Atalía era esposa de Joram, rey de Judá. Esta mujer malvada tuvo una gran influencia sobre su hijo Ocozías, quien por sus horrendos consejos llegó a matar a casi todos sus propios hermanos. Por causa de Atalía, Ocozías llegó a ser dominado por un espíritu como el del malvado Acab, rey de Israel. 2 Crónicas 22:3 "También él anduvo en los caminos de la casa de Acab: pues su madre le aconsejaba a que actuase impíamente." Ocozías, por instancias de su madre mató a sus hermanos los príncipes, menos a uno llamado Joás que fue escondido y librado de la muerte. Atalía era hija de la perversa Jezabel, esposa del rey de Israel Acab. Había en Atalía la maldad de su madre y por eso provocó en su marido Joram y en su hijo Ocozías que mataran a casi todos los descendientes del rey David. Ella quiso destruir todo el trono de David, no queriendo que otro reinara sobre la tierra de Judá sino ella, quien quería un templo para Baal, el falso Dios de los cananeos. (2 Crónicas 21:1-6) Joram, rey de Judá fue guiado por Atalía, tal y como Jezabel llevó a Acab a hacer el mal. Joram también había dado muerte a todos sus hermanos.
Mataron a Ocozías (2 Crónicas 22:8,9 "Y haciendo juicio Jehú contra la casa de Acab, halló a los príncipes de Judá, y a los hijos de los hermanos de Ocozías, que servían a Ocozías, y los mató. Y buscando a Ocozías, el cual se había escondido en Samaria, lo hallaron, y lo trajeron a Jehú, y le mataron…"). Atalía quedó con deseo de venganza contra Jehú. Ella quería reinar, así que se hizo una fiera debido a toda la ambición que moraba en ella y mató a todos los que pudo (2 Crónicas 22:10 "Entonces Atalía madre de Ocozías, viendo que su hijo era muerto, se levantó y destruyó toda la descendencia real de la casa de Judá."). Los príncipes de Judá cayeron en las manos criminales de Atalía. Había que escapar de una persona tan perversa. Pero, ¿cómo escapar? En aquel momento no había ningún lugar seguro en Judá donde alguien se pudiera esconder. Sin embargo, se logró quitar de las manos de Atalía a Joas, hijo de Ocozías. Su tía Josabet, una hija de Joram, libró al niño de la muerte. Lo pudo ayudar en aquel día malo escondiéndolo en el tabernáculo (2 Crónicas 22:11, 12 "Pero Josabet, hija del rey, tomó a Joás hijo de Ocozías, y escondiéndolo de entre los demás hijos del rey, a los cuales mataban, y le guardó a él y a su ama en uno de los aposentos. Así lo escondió Josabet, hija del rey Joram, mujer del sacerdote Joiada, (porque ella era hermana de Ocozías), de delante de Atalía, y no lo mataron. Y estuvo con ellos ESCONDIDO EN LA CASA DE Dios seis años."). Atalía no quería que la familia de David sobreviviera a la suya, pues sabía que Jehú, mandado por Dios, iba a destruir a todos los de Acab. Este es el triste fruto de la alianza desigual entre Joram el hijo del piadoso Josafat y Atalía una hija de la casa idólatra y malvada de Acab.
Josabet era hija de Joram, por lo tanto era la tía de Joás. Josabet escondió a Joás en una de las recámaras del templo por seis años. Ella era esposa del sacerdote Joiada. Jamás pensó Atalía que el hijo del rey estuviese en un aposento del templo. Tampoco pudo pensar que de allí le llegaría su mal. Pensaba: "¡Mato a todos y así seré la reina!" Estaba llena de vanidad y de arrogancia. No sabía que del lugar más austero le llegaría su final.
El pequeño Joás estaba escondido en la cámara de las camas, en un lugar incómodo, sin nada de lujos ni de grandes comidas. No tenía allí las túnicas reales, nada de que presumir ni sentirse grande. El uso era para el sacerdote no era para el hijo del rey, así que Joás tuvo que experimentar antes el ser siervo para poder conservar su vida. Estuvo en un pequeño cuarto donde se guardaban los colchones y lo de dormir, no en un departamento. Sería el lugar más indicado para reponerse de las heridas por la muerte de sus hermanos. Aquel cuartito fue el escondite para el niño real para ser librado de la maldad de aquella perversa mujer que de seguro lo mataría.
Apliquemos ahora esto a nuestras vidas. ¿Dónde te escondes tú cuando el mal te quiere destruir? ¿Te escapas o te escondes con tus propias fuerzas lejos del templo, lejos de tu lugar? ¿De dónde te viene tu guianza, te viene del templo, de tu lugar que Dios escogió para protegerte? Joás fue bendecido mientras fue "sepultado vivo en la oscuridad." El templo no es el lugar de la vanidad y de la vanagloria, sino que es el lugar donde están las paredes de la bendición y de los cuidados que te guardan y protegen del diablo y del mal.
En ese tiempo el pueblo ya estaba harto de la tiranía de Atalía. Maduró el pueblo y quiso tener un rey que fuera dirigido por un sacerdote justo y así poder vencer la idolatría. 2 Crónicas 24:2 "E hizo Joás lo recto ante los ojos de Jehová todos los días de Joiada el sacerdote." El Sumo sacerdote Joiada era un hombre de autoridad debido a su oficio. Estaba emparentado con la familia real, su esposa Josabet era hija de Joram. Josabet pudo prestarle a Joás el mejor servicio, lo libertó de la usurpación de Atalía. Así fue como Joás tuvo la victoria y fue el rey. A Joás le fue de gran bendición el templo pues fue escondido y protegido allí. Por eso, cuando fue rey tomó la decisión de restaurar la casa de Jehová junto a Joiada, el sacerdote. 2 Crónicas 24:12, 13
Pero, el mal consejo le llegó a Joás y le hizo caso. (2 Crónicas 24:15-27) Sucedió que cuando murió Joiada lleno de días, a los 130 años, vinieron los príncipes de Judá y llenaron los oídos de Joás de mal y él los oyó. Ya Joás no necesitaría de la casa de Jehová para esconderse, pues Atalía no estaba. Pero, sí estaba la maldad dentro de él. Joás fue fiel hasta que estuvo vivo el sacerdote Joiada, varón justo. Ahora, sin aquella buena influencia, Joás se hizo un idólatra. Ya no tendría el favor de Dios quien lo protegió en su peor momento; Dios le enviaba profetas y no los escuchaba. Se llenó de maldad y mató a Zacarías, hijo de Joiada, el que le ayudó, que lo guió y dio su vida para protegerlo. Zacarías fue apedreado hasta la muerte por orden de Joás.
Vino Siria y los destruyó a todos cuando Joás también estaba agobiado por sus dolencias. El mal le vino porque no se acordó de la misericordia que Joiada, padre de Zacarías, había hecho con él. Se habían criado juntos y cuidado juntos; pero las voces de los príncipes vanidosos fueron más para él que la voz del compañero profeta de Dios.
Joiada, después de vivir largos años, fue enterrado con todos los honores en la ciudad de David "con los reyes." Aquel varón justo había hecho mucho bien para con Israel, para con Dios y con su casa. Mientras que Joás dejó su refugio, que era la casa de Dios dejando a Jehová su Dios. El mundo y la vanidad que escogió le trajeron una muerte temprana, deshonrosa y trágica. Aprendamos de esto y cuidemos nuestros pasos para nunca salir del amparo y refugio de la casa de Dios. Seamos fieles y justos como Joiada, y no unos malagradecidos y vanidosos como lo fue Joás al morir el sacerdote Joiada. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
