La pregunta que le hicieron al Señor Jesús fue ésta: ¿CUÁL ES EL GRAN MANDAMIENTO EN LA LEY? La pregunta venía de un intérprete de la Ley, de un escriba. Los intérpretes de la Ley eran escribas especializados en el estudio y en la enseñanza de la Ley de Moisés. Ya antes, en ese mismo día, los fariseos habían tratado de hacer quedar mal al Maestro con sus preguntas, pero habían fracasado. Ahora, regresan no por el interés de que Jesús les hubiera hablado de la Ley que ellos creían, sino porque se habían puesto de acuerdo entre ellos para volver a atacarle. Aquí se ve la envidia de los que piensan que solo de ellos es el saber; estos son los que son conocidos como ¡religiosos! Sin embargo, según leemos en Marcos 12:28 podemos notar que este escriba, en particular, no le hizo esta pregunta a Jesús para hacerle caer ("Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, Y SABÍA QUE LES HABÍA RESPONDIDO BIEN, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos?"). Se la hace en señal de aprobación debido a lo que Jesús les había respondido antes y para ofrecerle ahora al Señor la oportunidad de contestar correctamente otra vez. La pregunta fue: ¿Cuál es el gran mandamiento en la Ley?
Mateo 12:29-31 "Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y AMARÁS AL SEÑOR tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: AMARÁS A TU PRÓJIMO como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos." Aquí, cuando Jesús responde, estableció la definición completa de la religión. El ser humano siempre, pero siempre sabe cómo otro debe conducirse, pero Jesús dice aquí cómo es que EL CREYENTE debe conducirse, cómo debe comportarse. ¡DEBE AMAR A Dios Y AL PRÓJIMO! El amor a Dios y al prójimo son como una fuente de la que puede brotar el cumplimiento de todos los demás mandamientos. Ambos, el amor a Dios y al prójimo, son la base de todos los otros mandamientos, pues los demás mandamientos son como una necesaria consecuencia de estos dos. Los demás mandamientos los podemos cumplir mucho más fácil si tomamos para nosotros esto que Jesús le contestó. La Ley se cumple en una sola palabra, en el AMOR. En la vida cristiana todo lo que no procede de ahí no es correcto, ni sirve de nada. El amor debe ser el rey de los sentimientos y por tanto como principal baluarte, necesita ser principalmente fortificado (fortalecido).
Todo niño judío tiene que aprender este primer mandamiento antes que cualquier otro mandamiento (Deuteronomio 6:5 "Amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón y de toda tu alma y con todas tus fuerzas."). Esto quiere decir que hay que darle a Dios un amor TOTAL, un amor: 1) QUE DOMINE NUESTRAS EMOCIONES, 2) QUE DIRIJA NUESTROS PENSAMIENTOS y 3) QUE SEA LA FUERZA DE NUESTRAS ACCIONES. ¡Ser cristiano empieza con el amor! El amor es: ¡LA ENTREGA "TOTAL" DE LA VIDA A Dios obedeciendo en todo y dependiendo de Él en todo! La obediencia al mandamiento de amar es la fuente de la obediencia a todos los demás mandamientos; la obediencia a todos los demás mandamientos solo es aceptable ¡cuando fluye del amor!
El segundo mandamiento que cita Jesús procede de Levítico 19:18 "No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová." Nuestro amor a Dios debe desembocar en el amor a nuestros semejantes. Pero debe notarse el orden en que aparecen estos mandamientos. El amor a Dios es primero y el amor a los hombres es el segundo. Solo cuando amamos a Dios podemos amar a nuestros semejantes. El hombre fue hecho a imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:26 "Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…") El amor al ser humano está profundamente enraizado en el amor de Dios. Todo depende del amor. Todos los mandamientos penden (cuelgan) como de un punto de apoyo y seguridad que es la Ley del amor; si se quita este amor todo cae por tierra y se desmenuza.
El amor es el camino por excelencia (I Corintios 12:31 "Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aún más excelente.") El apóstol Pablo describe este camino excelente en I Corintios 13. El amor es el espíritu que da vida a la Ley, es la raíz y fuente de todas las virtudes y es el compendio de toda la Biblia, no solo de la Ley y de Los Profetas, sino también del Evangelio. El amor no caduca jamás (I Corintios 13:8 "El amor nunca deja de ser…"). Seamos capaces de introducir nuestro corazón en estos dos mandamientos como en un molde y empleemos todo nuestro celo en la defensa y en la evidencia de su observancia. El día en que alguien decida amar a Dios sobre todo y a los demás como su vida, lo demás, como lo es el odio, etc. se va a rendir al poder de la imperiosa Ley del amor. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
