Dios nos juzgará de acuerdo a nuestra reacción a las NECESIDADES HUMANAS, a nuestra reacción a las necesidades de los demás. Su juicio no será en función de los conocimientos que hayamos amasado o de la fama que hayamos adquirido o de la fortuna que hayamos ganado sino en base A LA AYUDA DESINTERESADA QUE HAYAMOS PRESTADO A NUESTRO PRÓJIMO. Hay ciertas cosas en esta parábola del Señor que nos enseñan sobre la ayuda que debemos prestarle a otros. Hay que resaltar que Jesús está hablando de la ayuda EN COSAS SENCILLAS QUE ESTÉN AL ALCANCE DE UNO para que las podamos hacer. Jesús nos enseña en esta parábola a que estemos dispuestos para ver la necesidad y suplirla. Algunos ejemplos que nos da el Señor son: darle algo de comer a un hambriento, darle algo de beber a un sediento o recibir a un extranjero. Mateo 25:35 "Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; fui forastero y me recogisteis…" También dijo el Señor que ayudar a otros es ir y animar a un enfermo que quizás piensa que ya no debe luchar por su vida; allí estarás tú a su lado con la voz de fe para levantarlo… ¡porque lo amas!
No se trata de dar miles de dólares ni tampoco de hacer cosas para que se escriban nuestros nombres en lo anales de la historia. ¡ES SOLAMENTE PRESTAR UNA SENCILLA AYUDA A PERSONAS QUE NOS ENCONTRAMOS TODOS LOS DÍAS! No es que dejaste lo tuyo por completo para hacer esto que Jesús espera de ti. Es sencillo: en tu diario vivir tú ves y actúas. Viste hambre y diste de comer aún en tu propia casa. ¿Alguno tiene sed? Pues le distes de beber. Es tu propia casa; ¿Descubres que alguien es un forastero? Pues, le recogiste porque ¡es tu casa! ¿Estuvo alguno desnudo? ¡Le cubriste de lo tuyo, le diste! Lo viste enfermo y le visitaste. No hay que tomar un avión para ir lejos a ayudar. Está alguien en la cárcel y le viniste a visitar. Se nos pide eso, o mejor dicho, debe estar dentro de nosotros ver las necesidades de otros y no tan solo las de uno.
¡Se hace algo por otros sin ningún interés! La ayuda que se da no es porque se está ayudando directamente al Señor o haciéndose uno méritos para la eternidad; se ayuda porque EL HACER EL BIEN ESTÁ SOBRE TODO AQUEL QUE HA CONOCIDO AL SEÑOR; no se puede hacer menos. Es la reacción natural, instintiva, totalmente desinteresada del corazón que ama. Mientras, que por otra parte, la actitud de los que dejan de ayudar es ésta: "si hubiéramos sabido que eras tú te habríamos ayudado con mil amores, pero creímos que era simplemente ¡UNA PERSONA CORRIENTE!" "Alguien que no valía la pena ayudar." ES UNA GRAN REALIDAD QUE HAY ALGUNOS QUE AYUDARÍAN SI HUBIERAN DE RECIBIR POR ELLO ALABANZAS, GRACIAS Y PUBLICIDAD, PERO AYUDAR DE ESA MANERA NO ES AYUDAR; ES AMONTONAR MÉRITOS. Entendamos que la ayuda que se da a otros y que obtiene la aprobación de Dios es la que se da ¡SOLAMENTE CON EL PROPÓSITO DESINTERESADO DE AYUDAR!
Jesús nos coloca cara a cara con la maravillosa verdad de que toda ayuda de esta clase que prestamos a nuestros semejantes se le da… ¡a Él! Toda ayuda que se niega se le niega… ¡a Él! No hay algo que tú agradezcas en la vida más que cuando ayudan a tus hijos, en un momento en que tan solo estabas tú y el que los ayudó. Al Dios Padre se le alegra el corazón cuando ayudamos a sus hijos, quienes sabemos que son nuestros semejantes. Antier mi hijo menor Dan, me decía que "el afán hace que se trabaje nada más que para uno." ¡No se mira alrededor, se hace todo solo para uno mismo! Por tal razón, en la vida te hundes cuando no eres capaz de hacer bien a otros. Mira y piensa: ¿qué es lo que soy capaz de hacer por lo que está ahí ante mis ojos? No busques razonar para buscar excusas. Llegó la necesidad ante ti, llegó y punto; has el bien. CUANDO APRENDEMOS LA GENEROSIDAD QUE AYUDA SIN INTERÉS A LAS PERSONAS EN LAS COSAS MÁS SENCILLAS, NOSOTROS TAMBIÉN EXPERIMENTAMOS EL GOZO DE AYUDAR A JESUCRISTO MISMO. ¡Has algo de aquello que debes hacer! ¡No es tan solo en ti que debes pensar! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Lo Que Haces a Otros Sin Interés Propio Lo Haces A Jesús
Mateo 25:33-40
“De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.”
Dios nos juzgará por nuestra reacción a las necesidades de los demás, no por lo que sabemos, la fama o la fortuna. Toda ayuda desinteresada que damos a otros se la damos a Jesús mismo. Estos son los puntos para la semana.
- Jesús habla de ayuda en cosas sencillas que están a nuestro alcance: dar de comer al hambriento, de beber al sediento, recoger al forastero y animar con voz de fe al enfermo que ya no quiere luchar.
- No se trata de dar miles de dólares ni de que escriban nuestro nombre en la historia. No hay que tomar un avión: en tu diario vivir tú ves la necesidad y actúas, empezando en tu propia casa.
- Se hace el bien sin ningún interés: no para hacerse méritos, sino porque el hacer el bien está sobre todo aquel que ha conocido al Señor. Es la reacción natural del corazón que ama.
- Algunos ayudarían si recibieran alabanzas, gracias y publicidad; pero ayudar así no es ayudar, es amontonar méritos. La ayuda que Dios aprueba es la que se da solo con el propósito de ayudar.
- Toda ayuda que prestamos a nuestros semejantes se le da a Jesús, y toda ayuda que se niega se le niega a Él. Al Padre se le alegra el corazón cuando ayudamos a sus hijos.
- El afán hace que se trabaje nada más que para uno, y en la vida te hundes cuando no eres capaz de hacer bien a otros. Llegó la necesidad ante ti, y punto: haz el bien sin buscar excusas.
Esta semana, mira a tu alrededor y suple una necesidad sencilla que tengas delante, sin decírselo a nadie y sin esperar nada a cambio.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Pan para el Hambriento
Mateo 25:33-40
Para leer en voz alta con los niños
“De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: cada vez que ayudas a alguien que lo necesita, es como si ayudaras a Jesús mismo. Jesús contó que el Rey dirá: tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber.
- Ayudar no es hacer cosas enormes. Es darle un poquito de tu merienda a quien tiene hambre, o agua a quien tiene sed.
- No tienes que ir lejos para ayudar. Puedes empezar en tu propia casa, en tu salón de clases o con el vecino que está solito.
- Ayudar de verdad es hacerlo sin esperar premio, ni aplausos, ni que todos se enteren. Dios ve lo que haces, aunque nadie más lo vea.
- Algunos dicen: «Si hubiera sabido que eras Jesús, te ayudaba». Pero cuando no ayudas a alguien que lo necesita, tampoco estás ayudando a Jesús.
- Cuando solo piensas en ti, te vuelves triste. Cuando ayudas a otros, sientes la alegría de estar ayudando a Jesús.
¿A quién viste esta semana que necesitaba ayuda?
Escoge una persona y ayúdala en algo sencillo, sin contárselo a nadie.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
