La amistad (ser amigo) se deriva de amar, es una relación afectiva. Se puede hacer rápida o lenta. Vemos en la Biblia ejemplos de amistad en: Ruth y Noemí; en David y Jonathan y lo vemos también en Abraham y Dios, algo digno de conocer a fondo. En la amistad hay una simpatía y confianza, hay lealtad y solidaridad, está presente la incondicionalidad, está el amor, la sinceridad y el compromiso que se cultiva con el trato asiduo y de interés recíproco o a lo largo del tiempo. Ser amigo es sencillamente: ¡AMAR! El mejor amigo es alguien cuyo nivel de lealtad, atención, cuidado y cariño es superior al habitual en todo el conjunto de las relaciones de amistad. Amigos son aquellos con los que se cuenta para toda la vida y que están presentes en todo momento. El que quiera ser amigo sepa cuáles son los requisitos.
En Isaías 41:8 Dios menciona a "Abraham mi amigo." Es como decir: ¡El que me ama! Dios hace compromiso con el que le ama. Dios escogió descendencia de ese hombre Abraham, "su amigo." Dios había llamado a Abraham de la ciudad de Ur de los caldeos. Ur, estaba lejos al este de Canaán; era aquella comarca todo un desierto. Jerusalén estaba en el oeste y Ur al este; Ur es el actual Irak. Respondió Abraham al llamado de Dios con toda fidelidad, por tal razón fue el padre de la nación de Israel. Israel es la descendencia de Abraham y hoy ese país con toda su gente está firme y establecido en las promesas de Dios, vemos que nadie puede destruirlo. Dios sacó de la tierra de Canaán a quienes la tenían y se la entregó a Abraham. Entonces el Señor escogió a Jacob para levantar las doce tribus de Israel porque Jacob era de la descendencia de Abraham quien fue llamado por Dios: "AMIGO."
Dios llamó a Abraham de lejos. "Porque te tomé de los confines de la tierra y de tierras lejanas te llamé y te dije: Mi siervo eres tú; te escogí y no te deseché." Isaías 41:9 Dios habla de esta manera en estos versículos de Isaías 41:8-13 con el propósito de alentar al pueblo de Israel, para acallar los temores y animar la fe de los que le creen. En las aflicciones es que es necesaria la fe, es necesario creerle a Dios. Los versículos son para levantar los ánimos del pueblo. Dios no quiere que su pueblo sea miedoso. Dice en el Vs. 10 "No temas" Tenemos que depender de Su presencia, saber que está entre nosotros, que está contigo como el Dios tuyo ("…porque yo soy tu Dios…"). No temas (hay una razón) porque Yo estoy contigo; no desmayes porque Él es tu Dios, Él es el que te esfuerza (las fuerzas que necesitas Él te las da). Siempre nos quiere ayudar, ¡Su diestra te sostiene! Aunque tus enemigos parezcan temibles llegará el día que Dios les pedirá cuentas. Hay quien te odia y por tal razón te viene la guerra, pero tienes que esperar al tiempo de Dios. Tus enemigos serán avergonzados y confundidos el día que se den cuenta de la locura de contender contigo. ¡Se estrellarán contra la justicia y el poder de Dios! "He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos; serán como nada y perecerán los que contienden contigo. Buscarás a los que tienen contienda contigo y no los hallarás; serán como nada y como cosa que no es, aquellos que te hacen la guerra. Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo." Isaías 41:11-13
Abraham era tan amigo de Dios en la tierra tanto como ahora lo es estando en el cielo. Se puede ver claramente lo que era Abraham para Dios. El hombre que se hace amigo de Dios le ha conquistado por el amor. Pero, la fe sin obras no sirve. Nuestro padre Abraham mostró su justicia (su integridad) mediante sus obras cuando estuvo dispuesto a ofrecer en sacrificio a su propio hijo Isaac en el altar. Esto era una obra aunque había promesa de una descendencia, pero le era necesario llevar a cabo esa obra porque así Dios se lo pidió. Abraham confió, caminó con la leña y con su hijo a hacer lo que Dios le pidió. ¿Y qué? Era su Amigo quien le pedía que hiciera aquello. Era Aquel en quien Abraham descansaba, quien lo llamó, quien le dio el todo: riqueza, siervos, nombre, hijo; era ¡su Amigo! Podemos ver hasta qué punto su fe cooperaba con sus obras. Su fe llegó a su plenitud en las obras haciéndose así realidad este pasaje de la Escritura que dice: "Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia y fue llamado AMIGO DE Dios." Santiago 2:23 Vemos la razón: porque era amigo de Dios. Ya vemos que es en las obras como una persona demuestra que es cabal y no solo por su fe.
Lo mismo sucedió con Rahab, la prostituta (Josué 6:17). ¿No demostró ella que estaba de parte de Dios cuando acogió a los mensajeros y luego los envió por otro camino? Y es que como un cuerpo que no respira está muerto así una fe que no produce obra está muerta. El que es amigo del Señor funciona en confianza, en fe, en obra, en lo que Él diga, porque como amigo que Él es ¡HAY UN CONFIAR! Esta es la confianza en un amigo. Juan 15:15 "Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado AMIGOS, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. No hay secretos para el amigo. Seamos amigos de Dios como lo fue Abraham. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
