Mega Zoé
Estudio #0913Iglesia en las casas

Perfecto Se Muestra Jesús Para Con Su Iglesia

Perfecto Se Muestra Jesús Para Con Su Iglesia llama a permanecer firmes en las pruebas y atender la Palabra de Dios.

Nuevo TestamentoMateo6 min lectura

Aquí vemos a Jesús dejándose ver cuán majestuoso, glorioso y perfecto es en santidad y justicia, mostrándose así para su trato con su Iglesia. Muchos creyentes no lo ven así de majestuoso y perfecto. Las personas cuando van a Jesús no lo ven con el respeto y temor que merece, van para llorar, a arrepentirse pero sin ofrendar, no diezman, no se congregan y así llegan a la iglesia y no pasa nada. ¡Falsa forma de mirar a Jesús! Es necesario ver y entender que Él ya fue a la cruz, que ya le escupieron y ya le burlaron, que ya le despreciaron. Ahora, ¡YA NO ESTÁ ESO EN ÉL! ¡ÉL VENCIÓ! ¡Antes que Él nadie y después de Él absolutamente nadie! ¡Él es el primero y último! (Vs. 8, 11) Pero, hoy día hasta le achicamos su nombre. Jesús es nuestro glorioso salvador que fue crucificado, pero fue vencedor, venció la muerte. ¡Él tiene dominio absoluto de todo! Una sola vez vino a la tierra, ¡AHORA ESTÁ A LA DIESTRA DE Dios, EL PADRE, ¡EXALTADO!

Aquí, en Apocalipsis vemos las DEMANDAS DE ESE PODEROSO Y GRANDE JESÚS PARA LA IGLESIA. ¡La forma de cómo el Señor quiere a su Iglesia! Juan es el mensajero y esto dice de sí mismo en el Vs. 9: "…vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación." Hay tribulación para los que siguen al Señor. El que resista hasta lo último ese se salvará, esto se lee en Mateo 24:13. Si resistimos, si sufrimos entonces reinaremos con Él (2 Timoteo 2:12). En esta vida cristiana hay luchas, guerras, batallas, agonías y quejas, no es una vida de premios a la manera terrenal y humana; el premio viene según aguantemos, padezcamos y perseveremos fieles ante el gran Señor. El camino al reino es el camino de la resistencia (de la capacidad para resistir). Él está en ti como poderoso gigante, pues quiere decir que esa resistencia que necesitas para perseverar se encuentra en Cristo, quien está en ti. (Apocalipsis 1:9 "…y en la paciencia de Jesucristo…")

Juan por su inquebrantable lealtad a la Palabra de Dios y por su insistencia en predicar el Evangelio de Jesucristo se le impuso la condena del destierro en la Isla de Patmos. ¡Allí Juan estaba en el Espíritu! (Vs. 10) Para poder escuchar hay que vivir en el Espíritu. La voz del Señor sonaba con la claridad inconfundible como de un toque de trompeta. Juan estaba en Patmos bajo castigos humanos pero estaba en el Espíritu. Vemos que no es lo difícil de la vida ni lo que se está pasando; siempre te es posible ¡estar en el Espíritu!

Leemos que Dios le envía un mensaje a la Iglesia, les envía en una acción rápida, urgente; no permite dilaciones (tardanzas) Apocalipsis 1:11 "Escribe en un libro lo que ves y envíalo a las siete iglesias…". Juan se volvió para mirar, se dio vuelta, ya que la voz le sorprendió pues él estaba de espaldas (Vs. 12). Vio siete candelabros y en medio de los candelabros el Hijo del Hombre (Vs. 13). Claro está, a quien ve es al mismo Jesucristo. Lo ve con una túnica que le llegaba hasta los pies y con un cinto de oro por encima del codo; esta es la ropa propia del sumo sacerdote (Éxodo 28:4, 29:5, Levítico 16:4). Jesús aquí se presenta con el mismo efecto que tenía el sumo sacerdote en el pueblo. Por medio del sumo sacerdote se tenía acceso a Dios, los sumos sacerdotes les abrían el camino a los demás hombres para que se pudieran acercar a Dios. ¡JESÚS FUE EL QUE ABRIÓ CAMINO A LOS HOMBRES A LA PRESENCIA DE Dios! La túnica que ahora lleva el Cristo Resucitado representa su realeza. Ya no era un delincuente en una cruz como lo llevó su pueblo; ahora estaba vestido de Rey. Esta vestidura es del mensajero de Dios que nos deja ver a Jesucristo como el supremo mensajero de Dios. ¡Jesús se presenta como EL QUE TRAE LA VERDAD DE Dios, EL QUE NOS PERMITE ENTRAR A LA PRESENCIA DE Dios Y EL QUE HA RECIBIDO DE Dios EL PODER Y EL DOMINIO PARA SIEMPRE! ¡Fíjate a quien vienes para humillarte, a quien vienes a adorar, a quien le sirves!

