Mega Zoé
Estudio #0785Iglesia en las casas

Jesús Buscó A Zaqueo, Estaba Perdido Sin Dios

Jesús Buscó A Zaqueo, Estaba Perdido Sin Dios llama a permanecer como discípulos de Jesús y cuidar la vida del hogar delante de Dios.

Nuevo TestamentoLucas5 min lectura

Jericó era una ciudad muy importante y rica. Estaba en el valle del Jordán y controlaba el acceso a Jerusalén y el paso hacia el este del Jordán. Aquella ciudad tenía muchas palmeras y bosques de balsameras mundialmente famosas que perfumaban el aire a varios kilómetros a la redonda; además sus jardines de rosas eran célebres. A Jericó la llamaban la "Ciudad de las Palmeras." Las palmeras de Jericó eran famosas por sus dátiles y su bálsamo, el perfume de su árbol; los romanos comercializaron la palmera y la hicieron muy famosa. Todo esto convirtió a Jericó en uno de los principales centros de comercio y por esa razón se movía mucho el cobro de impuestos en aquella región de Palestina. Ya hemos estudiado sobre los cobradores de impuestos con Mateo. Zaqueo hacía lo mismo en Jericó, les cobraba los impuestos a sus compatriotas judíos.

Zaqueo había llegado a la cima de su profesión por lo que sería el hombre más odiado del distrito. Así que Zaqueo era rico. Jesús, nuestro Maestro había dicho que era difícil que un rico entrara en el reino de los cielos (Mateo 19:23, 24). Así que el Señor dejó ver que había muy pocas probabilidades para que un rico pudiera llegar al cielo; si alguien lo sabía muy bien era Jesús, quien conocía el efecto adverso que produce las riquezas en un hombre. El rico tiene mucho dinero y esa es su confianza, su descanso, su orgullo que lo ha llevado a sentirse mayor que todos. Así que aquel hombre cobrador de impuestos llamado Zaqueo no era para ser salvo debido a todo lo que le poseía en su malvado corazón. Aunque Zaqueo era muy rico no era feliz. No podía menos que sentirse solo, porque tenía una profesión que lo convertía en un ingrato, un indiferente y despegado de su gente, era un desagradecido de todos; ese es el sentir del hombre rico.

Pero, Zaqueo había oído hablar sobre Jesús de que recibía a los publicanos y a los pecadores, como lo fue en el caso de Mateo uno de los doce discípulos de Jesús. Y Zaqueo quería saber si también Jesús tendría algo para él, pues él era despreciado y odiado por los hombres. ZAQUEO BUSCÓ EL AMOR DE Dios. Esto es lo que Dios quiere del hombre; que aquellos que ya no pueden más con lo que hay dentro de ellos se rindan a su orgullo y egoísmo y entonces le quieran entregar a Jesús todo para que Él sea el centro en sus vidas. La decisión de Zaqueo fue clara; quería ver a Jesús, ahí estaba el asunto, tenía que ver a Jesús. Tanto fue el deseo de ver al Señor que no permitió que su pequeña estatura ni nadie le quitaran su empeño ni se lo impidieran. En su caso, siendo el un odiado publicano cobrador de impuestos el mezclarse con la gran multitud requería valor, muchos querían destruirlo por su oficio. Y aun así, con todo lo que se pudo esforzar el pequeño Zaqueo no podía ver a Jesús porque como sabemos era bajito de estatura, así que tuvo una gran idea. Salió corriendo, se adelantó a la comitiva, se subió a un árbol corpulento y frondoso cuyas ramas daban sombra a la carretera. Allí arriba del árbol se dispuso a ver lo que pasaba sin ser visto ni molestado. Lucas 19:5 "Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa." Es por primera vez que Jesús se invitaba a entrar a la casa de Zaqueo, pues le era necesario dejar ver que Él había venido a buscar al pecador para el arrepentimiento y transformarlo en un hombre nuevo.

El cambio que hizo Jesús en Zaqueo fue de inmediato y notable para todos. Jesús no necesitaba de Zaqueo, era Zaqueo quien necesitaba de Jesús para su cambio. Zaqueo se comprometió con la comunidad de Jericó al anunciar un cambio en su corazón y en su vida. No fue poco a poco que cambiaría su vida, había llegado para de inmediato transformarlo el más puro: Jesús. Cuando Jesús le hizo saber a Zaqueo que pasaría a visitarlo en su casa aquel día, aquel hombre que había estado solo y amargado descubrió que había encontrado "un nuevo amigo" maravilloso. Entonces, hizo la mayor decisión de su vida, decidió dar a los pobres la mitad de todo lo que tenía. Hubo un cambio, conoció de verdad a Jesús, no se le tuvo que convencer, fue convencido al tener al Señor frente a él. Ahora era movido por amor, antes lo movía la codicia. ¡Restituiría cuadriplicado todo lo que había ganado de forma fraudulenta! ¡Qué maravilloso cuando vemos que Dios transforma los corazones! Dime, ¿cuándo tú le has restituido a otros por el mal que le hayas hecho y pedido perdón cuando pecaste o pecas, tal como lo hizo Zaqueo el publicano?

Éxodo 22:4, 7 "Si fuere hallado con el hurto en la mano, vivo, sea buey o asno u oveja, pagará el doble." Lo que devolvía Zaqueo era más de lo que demandaba la ley. En sus obras Zaqueo quería dejar ver que ahora era un hombre cambiado, que todos supieran del cambio que hay cuando Jesús llega. Con nuevas y buenas obras se deja ver el cambio; no temas hacerlo, hazlo para que todos lo sepan. El Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido (Vs.10). Eso es, nos habíamos perdido de Dios, caminábamos con la gran carga de nuestros delitos y pecados y él nos cambió la vida. Cuando uno no está en contacto con Dios uno está perdido y por eso peca; Dios está lejos. Pero, somos hallados por Jesús y Él nos hace volver a ocupar el debido lugar de hijo o hija obediente en la casa y familia de su Padre Dios. ¡Gracias, por su perfecto y grande amor, Aleluya! Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz