Génesis 2:9 "Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal." Dios había puesto el árbol de la vida y el árbol del bien y del mal en el huerto del Edén. Pero, Adán y Eva comieron del árbol del bien y del mal y el Señor lo lamentó. El hombre se había hecho "como uno de nosotros (Trinidad)." Génesis 3:22 "Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre." Al comer del árbol del bien y del mal el hombre también conoció lo que era malo. Dios quería que el hombre supiera tan solo lo que era el bien. Todo cambió. Es como decir así: "Por haber comido lo que se le había prohibido mira lo que ha llegado a ser el hombre, se ha hecho como uno de nosotros. Quien fue formado al principio a nuestra imagen para conocer solo el bien ahora ha conocido el mal, ¡cuán triste ha venido a ser su condición ahora!" Conocer el pecado es lo peor. ¡Entre más temprano lo conoces es peor!
En el libro del Génesis se deja ver que el árbol de la vida era una garantía de la vida inmortal. Génesis 2:16, 17 "Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás." Con aquel mandamiento de no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal se premiaría la OBEDIENCIA. Al desobedecer a Dios el hombre en su caída perdió todo derecho al árbol de la vida. Por tanto para que no comiera de él o se hiciera la ilusión de que comiendo de él recobraría lo que había perdido el Señor desterró al hombre del huerto. ¡Fue tanta la ira de Dios por el pecado! Desde entonces el árbol de la vida estuvo guardado entre querubines al este (oriente) del huerto de Edén y con un fuego terrible desarrollándose alrededor para guardar el camino al mismo. Génesis 3:24 "Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida." Ahora el árbol estaría oculto del hombre para dejarle ver la ira de Dios por causa del pecado.
¡Adán y Eva pierden el árbol de la vida! La razón: desobediencia a los mandatos del Señor. Apocalipsis 22:14 "Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad." Lavar las ropas significa obediencia. La obediencia es guardar los mandamientos. El árbol de la vida del Edén era para siempre vivir sin conocer de pecado. Estarían en la tierra, allá en el Edén sin conocer el mal, sin conocer el pecado. Por ende, no serían sus cuerpos corruptibles. Le sería para el hombre algo maravilloso, tendrían comunión con Dios por toda la eternidad. Ahora, el árbol de la vida del cielo es para aquellos que han guardado los mandamientos. Lavar tus ropas es guardar los mandamientos, estar limpio. Si Adán hubiese guardado los mandamientos o las órdenes que Dios le había dado no hubiera sido sacado del huerto ni hubiera sido separado de Dios.
¡CRISTO NOS HA LIMPIADO DEL PECADO Y NOS HA PERDONADO! ¡Bienaventurados los que lavan sus ropas! Podemos ofrecerles "jabón y agua" a los que están sucios, pero no podemos obligar a nadie a que se lave. ¡ES QUE NOSOTROS QUEREMOS LLEGAR A LA CUIDAD DE Dios! Algunos piensan que la Iglesia tiene reglas. Pero, es que todo aquel que quiere llegar a la gran ciudad de Dios tiene que ¡cuidar sus ropas!
Podemos ver en Apocalipsis 21:8 los que fueron arrojados al lago de fuego. "Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre." No puedo dejarme llevar por lo que yo creo; no por mis argumentos. Lo único que quiero creer y seguir son las órdenes dadas por el Señor para el que quiere llegar a la gran ciudad. Dios quería que Adán estuviera con Él aquí en la tierra para siempre, pero pecaron y fueron sacados del Edén. El hombre que no limpia sus ropas no puede llegar a tener derecho al árbol de la vida y poder entrar por las puertas de la cuidad.
Salmos 101:7 "No habitará dentro de mi casa el que hace fraude; El que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos." Todo el que ame o practique la falsedad está excluido de la casa de Dios. Nosotros viviremos para lo que es eterno, pues nos limpiamos cada día más. Cuando Adán quiso comer y comió se hizo un aspirante a un Dios, porque ya él podía conocer también el mal. Había tomado del árbol del conocimiento pero para que no alargara otra vez su mano y tomase también del árbol de la vida y pudiera después pavonearse de vivir para siempre fue castigado, alejado de Dios y expulsado del Edén. Adán y Eva no obedecieron, ellos ¡no lavaron sus ropas! Lo primero que hizo Adán fue que cayó en pecado al desobedecer a Dios; y si hubiese vuelto a comer del árbol de la vida hubiese intentado hacer nula la sentencia de muerte que Dios había pronunciado contra él. Fue interrumpida y quebrantada aquella relación con Dios y el hombre quedó quebrantado y alejado. Adán fue castigado pues al morir volvería a la tierra de donde salió.
Nosotros, gracias a Jesús fuimos sacados del infierno en el que vivíamos. Si no cuidamos nuestras ropas seremos expulsados de la ciudad eternal. Adán y Eva no pudieron entrar nunca más al Edén; los querubines guardaban allí para que no entraran y tomaran del árbol de la vida. Los ángeles estaban en guerra con Adán. ¡La salvación es un regalo muy grande de Dios y hay que cuidarlo y amarlo. Hay que esforzarse y luchar por conservarnos limpios para no perder algo tan grande! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
