la gloria de uno. A menos que tengamos su bendición no será posible erigir una casa confortable en la que también Dios habite. Y si su bendición no está en nuestros hijos, en nuestra casa para que la familia pueda ser edificada, pues, en vez de ser la casa de Dios será la sinagoga de Satanás. Los matrimonios que no están bajo la bendición de Dios tampoco pueden ser bendición para los demás. Es más útil y efectivo cuando el mismo Señor es el constructor y guardador. No es que no se haga o se trabaje en lo que hay que hacer; todos tenemos que hacer, pero con la bendición, aprobación y cuidado de Dios.
El Espíritu Santo no es un amo para dirigir a hombres perezosos e indolentes sino que Él es un amo que dirige a aquellos que trabajan contando con la providencia y poder de Dios. Hemos visto la poderosa mano de Dios a nuestro favor en los momentos malos, como cuando hemos sentido terror, enfermedad, problemas, cuando se habla de nosotros mintiendo, cuando nuestros enemigos nos acosan y nos quieren hacer daño. ¿Hemos de olvidar ahora a este nuestro poderoso amigo y auxiliador o queremos pensar que ya no necesitamos su ayuda? Yo, la pastora de Mega Zoé he vivido 54 años, mucho, y cuanto más vivo, más convencida estoy de esta verdad debido a las muchas pruebas indudables en las que veo que Dios gobierna en los asuntos de los hombres. Si el gorrión no cae al suelo sin que Él lo note, tampoco una nación podrá levantarse sin su ayuda. ¡SI EL SEÑOR NO EDIFICA LA CASA EN VANO TRABAJAN LOS QUE LA EDIFICAN! Así lo creo firmemente.
Si no creemos que primero tiene que mediar la mano de Dios para todo lo que hacemos, entonces nos pasará como a los de la torre de Babel; estaremos divididos en nuestro corazón entre Dios y nuestros pequeños intereses y así fracasaremos confundiendo las perspectivas de nuestra vida cristiana. Si Jehová no guarda la ciudad en vano vela la guardia. No es que se deje de guardar la ciudad. Es que hay que confiar en Jehová y vigilar con nuestra espada en la mano. Así tendremos siempre a Dios a nuestro favor, Él hará en nosotros, nos cuidará y su voluntad se hará. ¡Así y solo así conquistaremos y seremos bendecidos por el Dios Todopoderoso que siempre está por su pueblo! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
La Prosperidad Viene De Jehová
Salmos 127:1-2
“Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia.”
Todo lo que queremos edificar —ministerio, familia, hijos, servicio— será en vano si Jehová no está en ello, por más esfuerzo que pongamos. Por eso hay que luchar por una estrecha comunión con Él. Estos son los puntos para esta semana.
- David escribió este salmo para Salomón, que construiría el templo. Con la casa de Dios, David esperaba que el pueblo buscara más a Dios, le temiera y tuviera paz, lluvia, tierra fértil y abundancia.
- Las palabras «en vano» resuenan tres veces en el salmo. El que quiere edificar casa —enseñar, servir, ser músico, tener familia— debe saber que sin Jehová sus planes terminarán en gran fracaso.
- En Babel hubo mucho esfuerzo, pero para el orgullo y la vanidad de los hombres; Dios no contaba para ellos. Detrás de esas «buenas intenciones» había vanidad, y Dios confundió su lengua.
- El martillo y la sierra son instrumentos vanos si el Señor no es el constructor. Lo que edifiquemos debe ser para Su gloria; una casa sin Su bendición, en vez de casa de Dios, termina siendo sinagoga de Satanás.
- No es que no se trabaje: todos tenemos que hacer. El Espíritu Santo no dirige a perezosos, sino a los que trabajan contando con la providencia y el poder de Dios, con su aprobación y su cuidado.
- Hemos visto la mano de Dios en el terror, la enfermedad y la calumnia. Si el gorrión no cae al suelo sin que Él lo note, tampoco una nación se levanta sin su ayuda. ¿Vamos a olvidarlo ahora?
- Si Jehová no guarda la ciudad, en vano vela la guardia. No se deja de vigilar: se confía en Jehová con la espada en la mano. Así, sin un corazón dividido, Dios hará su voluntad en nosotros.
Antes de empezar un proyecto esta semana —en la casa, el trabajo o la iglesia— preséntaselo a Dios en oración y pregúntate con honestidad si es para Su gloria o para la tuya.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
El Martillo sin el Constructor
Salmos 127:1-2
Para leer en voz alta con los niños
“Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: si Dios no construye la casa con nosotros, todo el trabajo se pierde. Un martillo y una sierra solos no hacen una casa; necesitan un constructor. Y el mejor constructor es Dios.
- El rey David soñaba con una casa hermosa para Dios, y su hijo Salomón la iba a construir. David sabía que sin Dios esa casa no valdría nada.
- Hace mucho tiempo, unos hombres en Babel quisieron hacer una torre hasta el cielo para sentirse importantes. Trabajaron muchísimo, pero Dios no estaba en sus planes, y Dios les confundió el idioma.
- Dios mira más allá de lo que hacemos: mira por qué lo hacemos. Si quieres cantar, ayudar o enseñar solo para que te aplaudan, eso es vanidad, y Dios lo ve.
- Eso no quiere decir que no trabajes. Dios no guía al perezoso. Tú haces tu parte con ganas, y le pides a Dios que Él esté contigo en todo.
- Dios cuida hasta a los pajaritos: ni uno cae al suelo sin que Él lo sepa. Si Él cuida de ellos, también te cuida a ti y a tu familia.
- Un guardia vigila la ciudad con su espada, pero confía en Dios. Así tú: haz tus tareas y cuida lo bueno, pero pon tu confianza en Dios primero.
¿Qué cosa quieres hacer bien esta semana, en la escuela o en la casa?
Antes de empezarla cada día, pídele a Dios en una oración corta que Él la construya contigo.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
