La vida de Jesús es maravillosa, es lo máximo que tenemos para aprender humildad y mansedumbre. Escuchaba una entrevista que le hacían a un actor de cine. El actor tendría que hacer para una película el papel de Jesús. Y él decía lo siguiente:
"El proceso de preparación fue examinando películas, literatura, pinturas, los evangelios y al final me pareció muy claro que el PUNTO COMÚN de todas las referencias es: EL CORAZÓN DE JESÚS, ES EL AMOR. ¡EL AMOR INCONDICIONAL! ¿Cómo sentir eso, como entender eso de una manera más profunda? Entonces lo que hice fue una inmersión hacia dentro de mi ser para buscar dentro de mí un lugar y construir eso que vi en Jesús. ¡Claro, con mis limitaciones humanas! ¡Fue una experiencia muy íntima, muy espiritual, inolvidable! Es un grande desafío, naturalmente. Es muy grande la responsabilidad, muy grande, pero el aprendizaje es más grande. Entonces, ¡yo tengo gratitud!"
Al escuchar sus palabras la reportera que le entrevista le dice: "Se percibe que ese aprendizaje se quedó contigo…" y el actor dice: "Esto va más allá de lo que estamos hablando."
Muchos años antes de su venida a la tierra Zacarías profetizó de Jesús describiéndolo así (Zacarías 9:9 "Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna."). Tu REY vendrá a ti. Este Rey tendría las cualidades de alguien bueno, JUSTO, alguien que vive con justicia. La justicia es la inclinación a otorgar a cada uno aquello que le pertenece, de obrar y juzgar respetando la verdad y dando a cada uno lo que le corresponde. Sería un SALVADOR, alguien que salva, que libra. Sería HUMILDE, que no hace ostentación de sus virtudes. La humildad es la ausencia de soberbia, que aunque haya llegado lejos en la vida, esa persona no se siente más importante o mejor que los demás. Tampoco vendría el Señor en un grande y hermoso caballo sino sobre un inofensivo ASNO. Así llegaría Jesús a esta tierra.
Jesús llama a sus discípulos a aprender para ser como Él. (Mateo 11:29 "Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón…"). Llevad mi yugo sobre vosotros. El yugo es instrumento para unir a dos bueyes. Jesús dice que hay que someterse a su voluntad, debido a que el ser humano es muy altivo. Vemos así que Dios nos pide entregarle el control de nuestras vidas (Romanos 12:1, 2 "Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta."). ¡EN SACRIFICIO VIVO! Y, ¿de qué forma? De una manera SANTA, para QUE AGRADE A Dios. Es el CULTO RACIONAL, de la razón. Que obedezcamos haciendo un buen juicio basado en el pensamiento, en la razón. ¡Nada de locos, sino cuerdos! Que nos conduzcamos conforme a la razón y no a la pena ni a la lástima; que lo hagamos con propiedad, poniendo en práctica la capacidad de pensar. Y así seamos capaces de ser TRANSFORMADOS (cambiados) POR MEDIO DE LA RENOVACIÓN (sustitución de una cosa por otra) DE VUESTRO ENTENDIMIENTO (facultad de la mente que nos permite aprender, entender, razonar, tomar decisiones y formarse una idea determinada de la realidad), PARA COMPROBAR CUAL ES LA BUENA VOLUNTAD DE Dios, AGRADABLE Y PERFECTA. Llevar su yugo es entregarle el control de la vida al Señor de tal forma que podamos ser mansos y humildes. Si vives en tu vieja criatura serás soberbio y no humilde. Del Señor Jesús es que podemos aprender cuando reconozcamos su señorío sobre todas las áreas de nuestras vidas. Él nos instruye en sus caminos. Él dice: "…que soy manso y humilde de corazón." Este es el contraste con los fariseos que eran soberbios, duros y orgullosos. Vemos que el verdadero Maestro es gentil y humilde. Todos los que llevan su yugo aprenderán a tomar el puesto más humilde.
Mira el ejemplo de Jesús (Juan 13:5 "Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido."). Jesús es un gran hospedador. Se le llama hospedador a quien alberga a otro sirviéndole. Era propio que el esclavo fuera el que le lavara los pies al que llegaba. Pero, aquel HOSPEDADOR DIVINO se hizo esclavo y llevó a cabo este humilde servicio. Jesús era humilde y podía hospedar, servirle al que llegaba a Él. Si eres humilde puedes servir a Jesús y por tal razón, servir a los demás con cariño. ¡Ver a Jesús postrado a los pies de Judas, el traidor, lavándole los pies! ¡Qué espectáculo! ¡Qué grande lección para nosotros!
Jesús es MANSO no actúa con agresividad, sino que hace las cosas quieto, tranquilo. Seamos como el Maestro. Aprendamos de Él y seamos como Él es, ¡HUMILDE Y MANSO! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