¡Juan ve a Dios! (Vs. 14, 15) Tenía la cabeza y el pelo blanco, tan blanco como la lana o más que la nieve (Daniel 7:9). Su voz era como estruendo de muchas aguas (Ezequiel 43:2). La tierra resplandecía a causa de su gloria. (Apocalipsis 1:17 "…Yo soy el primero y el último…" Isaías 44:6) (Apocalipsis 1:18 "…y el que vivo…" Josué 3:10) ("…y tengo las llaves de la muerte y del Hades." Apocalipsis 1:18) El Señor Jesús todo lo domina, nadie está sobre Él. Tenía la cabeza y el pelo blancos, tan blancos como la blanca lana o como la nieve. Juan lo vio como el Anciano de días, de una gran edad; en la existencia eterna de Jesucristo. No como el que nació como hombre hace 2016 años; ¡Él es eterno! ¡Su pureza es inmaculada!

No le puedes servir como si Él fuera otro más. Mejor dicho, no le sirvas a otro como si fuera Dios. Tenía los ojos como fuego llameante (Vs.14). Sus ojos, como antorchas de fuego. Todo lo ve y lo juzga, lo pasa todo por la llama de fuego de sus ojos. Tenía los pies como bronce pulido, refinado a fuego en un crisol (donde se funde el metal). Bronce bruñido, que brillaba. Ya sus pies están pulidos, ya no están en la tierra. El bronce representa la fuerza, la estabilidad de Dios; el brillo o resplandor representa la velocidad, la prontitud de Dios para venir en ayuda de los suyos o para castigar el pecado.

Ese que vio Juan es el Emmanuel (Dios con nosotros), quien tomó la posición del Mesías redentor y ahora es todo Dios. Su voz era como el estruendo de muchas aguas (Vs. 15), hay que temblar a su voz. La voz de Dios, sea cual sea, estremece a nuestro ordinario ser y nuestro espíritu conoce su voz. Tenía en su diestra siete estrellas (Vs. 16). Al fin nuestro Señor lo lleva todo en Él. La mano de Cristo es suficientemente poderosa para sostener los cielos y suficientemente benigna para enjugar nuestras lágrimas. Fíjate donde estás tú; si en sus manos o en sus pies de autoridad. Su rostro era como el sol cuando está en la plenitud de su resplandor. "Cuando le vi, caí como muerto a sus pies." (Vs. 17) Aquí el Señor no se deja ver como el Jesús que pescaba, que sanaba, libertaba, reprendía y se compadecía cuando vino por primera vez a Israel; ahora está ante su iglesia con toda la autoridad de Dios. Así de grande y poderoso se le presenta a Juan, ya no como el de la cruz, sino como el Dios y Señor de la iglesia y de toda la creación. "El primero y el último." Esta es la descripción que hace Dios de sí mismo (Isaías 48:12).

Él vive pendiente de la iglesia; así que cuidado dónde y cómo es que te mueves. Estés como estés el Señor te mirará como Iglesia y llegará a una absoluta conclusión de ti. Entonces, pasará a trabajar contigo de acuerdo a como Él sabe hacerlo. Mejor es para cada uno de nosotros amarlo y ¡temer! Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz