El que tiene dificultades para creer, que solo cree si puede ver las cosas con sus propios ojos es ¡INCRÉDULA! Está ¡FALTA DE FE! Por alguna razón ha dejado de tener fe, la ha perdido. La mayoría de las personas que son incrédulas lo son porque el corazón se le ha puesto duro. Su incredulidad es por la falta de contacto con Dios o "con el mundo espiritual."
Dios había llamado a Tomás, quien era uno de los doce apóstoles, para que fuera un hombre lleno de fe. El Señor quería que él fuera ¡UN CREYENTE! ¡Qué hermoso es que el Señor Jesús escogiera a Tomás para que viera con sus propios ojos las maravillas de sus obras! Pero, cuando a Jesús lo crucifican, para Tomás todo terminó, se le habían acabado los milagros y las maravillosas obras y palabras que había visto y oído por parte del Señor. No podemos dejar que lo que hayamos vivido nos lleve a pensar o a creer que ¡TODO SE TERMINÓ! La muerte de Jesús no fue el final, todo lo contrario, su muerte nos llevaba a todos los creyentes a tener ¡MÁS BENDICIÓN! Cualquier cosa que suceda nos llevará a tener más bendición. Cualquier rumbo diferente e inesperado por el que la vida nos lleve no es para que nos hagamos unos incrédulos. ¡No se puede dejar de creer! Si dejamos de creer esa falta de fe nos llevará a tener grandes dificultades. No podemos dudar de lo poderoso que es Dios para hacer en toda circunstancia y tiempo que nos llegue. ¡Perder la fe es perder TODO en la vida! Si perdemos la fe, si la duda domina nuestras vidas, entonces nosotros mismos echamos a perder todo aquello que podemos llevar a ganar. Con la incredulidad viene el coraje, la rebeldía y el odio. Mientras más cosas perdemos más rebeldes nos ponemos con Dios. El que se cuida cultivando y manteniendo firme su fe más tendrá y más creerá. No le llegará rebeldía, ni coraje, ni el odio pues ha cuidado la fe. Hay gozo y paz en el que guarda su fe.
El Señor había llamado a Tomás para que fuera un creyente. Quería el señor que Tomás fuera uno que cree, que acepta, que es fiel a Dios y a lo que ha creído. Ser fiel es ser "firme" y constante en lo que ha creído. Es alguien que es leal, firme, constante, seguidor y fiable. Esto era lo que Dios quería formar en Tomás y en todos aquellos que Él llama. ¡EL QUE LLEVA TODAS LAS COSAS A GANAR ES EL QUE LE HA CREÍDO! El que no le cree a Dios vive amargado, con odio, vive rebelde. Jesús vino a hacernos las cosas más fáciles en nuestras vidas. Y ante esto me pregunto, ¿cómo es que se le responde a Él con incredulidad? ¡Imposible debía ser! Pero lo triste es que es así. No es justificado para ninguno el dudar de Dios. ¿Puedes imaginarte todas las cosas poderosas y maravillosas que vio Tomás con Jesús? Vio muertos resucitar, a leprosos sanar, vio las multitudes comer pan de la nada, vio el mar tormentoso y bravo calmarse a una sola orden del Señor y vio al señor caminar por encima de las aguas. ¡Tuvo la oportunidad maravillosa de ver al mismo Cristo con sus propios ojos! Y tantas cosas más que Tomás pudo ver y experimentar tan cerca del Señor y que son para nosotros desconocidas pero sí conocidas por él.
En Hebreos 11:6 dice que es imposible que sin fe podamos agradar a Dios porque si uno se acerca a Él pues no es para contender sino para creer. ¡Sería cruel acercarnos a Dios para luego decir que no le hay! Entonces, ¿por qué vamos a decir que queremos acercarnos a Él si no es para creerle? "Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay y que es galardonador de los que le buscan." Un discípulo debe agradar a Dios ¡CREYÉNDOLE! Quien se encarga de hacer cosas grandes es Dios para llenar nuestras vidas de sus maravillas. Así de natural debe ser nuestro creer, nuestra fe, nuestra fidelidad.
Hay gran diferencia entre estas dos: la fe y la incredulidad. El que cree lo lleva todo a ganar. El incrédulo lo lleva todo a perder. Cuando le agradas a Dios es porque a Él le gusta tu forma de creerle. Es un placer para Dios cuando se le cree. Se contenta Dios con el que le cree. Se entristece y desagrada con el incrédulo. A Tomás la fe no le resultaba fácil; y la obediencia no era su reacción espontánea. Era un hombre que primero tenía que estar seguro y tenía que calcular antes el precio de las cosas, pero una vez que estaba seguro de ellas y una vez que había contado el precio exacto de las cosas llegaba entonces hasta el límite de la fe y de la obediencia. ¿Por qué tener primero que especular y examinar tanto para creer? Sería más fácil para ti y para mí solamente creer para que Jesús no nos tenga que reprender como a Tomás. No debe ser que creamos cuando solo veamos, las cosas de la fe son sin ver, son así. ¡La fe es la convicción DE LO QUE NO SE VE! Hebreos 11:1 "Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve." ¡Es creer aunque no hayamos visto! Juan 20:29 "Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; BIENAVENTURADOS LOS QUE NO VIERON Y CREYERON." Así es que lo quiere el Señor, creer sin ver. Así lo quiere el que dio su vida para que tú y yo estemos llenos de su gran poder, quien quiere que por la fe experimentemos sus grandes milagros en nuestras vidas. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Y No Seas Incrédulo, Sino Creyente
Juan 20:24-29
“Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.”
Tomás había visto a Jesús resucitar muertos, sanar leprosos y calmar el mar, y aun así, cuando crucificaron al Señor, pensó que todo se había terminado y exigió ver para creer. El Señor lo llamó para ser creyente, y a nosotros también: la fe es la convicción de lo que no se ve. Estos son los puntos para la semana.
- El que solo cree si puede verlo con sus propios ojos es incrédulo, está falto de fe. Casi siempre es porque el corazón se le ha puesto duro por falta de contacto con Dios.
- Cuando crucificaron a Jesús, para Tomás todo terminó. Pero la muerte de Jesús no fue el final, sino más bendición. Ningún rumbo inesperado de la vida es razón para hacernos incrédulos.
- Perder la fe es perderlo todo. Con la incredulidad vienen el coraje, la rebeldía y el odio; el que cultiva y mantiene firme su fe tiene gozo y paz, y cada vez cree más.
- Ser creyente es ser fiel: firme, constante, leal y fiable en lo que uno ha creído. Eso era lo que Dios quería formar en Tomás, y lo que quiere formar en todos los que Él llama.
- Tomás vio muertos resucitar, leprosos sanar, multitudes comer pan de la nada y al Señor caminar sobre las aguas. No es justificado para ninguno dudar de un Dios que ha hecho tanto.
- Sin fe es imposible agradar a Dios. El que se acerca a Él no es para contender, sino para creer que le hay y que es galardonador de los que le buscan.
- A Tomás la fe no le resultaba fácil: primero tenía que estar seguro y calcular el precio. Más fácil es solamente creer, para que Jesús no nos tenga que reprender como a él.
Cuando esta semana algo te salga distinto de lo que esperabas, no digas «todo se terminó»: repite Hebreos 11:1 y sigue creyéndole a Dios sin haber visto.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Las Marcas de los Clavos
Juan 20:24-29
Para leer en voz alta con los niños
“Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Jesús dice que son felices los que le creen aunque no lo hayan visto. Tomás no quería creer que Jesús estaba vivo hasta meter su dedo en las marcas de los clavos, y Jesús vino y se las enseñó.
- Tomás anduvo con Jesús y lo vio sanar enfermos, calmar el mar y caminar sobre el agua. Pero cuando Jesús murió en la cruz, Tomás pensó que todo se había acabado.
- Los otros discípulos le dijeron: «¡Hemos visto al Señor!». Tomás contestó que no creería hasta tocar las heridas con su dedo. Eso se llama ser incrédulo.
- Ocho días después, Jesús llegó con las puertas cerradas y le dijo a Tomás: «Pon aquí tu dedo». Y Tomás exclamó: «¡Señor mío, y Dios mío!».
- Cuidado: cuando dejamos de creer, el corazón se pone duro y llegan el coraje y la rebeldía. Pero el que cuida su fe tiene gozo y paz por dentro.
- Tener fe es creer lo que no se ve. Tú no has visto a Jesús con tus ojos, pero puedes creerle igual, y Jesús dice que eres feliz por eso.
- Dios se pone contento cuando le crees. Aunque algo no salga como tú querías, no digas «se acabó»: sigue creyendo, porque Dios sigue siendo poderoso.
¿Por qué crees que Jesús llama felices a los que creen sin ver?
Esta semana, cada noche antes de dormir, dile a Dios: «Yo te creo aunque no te vea».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
