¿Quién tan puro ha amado mi alma? ¡Cuán lejos y perdida estaba mi alma como para hacerla limpia y pura para Él! ¿Qué es lo único que podemos tener para Él sino el alabarlo reconociendo su grandeza, poder, autoridad y dominio absoluto? ¡Él es el creador de todo! ¡Ese amor puro e inefable solo mana de Él! ¿Quién es este que ha amado nuestras vidas, qué lo ha hecho sin medir todo lo que tiene que hacer en nosotros para que podamos allegarnos hasta Él? ¡Le conocemos de poco a poco; nos quebranta de poco a poco, nos convence de nuestra maldad de poco a poco y establece en nuestras vidas Su divina voluntad de poco a poco! Si no fuera por Su hermoso trato de poco a poco que llega hasta convencernos, nosotros no entenderíamos nada debido a nuestra naturaleza caída. Si no fuera así hoy no podríamos reconocer a ¡nuestro Amado!
Es que la carne (nuestra naturaleza caída) no lo puede ver. "¿Qué es tu amado más que otro amado, oh la más hermosa de todas las mujeres? ¿Qué es tu amado más que otro amado que así nos conjuras?" Cantares 5:9 ¿Qué has visto en Él de extraordinario para que así nos supliques que te ayudemos a encontrarlo? ¿Quieres que hagamos un complot (conjuro entre varias personas para realizar una acción)? La pregunta lleva a la esposa A DESCRIBIR EN DETALLES LOS HERMOSOS RASGOS DE LA FIGURA DEL AMADO. Con toda libertad deja a su pensamiento expresar lo que ve de su Amado. Al ella hablar su memoria no registra faltas ni defectos y lo más grande: ella no registró nunca que en Él hubiera falta de amor. Este amor entre la amada y el amado del Libro de los Cantares es una comparación del amor entre la Iglesia y su Amado, el Señor Jesucristo. Veamos como la amada (la Iglesia) lo describe a Él (al Señor):
Él es blanco y rubio (Vs.10), sano y hermoso; "el Cordero" es su nombre nupcial y sacrificial (I Pedro 1:19; Apocalipsis 19:7). Sonrosado, es el adjetivo "rubio" según la traducción. Es como decir: "Tan elegante es mi amado y tan rosada su piel que entre diez mil hombres es fácil reconocerlo." ¡Él se destaca entre todos los demás! "Su cabeza es como oro puro" (Vs.11), no por el color sino por el valor que tiene para ella. Su cabellera consta de hermosos rizos que son señal de autoridad. Sus ojos son como palomas (Vs.12). El obscuro de su iris rodeado del blanco brillante del ojo; es decir, "a la perfección colocados" muy bien puestos, separados entre sí. Las sonrosadas mejillas del amado le parecen como un lecho de flores (Vs.13). Las mejillas son el asiento de la hermosura según el sentido hebraico. La era es un cuadro de tierra donde hay un huerto de plantas aromáticas. Sus labios son como lirios que destilan mirra fragante. Sus labios son tan dulces como las gotas del rocío que caen del cáliz del lirio (como de un recipiente en forma de copa o vaso). (Vs.14) La flor del Jacinto alude a la delicada y bien formada redondez de sus dedos, es que ella ve las uñas de su amado cual piedras preciosas engastadas en la punta de sus dedos. Todo el cuerpo del amado le parece hecho de marfil blanco pulido, suave aunque fuerte y duro. Cada pulgada de su cuerpo es para ella más precioso que todas las riquezas del mismo Salomón; "cubierto de zafiros" es una expresión que indica con la mayor probabilidad el aspecto que la piel de su cuerpo ofrecía al resplandecer bajo la fina túnica de púrpura que le cubría. Las piernas que sostienen en pie el cuerpo del amado le parecían columnas de mármol asentadas en basas de oro fino (Vs.15). Son tres veces las que ella menciona el oro refiriéndose a las características de su amado: oro en los pensamientos de SU CABEZA (Vs.11), oro en las obras de SUS MANOS (Vs.14), oro en la estabilidad de los pasos de SUS PIES (Vs.15). Su paladar, no por alusión al gusto de las cosas, sino como sinónimo de la boca de la cual salen para ella Sus expresiones agradables, deliciosas (Vs.16).
¡Él sobrepasa todo, todo! "Tal es mi amado, tal es mi amigo, hijas de Jerusalén." ¿CÓMO NO ESTARÍA ELLA MARAVILLADA DE TAL PERSONA?
Si supiéramos quien es nuestro Salvador estaríamos igual de maravillados. ¡Él es una delicia para mí! ¡Que podamos detenernos y reflexionar sobre Aquel a quien hemos confesado como Señor nuestro! En vez de quejas, problemas y situaciones deberíamos detenernos y decir: "Todo Él es delicioso; es encantador." "Tal es mi Amado, tal es mi Amigo." Y quienes, de todo corazón, le siguen con santo orgullo pueden decir como esta doncella decía a las demás doncellas: "Tal es mi Amado, tal es mi Amigo." Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
