Mega Zoé
Estudio #0820Iglesia en las casas

Vendrá Nuestro Dios, Escogerá a Los Que Han Hecho Pacto Con Sacrificio

Vendrá Nuestro Dios, Escogerá a Los Que Han Hecho Pacto Con Sacrificio enseña a atender la Palabra de Dios y vivir en santidad.

Antiguo TestamentoSalmos5 min lectura

El versículo 5 dice: "Juntadme mis santos, los que hicieron conmigo pacto con sacrificio." El Señor envía y les habla a sus ángeles, sus veloces mensajeros, y les dice: ¡Separen lo precioso de lo vil! ¡Recojan el trigo del granero celestial! ¡Que los elegidos, no importando desde qué tiempo estén esparcidos, pues están marcados por mi gracia selectiva como mis santificados, sean ahora congregados en un lugar! Dios vendrá y recompensará a los que desde siglos hasta ahora han vivido para amarle y servirle con un corazón sincero. ¡No todos los que parecen santos en verdad lo son, por eso es necesario hacer la separación! ¡Por tanto, que todos los que profesan ser santos se reúnan delante de Mi trono de juicio y oigan la Palabra que va a ser la que va escudriñar y a poner a prueba a todos para que de esa manera puedan ser hallados LOS FALSOS y LOS VERDADEROS! (Cita del Rev. Carlos Spurgeon)

El pueblo de Dios da la evidencia de ser un pueblo santo y verdadero con su CONDUCTA PIADOSA. Es por sus frutos y no por sus sentimientos que se darán a conocer como gente santa. Ni es por lo que puedan decir sus labios ni por lo que hayan profesado ser ante los hombres sino que, "por sus frutos los conoceréis." (Mateo 7:20) El carácter de los santos es evidenciado por su CONSAGRACIÓN A Dios. El pueblo de Dios es llamado SANTO cuando está dedicado a Dios. El deber y privilegio de los santos es consagrarse al servicio de Dios. Por eso dice: "Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio." Dios dice: ¡Que se reúnan ante Mi trono para hacerles la prueba! Para saber quiénes son los santos que están consagrados en verdad. El que hace su presencia ante el Señor por el solo hecho de decir que es creyente, con su formalismo religioso, se dará cuenta que ante Dios todos los sacrificios externos son en vano.

Le dice el Señor al pueblo de Israel en el versículo 9, "No tomaré de tu casa becerro." Aquellos hombres le hacían al Señor muchos sacrificios de animales pensando que le hacían a Dios el más grande acto, como si le estuvieran haciendo un favor. Lo hacían como un rito externo solamente, sus corazones estaban muy lejos de Él. Neciamente han soñado los hombres que los becerros con cuernos y pezuñas podrán agradar al Señor. EN REALIDAD ÉL LO QUE BUSCA SON CORAZONES Y ALMAS. Ellos se han imaginado muy impíamente que Jehová necesita esas provisiones y que si ellos proveen a su altar de animales engordados Él estará contento. No pueden recordar que el Señor dijo: "…OBEDECER es mejor que los sacrificios y EL ATENDER mejor que la grosura de los carneros." (1 Samuel 15:22) ¡De Él es toda bestia del bosque y los millares de animales! ¿De cuál no podrá servirse? ¡Todo es de Él! Dios lo que quiere es tu corazón, tu alma más que todos tus actos religiosos. Él lo que quiere es la obediencia a sus mandamientos y que le atiendan a su Palabra con el corazón. El Señor espera que los hombres que profesan servirle, antes que ofrecerle todo sacrificio de corderos o animales engordados, primero deben amar la justicia como Él la ama y disponerse a hacer el bien de acuerdo a Su Palabra en amor, pureza y santidad.

En nuestros pensamientos secretos creemos que merecemos algo de Él por los actos religiosos que le presentamos. Si así es como pensamos lo que estamos haciendo con ello es mostrando nuestro desprecio a la suficiencia (capacidad) de Dios como si Dios nos necesitara y por eso estuviera en deuda con nosotros por lo que hacemos. Como si Dios se viera en la obligación de pagarnos. Como si nuestras devociones pudieran traerle una bienaventuranza a Dios mayor que la que ya posee esencialmente (su esencia es todo lo que es Él por sí) cuando realmente nuestra bondad no pasa a Él. Por eso Dios le dice a su pueblo de Israel en el versículo 12, "Si yo tuviera hambre no te lo diría a ti." Sería un concepto muy extraño éste, el de un Dios hambriento. Con todo, si esta idea tan absurda fuera verdad, si el Señor deseara la carne, ¡no se la pediría a los hombres! El podría proveérsela de sus propias provisiones; no necesitaría aprovisionamiento procedente de sus criaturas. Así, que estemos claros en cuanto a la grandeza del Altísimo y nuestra pequeñez, no le reclamemos nada a Dios por lo externo que podamos hacer. Lo que podamos hacer para agradarle que solo sea por una sincera devoción, amor y agradecimiento. Que nuestra entrega y consagración sea a un Dios Santo por causa de su amor y salvación gratuita.

¡Dios no depende de tu adoración para Él verse grande! Él tiene millones de millones de ángeles que le adoran. ¿De dónde pensamos que Dios necesita de nosotros como para sentirse Dios? "Si fuera así las estrellas levantarían su estandarte, los vientos y las olas serían su orquesta, diez mil veces mil flores exhalarían perfume, la nieve sería su alba, el arcoíris su cinto y las nubes de luz su manto." (Cita de Rev. Carlos Spurgeon.) Dice el versículo 13, ¿He de comer yo carne de toros, o he de beber sangre de machos cabríos? ¿Puede El Gran "Yo Soy" tener necesidades corporales que se le puedan satisfacer tan toscamente? Así es la idea de los impíos con sus ídolos, pero ¿llegar a tener esa misma idea del Creador de los cielos y la tierra? ¡Es no conocerlo! Es inconcebible creer que las cosas externas puedan satisfacer al Señor. A Él lo que le agrada es ¡QUE LE EXPRESEMOS NUESTRA FE Y AMOR VERDADEROS! Por eso, dice en el versículo 14, "Sacrifica a Dios alabanza…" No mires a tus sacrificios en sí mismos como agradables a Dios, lo que quiere de ti es tu fe y tu amor y tus alabanzas del corazón. Presenta al Señor tus sacrificios de alabanza como un tributo de tu gratitud; es entonces que serán aceptados, pero no hasta tanto tu alma no sienta el "amor" y el "agradecimiento" a un Dios tan maravilloso que tanto te ha amado.

Vendrá nuestro Dios y escogerá a los que han hecho pacto con sacrificio. Que tú seas uno de esos, uno que le ha amado y lo ha demostrado atendiendo a su Palabra y obedeciéndola, uno que le alaba y adora de todo corazón porque está agradecido por Su amor y Su gracia. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz