Mega Zoé
Estudio #0876Iglesia en las casas

Sed obedientes

Sed obedientes enseña a caminar con sabiduría espiritual y perseverar en la oración.

Antiguo TestamentoProverbios4 min lectura

Este capítulo del Libro de Proverbios nos persuade o lleva a que seamos buenos (Proverbios 3:1 "Hijo mío, no te olvides de mi ley."). Consideremos cada una de las instrucciones que para ello se nos ofrece. Es que una vida de comunión con Dios produce beneficios inefables (que no se pueden explicar con palabras). Hay que conocer los preceptos (los mandatos) de Dios y hacer de ellos la norma de nuestra conducta. Tenemos que observar los preceptos del Señor haciéndolo de todo corazón (Proverbios 3:1 "Y tu corazón guarde mis mandamientos…" Proverbios 3:5 "Fíate de Jehová de todo tu corazón…"). Nos debe salir del corazón el desear hacer los mandatos del Señor pues en todo lo que se hace de corazón hay vida, fuerza y ánimo. Dios quiere que en nosotros haya ánimo para querer someternos a todas las restricciones y ordenanzas que Él nos impone en su ley. Hay ánimo en nosotros cuando vemos que aquí se nos asegura que este es el camino cierto para largura de días y años de vida (Proverbios 3:2 "Porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán."). Ni aún los días de la vejez nos serán malos sino que serán días en los que hallaremos placer. Obedecer y cumplir con los preceptos de Jehová te añadirán años de vida y paz. Salmos 119:165 "Mucha paz tienen los que aman tu ley"

(Proverbios 3:3) Hay promesas para los que siempre hacen uso de la "misericordia" y de la "verdad." Dice: "…átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón." Las promesas de Dios van unidas a los preceptos de Dios. Si guardas Su ley, entonces hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres (Proverbios 3:4). Es una promesa para los que obran con bondad y fidelidad.

Hemos de atender continuamente a la providencia de Dios dependiendo de Él con fe y oración en todos nuestros asuntos (Proverbios 3:5 "Fíate de Jehová de todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia."). No nos apoyemos en nuestra propia prudencia, pues así hacíamos antes de conocer al Señor. De ese modo antiguo no puede manifestarse todo lo que Dios puede hacer, porque de Él es el poder. No sea que vivamos con nuestras propias opiniones. Haz de fiarte de Jehová con todo el corazón si en verdad quieres conquistar. No usando nuestras propias opiniones aunque nos parezca que el asunto es obvio. Proverbios 3:6 "Reconócelo en todos tus caminos y él enderezará tus veredas." En todos nuestros caminos hemos de reconocerle. Debemos tener comunión con Él y reconocer Su mano poniéndonos a su disposición en todo. Mira la recompensa: ¡Él hará derechas nuestras veredas! Es una promesa que se cumple cada vez que contamos con Él en nuestras vidas, nuestro camino será seguro y fácil con un feliz resultado. Las exhortaciones que aquí se nos dan van cada una de ellas corroboradas con buenas razones.

Debemos vivir en humildad y respetuosa sumisión a Dios y a su gobierno. "No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová y apártate del mal" Proverbios 3:7 Es decir, si temes a Dios te apartarás del mal, pues lo segundo es consecuencia de lo primero. Cuando uno teme se aparta del mal, porque se nos promete que nos aprovechará, incluso corporalmente, como alimento para los músculos y para el tuétano de los huesos (Vs. 8). Con el vigor del cuerpo el espíritu adquirirá también mayor firmeza para tomar las resoluciones pertinentes. La prudencia, la templanza, la sobriedad, la calma mental y el buen gobierno de las pasiones que se nos enseñan por medio de la religión nos ayudan no solo a fortalecer la salud del alma sino también la del cuerpo.

Es necesario hacer buen uso de nuestros medios económicos, pues ese es el camino recto para que se incrementen. "Honra a Jehová con tus bienes, las primicias de todos tus frutos…y serán llenos tus graneros." (Vs. 9, 10) Las riquezas de este siglo son secundarias, frágiles, efímeras; sin embargo, aun en esto suele Dios bendecir al que honra a Dios, especialmente al que le honra con el buen uso de ellas.

Debemos conducirnos rectamente bajo las aflicciones. No hemos de menospreciar la reprensión de Jehová. Es decir, no hemos de tomarla a la ligera como si nada tuviese que ver con nosotros, sino que al ver en ella el propósito benéfico de Dios sacaremos de ella el beneficio que Dios intenta (Vs. 11, 12). No se nos pide que seamos fuertes y que tengamos dominio de nosotros mismos para que así seamos duros como piedras para que las aflicciones nos hagan menos daño. Ni debemos sentir asco de las aflicciones, pues la aflicción es disciplina del Señor y Él conoce de qué estamos hechos y hasta donde podemos aguantar. No se está hablando de una justicia vindicativa sino de una corrección paternal para nuestro mayor bien.

Consideremos estos beneficiosos consejos para nuestro mayor bien. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz