"Un varón de vosotros perseguirá a mil; porque Jehová vuestro Dios ES QUIEN PELEA POR VOSOTROS, como Él os dijo. Guardad, pues, con diligencia vuestras almas para que améis a Jehová vuestro Dios." Dios es siempre nuestro Dios de promesas. A su pueblo le ofreció una tierra, sería Canaán, la misma que todos llamamos la Tierra Prometida. Abraham tenía sobre su vida la promesa de aquella tierra. Aquel pueblo de Israel se levantó y fue guiado por Moisés a lo prometido, la tierra de Canaán. También Dios les había prometido tener paz. 1 Reyes 8:56 "Bendito sea Jehová que ha dado paz a su pueblo Israel conforme a todo lo que Él había dicho; ninguna palabra de todas sus promesas que expresó por Moisés su siervo ha faltado." El Señor les dio paz tal como les había prometido, así también lo había entendido Salomón. Cuando los israelitas eran fieles al Señor Él les daba lo prometido. Ninguna palabra que Dios haya dado la dejará de cumplir, a menos que el pueblo rompa con Dios y camine conforme le plazca.
Abraham es conocido como el padre de la FE. (Romanos 4:20, 21 "Tampoco dudó por incredulidad de la promesa de Dios, sino que SE FORTALECIÓ EN FE, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido…") Por su FE Abraham también fue puesto como padre de las naciones. En Abraham se comenzó a expresar lo que era la existencia de la FE. Hasta él, esa palabra era desconocida. Entonces, vino a la luz la FE con alguien llamado Abraham. Llega a ser el hombre que le ha creído a Dios y mediante él se usa la palabra FE que es "la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve." (Hebreos 11:1) Actúa en Abraham EL CREER lo que Dios le promete. Dios le cumpliría a aquel hombre de FE y recibiría lo prometido, entre otras cosas aquella tierra de Canaán, aunque no fue de inmediato. Claro, que él caminó y se movió bastante por aquella hermosa tierra. Abraham no dudó de Dios porque sabía que Dios era poderoso para hacer. "Se fortaleció en FE." Su fortaleza era la FE, que lo hacía esperar tales promesas. Eso lo llevaba a darle gloria a Dios. Estaba plenamente, enteramente convencido; en él no había duda ni reservas. Dios le había prometido; Él lo haría. ¡Hay que saber cuán grande es Él!
También podemos hablar de Moisés como otro hombre de fe. Moisés conoció a Dios. Al conocerlo sabía quién era Él. Si hay falta de conocer a Dios falta entonces el creerle. Mientras más uno se acerca a Dios más le conoce y no nos es extraño, sino que es un Dios real. Entonces, se sabe de Su poder, se le cree y Él cumple sus promesas para nuestras vidas. Las primeras tierras que el pueblo de Israel había logrado poseer se las había dado Dios como una prenda o anticipo del completo cumplimiento de la promesa. Luego, les daría todas las partes del país que aún faltaban por conquistar. Pero, el cumplimiento de la promesa divina dependería de la "fidelidad" inviolable de ellos a la ley de Dios. La ley les demandaba que con determinación se guardasen para estar libres de todo trato familiar o íntimo con los cananeos y de no participar de manera alguna en sus pecados idolátricos. Dios sabía que ellos se irían detrás de los falsos dioses. ¡Cuando Dios nos dice huye, mejor es huir! Porque, Dios sabe dónde es que tropezamos cada uno. El tener bendiciones y victorias brillantes y fáciles, de la única forma que se obtienen, es estando apegados a Dios. Manteniendo una fiel adherencia a la causa de Dios, como felizmente así se distinguía la nación de Israel en aquel momento.
Josué había conquistado las tierras para Israel. Dios le dice o mejor le advierte: "Guardad, pues, con diligencia vuestras almas…" Guardar el alma con diligencia. Diligencia es la rapidez, el cuidado, esmero y prontitud. Tu alma la tienes que atender. Tu cuerpo se pudre y por eso ¡mira cómo lo atiendes! Al cuerpo se le da más tiempo y satisfacción que al alma. Es más, el gran porciento de las personas no saben que tienen alma. Hay personas que yo les digo: ¡no tienen alma! ¡No tienen ningún sentimiento! El alma es inmortal. El alma siente y piensa. Con el cuerpo el alma constituye la esencia humana, allí están los sentimientos y los afectos que se mueven por lo moral. Guarden y cuiden sus almas, "…para que améis a Jehová vuestro Dios." La exhortación de Josué era a que el pueblo amara a Dios, lo cual es el fin y el cumplimiento de la ley (Mateo 22:37 "Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente."). ¡Así lo dijo Jesús! Y con este amor en nuestras vidas ¡NO PECAREMOS! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Dios es Quien Pelea Por Vosotros
Josué 23:10-11
“Un varón de vosotros perseguirá a mil; porque Jehová vuestro Dios es quien pelea por vosotros, como él os dijo. Guardad, pues, con diligencia vuestras almas, para que améis a Jehová vuestro Dios.”
Dios es siempre un Dios de promesas, y ninguna palabra que Él haya dado la dejará de cumplir, a menos que el pueblo rompa con Él y camine conforme le plazca. Él pelea por los suyos, pero pide que guardemos el alma con diligencia para amarle. Estos son los puntos para esta semana.
- Dios le prometió a su pueblo la tierra de Canaán y también la paz, y cumplió: ninguna palabra de todas sus promesas que expresó por Moisés su siervo ha faltado.
- Abraham, el padre de la fe, no dudó por incredulidad, sino que se fortaleció en fe, plenamente convencido de que Dios era poderoso para hacer lo prometido, aunque no fuera de inmediato.
- Moisés conoció a Dios, y por eso le creyó. Si falta conocer a Dios falta el creerle; mientras más uno se acerca a Él, más le conoce y más real se vuelve.
- El cumplimiento de la promesa dependía de la fidelidad del pueblo: apartarse de todo trato con los cananeos y de sus ídolos. Cuando Dios nos dice huye, mejor es huir, porque Él sabe dónde tropezamos.
- Las bendiciones y las victorias fáciles solo se obtienen de una forma: estando apegados a Dios, con una fiel adherencia a su causa, como se distinguía Israel en aquel momento.
- Guardar el alma con diligencia es atenderla con rapidez, cuidado y esmero. Al cuerpo, que se pudre, se le da más tiempo que al alma, que es inmortal, siente y piensa.
- El alma se guarda para amar a Jehová con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente, como lo dijo Jesús. Y con ese amor en nuestras vidas no pecaremos.
Dale a tu alma el cuidado que le das a tu cuerpo: aparta cada día un tiempo fijo para orar y leer la Palabra, y si Dios te señala algo de lo que debes huir, huye.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Uno Persigue a Mil
Josué 23:10-11
Para leer en voz alta con los niños
“Un varón de vosotros perseguirá a mil; porque Jehová vuestro Dios es quien pelea por vosotros, como él os dijo. Guardad, pues, con diligencia vuestras almas, para que améis a Jehová vuestro Dios.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: con Dios peleando a su lado, un solo hombre podía hacer correr a mil enemigos, y por eso tenían que cuidar su alma y amar a Dios. Imagina a un soldado solito y mil soldados huyendo delante de él.
- Dios le prometió a su pueblo una tierra bonita y paz, y cumplió todo. Dios nunca se olvida de lo que promete, ni una sola palabra.
- Abraham le creyó a Dios aunque tuvo que esperar mucho tiempo. Él sabía que Dios es poderoso para hacer lo que dice, y no dudó.
- Mientras más hablas con Dios y lees su Palabra, más lo conoces. Y cuando lo conoces, es más fácil creerle.
- Pero Dios también advirtió: no se junten con los que adoran ídolos. Cuando Dios te dice que te alejes de algo malo, huye rápido, porque Él sabe dónde te puedes caer.
- Tú cuidas tu cuerpo: te bañas, comes y duermes. Tu alma también necesita cuidado todos los días, porque tu alma vive para siempre.
- Cuando amas a Dios con todo tu corazón, no quieres hacer lo que a Él le duele. Ese amor te ayuda a no pecar.
¿Qué cosas hacemos para cuidar el cuerpo, y qué podemos hacer para cuidar el alma?
Esta semana, antes de dormir, habla con Dios un ratito todas las noches.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
