Mega Zoé
Estudio #0945Iglesia en las casas

Dios Clemente Y Piadoso

Dios Clemente Y Piadoso llama a volver al Señor con arrepentimiento y descansar en la misericordia de Dios.

Antiguo TestamentoJonás4 min lectura

Jonás 3:10 "Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría y no lo hizo." A causa de esto el profeta Jonás se enojó (Jonás 4:1 "Pero Jonás se apesadumbró en extremo y se enojó."). Jonás se siente humillado por el arrepentimiento de Dios de acabar con Nínive. La gente de Nínive tuvo arrepentimiento de sus pecados y eso provocó que Dios se arrepintiera de traer sus juicios sobre aquella gran ciudad. Pero, ¡cuán triste es el contraste entre el SENTIMIENTO DE Dios POR EL ARREPENTIMIENTO DE NÍNIVE HACIA ÉL y el SENTIMIENTO DE JONÁS POR EL ARREPENTIMIENTO DE Dios HACIA NÍNIVE! Después de que Jonás les había anunciado que les vendría la destrucción, ahora, el profeta se siente humillado por la preservación de Nínive, ¡Dios los había perdonado! Y él se sentía humillado, le parecía haber quedado como un profeta falso. Pero, si era de esa forma que él tomaba esto, el pretender que mejor perecieran los más de ciento veinte mil personas que allí vivían, pues pareciera ser ese deseo algo más del demonio que del mismo Jonás. La maldición que les iba a venir a los ninivitas, si no se arrepentían, les fue anulada por el triunfo de la misericordia de Dios (al darles la oportunidad de arrepentirse) sobre Su justicia.

Comienza el libro de Jonás cuando el profeta tenía que ir a Nínive a pregonarles a aquellas personas el mensaje de Dios (Jonás 1:2); tenía que ir a llevarles una noticia fuerte, les iba a dar a conocer algo demasiado de grande e importante. Ese era su deber. Pero, Jonás sentía que como profeta él quedaría humillado si ellos se arrepentían, no sería destruida la ciudad como él les anunciaba; era más su orgullo lo que le importaba que la salvación de muchos miles. Su deber era gritar por toda la ciudad de Nínive sobre la iniquidad, la maldad que ya había subido ante Dios. Y aunque no quería hacerlo, Jonás lo hizo y así Dios logró que el pueblo se arrepintiera de sus pecados por aquel anuncio de destrucción. Enojado, Jonás dijo: "¿No es esto lo que yo decía estando aun en mi tierra?" (Jonás 4:2 "Y oró a Jehová y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia y que te arrepientes del mal.") Dios le había dicho: "Pregona, predica, da a conocer que de aquí a cuarenta días Nínive será destruida (Jonás 3:4)." Pero, sus pensamientos y sentimientos le impulsaron a irse por otro camino, se había ido lejos huyendo de Dios y de aquella encomienda. Se había embarcado rumbo a Tarsis, en dirección contraria de Nínive. El reclamo de Jonás en el Vs.2 era como decirle a Dios: "Hui por causa de tu generosidad y misericordia." El Señor le contestó (Jonás 4:4 "Y Jehová le dijo: ¿Haces tú bien en enojarte tanto?"). Fue como decirle: "¿Haces tú bien en enojarte tanto, mi querido y muy amado Jonás, después que te saqué del pez y te libré de las profundas aguas? ¿Crees que eres buen ejemplo como para tener tanta dignidad y enojarte de esa manera?" ¡Qué crueles llegamos a ser los seres humanos!

Jonás se hizo una choza de ramas y hojas (Jonás 4:5 "Y salió Jonás de la ciudad y acampó hacia el oriente de la ciudad y se hizo allí una enramada y se sentó debajo de ella a la sombra hasta ver qué acontecería en la ciudad.") Esperaba la destrucción de Nínive, aunque el pueblo se había arrepentido. ¡HUBO EN AQUELLA GENTE UNA PROFUNDIDAD DE ARREPENTIMIENTO! Ellos no eran como Israel, que tenían a Dios y a los profetas. Jonás sabía que Nínive desconocía el bien de Dios para el que se humilla. Dios hizo que naciera una planta frondosa, una calabacera, para enseñarle a Jonás sobre su conducta y actitud. Dios hizo de la choza y de la calabacera una escuela de disciplina para darle al profeta un punto de vista más ilustrado y correcto. Envió el Señor un gusano que terminó con la planta que le proporcionaba sombra (Vs.7) a Jonás. Entendamos nosotros de esto, que poco se necesita para hacer marchitar nuestras comodidades materiales. Deberíamos acallar nuestro descontento, recordar que cuando se nos va nuestra "calabacera", no es que Dios no se nos ha ido.

Mucho se enojó, hasta la muerte (Jonás 4:9 "Entonces dijo Dios a Jonás: ¿Tanto te enojas por la calabacera? Y él respondió: Mucho me enojo, hasta la muerte."). Jonás se compadeció por una planta que no le costó esfuerzo alguno y, sin embargo, no se compadecía de la multitud de personas que vivían en Nínive. Jehová sí se apiadó de aquellos cientos de miles de hombres y mujeres que se habían arrepentido. ¡Un alma es más que muchísimas calabaceras!

Entendamos el gran valor de las almas por las que Cristo murió. ¿Qué hacemos hoy día nosotros para que estas personas que nos rodean puedan alcanzar la salvación? ¡Huimos como Jonás en vez de enseñarles del gran amor de Dios!!!!

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz