Cada humano tiene su punto de vista o perspectiva acerca de las cosas. Si yo, la pastora, voy a bregar contigo algún problema o asunto, de seguro dejarás sentir tu punto de vista. Si voy a tomar una decisión en la Iglesia, también veré que todos y cada uno hablarán según sus puntos de vista. Es difícil que todas las personas puedan hablar y estar de acuerdo teniendo un mismo sentir. La razón de esto es que cada cual quiere hacer o que se haga de acuerdo a ¡SU CONVENIENCIA! Así, que tener el mismo sentir de Dios es algo que parece ser muy difícil de alcanzar para el ser humano, porque cada cual se mueve y actúa según piensa y quiere. Aun cuando las cosas son de esa manera, a nosotros los creyentes nos es necesario conocer y luchar para tener el mismo sentir de Cristo. Nos conviene tener el mismo sentir del Señor Jesús, porque ahí sí que hay justicia (Romanos 15:5 "Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros UN MISMO SENTIR SEGÚN CRISTO JESÚS…" 1 Pedro 3:8, 9 "Finalmente, SED TODOS DE UN MISMO SENTIR, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.").
Consideraremos al rey Ezequías quien nos sirve de ejemplo sobre la importancia de tener el mismo sentir de Dios y no el nuestro. Dios había librado a Ezequías y a su pueblo de mano de sus enemigos asirios (2 Reyes 19:35) y también lo había sanado de una enfermedad mortal (2 Reyes 20:5). Cuando el rey de Babilonia se enteró de lo acontecido a Ezequías le envió embajadores con regalos. (2 Reyes 20:12, 13 "En aquel tiempo Merodac-baladán hijo de Baladán, rey de Babilonia, envió mensajeros con cartas y presentes a Ezequías, porque había oído que Ezequías había caído enfermo. Y Ezequías los oyó, y les mostró toda la casa de sus tesoros, plata, oro, y especias, y ungüentos preciosos, y la casa de sus armas, y todo lo que había en sus tesoros; ninguna cosa quedó que Ezequías no les mostrase, así en su casa como en todos sus dominios.") Aquellos hombres se encontraron con un hombre que no supo darle la gloria a Dios sino que vieron en Ezequías a un hombre prepotente. Como él estaba con embajadores también actuó como ellos. Él era rey y no fue capaz de darle la gloria a Dios por la sanidad ni por el milagro en el que el Señor le salvó del poderoso ejército de Asiria. Ezequías miró las cosas como rey y no como un hombre al que Dios había sanado y cuidado. La visita de los mensajeros de Babilonia Dios la permitió por una razón: ¡PARA PROBARLE!, ¡PARA HACER CONOCER TODO LO QUE ESTABA EN SU CORAZÓN!
Dios quiere "hacer conocer" lo que desconoce la persona. Dios le dió "existencia" a lo que estaba tan oculto en Ezequías. El Señor permitió la visita de los embajadores babilonios para sacar a la vista lo que existía en su vida: ¡el orgullo! También sale a la vista la ira, la contienda, la envidia, el coraje y la avaricia. ¿Sabes cuántas cosas pueden estar ocultas en nosotros que nos hacen actuar de la forma en que actuamos tantas veces? No era que no hubiera el bien en Ezequías, pero había algo que se tenía que trabajar en él: su orgullo. Nuestro viejo hombre como un árbol quiere dar el fruto de la carne y de esa forma no se obra la justicia de Dios. ¡Sale nuestra vanagloria COMO SI FUÉRAMOS NOSOTROS LOS TRIUNFADORES Y NO Dios! Dios nos hace conocer (dando existencia a lo que está oculto en nosotros). Nos hace comprender por medio de la razón para que no ignoremos lo que hay en nuestro interior.
Seguro que a Ezequías se le hizo muy normal ver a Dios obrar cuando él se humillaba y Dios lo perdonaba. Pero, en el momento en que ya todo estaba bien y él era probado no correspondió a Dios como tenía que hacerlo, le salió afuera: la ¡VANA CONFIANZA EN SI MISMO! Halló placer en sus riquezas y vanidosamente se las mostró a los mensajeros del rey de Babilonia. ¿Cuántas cosas has pensado que has conquistado por ti mismo? Eso te ha dado seguridad y satisfacción personal. Se le olvida a uno que la vida no acaba ahí sino que es una cadena de eventos que envolverá también a otros. (2 Reyes 20:19 "He aquí VIENEN DÍAS en que TODO LO QUE ESTÁ EN TU CASA, y todo lo que tus padres han atesorado hasta hoy, será llevado a Babilonia, sin quedar nada, dijo Jehová."). No se puede pensar de la manera en que lo hizo Ezequías. Él dijo: "…habrá al menos paz y seguridad en mis días." (2 Reyes 20:19). "Vienen días", se refería el Señor a que pasarían 99 años con tres meses y llegarían esos días malos. "Todo lo que está en tu casa", todo lo que has logrado conquistar con el favor de Dios, no por tus fuerzas, porque Asiria lo pudo haber derrotado, ¡LO PERDERÍA! Lo que sus padres habían conquistado se echaría por la borda. A Ezequías no le importaba dejar sembrado nada para los que venían tras él como lo hizo David con amor. Menos le importaba a Ezequías su descendencia, sino que tenía que llevarse de frente a todos por lo que existía en él. No le interesaba humillarse ni crecer espiritualmente por amor a los suyos. Los hijos que saldrían de él serían burlados; fueron eunucos en el palacio de aquellos babilonios a los que le presumió de grandeza por lo que había conquistado y por la sanidad en la que Dios había sido su sanador.
Cuando el profeta le trajo la dura palabra de Jehová a Ezequías, él dijo: "La palabra de Jehová que has hablado es buena." Pareciera eso ser humilde, pero él no suplicó por misericordia como lo hizo cuando estuvo enfermo de muerte (2 Reyes 20:3 "Te ruego, oh Jehová, te ruego que hagas memoria de que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho las cosas que te agradan. Y lloró Ezequías con gran lloro."). En aquella ocasión pedía para él y solo para él. A consecuencia de su orgullo fueron largos los años que habrían de pasar, y aunque él no vio nada, fue grande el mal que le tocó vivir a sus hijos y a los hijos de sus hijos. Pero, "ojos que no ven, corazón que no siente." Solo la crueldad puede sentir así.
Aún después de muertos nos deben seguir nuestras obras. Según hemos actuado o vivido así será lo que nos seguirá. La gente se defiende para contrarrestar la opinión de algunos, pero mejor debiéramos ver que es en verdad lo existe en nuestras vidas. Seamos humildes y derramemos las lágrimas de humillación delante de un Dios que está vivo. Tengamos el mismo sentir de Dios y no nos empeñemos en hacer y ver las cosas a nuestro modo. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
