Jonás 3:10 "Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría y no lo hizo." A causa de esto el profeta Jonás se enojó (Jonás 4:1 "Pero Jonás se apesadumbró en extremo y se enojó."). Jonás se siente humillado por el arrepentimiento de Dios de acabar con Nínive. La gente de Nínive tuvo arrepentimiento de sus pecados y eso provocó que Dios se arrepintiera de traer sus juicios sobre aquella gran ciudad. Pero, ¡cuán triste es el contraste entre el SENTIMIENTO DE Dios POR EL ARREPENTIMIENTO DE NÍNIVE HACIA ÉL y el SENTIMIENTO DE JONÁS POR EL ARREPENTIMIENTO DE Dios HACIA NÍNIVE! Después de que Jonás les había anunciado que les vendría la destrucción, ahora, el profeta se siente humillado por la preservación de Nínive, ¡Dios los había perdonado! Y él se sentía humillado, le parecía haber quedado como un profeta falso. Pero, si era de esa forma que él tomaba esto, el pretender que mejor perecieran los más de ciento veinte mil personas que allí vivían, pues pareciera ser ese deseo algo más del demonio que del mismo Jonás. La maldición que les iba a venir a los ninivitas, si no se arrepentían, les fue anulada por el triunfo de la misericordia de Dios (al darles la oportunidad de arrepentirse) sobre Su justicia.
Comienza el libro de Jonás cuando el profeta tenía que ir a Nínive a pregonarles a aquellas personas el mensaje de Dios (Jonás 1:2); tenía que ir a llevarles una noticia fuerte, les iba a dar a conocer algo demasiado de grande e importante. Ese era su deber. Pero, Jonás sentía que como profeta él quedaría humillado si ellos se arrepentían, no sería destruida la ciudad como él les anunciaba; era más su orgullo lo que le importaba que la salvación de muchos miles. Su deber era gritar por toda la ciudad de Nínive sobre la iniquidad, la maldad que ya había subido ante Dios. Y aunque no quería hacerlo, Jonás lo hizo y así Dios logró que el pueblo se arrepintiera de sus pecados por aquel anuncio de destrucción. Enojado, Jonás dijo: "¿No es esto lo que yo decía estando aun en mi tierra?" (Jonás 4:2 "Y oró a Jehová y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia y que te arrepientes del mal.") Dios le había dicho: "Pregona, predica, da a conocer que de aquí a cuarenta días Nínive será destruida (Jonás 3:4)." Pero, sus pensamientos y sentimientos le impulsaron a irse por otro camino, se había ido lejos huyendo de Dios y de aquella encomienda. Se había embarcado rumbo a Tarsis, en dirección contraria de Nínive. El reclamo de Jonás en el Vs.2 era como decirle a Dios: "Hui por causa de tu generosidad y misericordia." El Señor le contestó (Jonás 4:4 "Y Jehová le dijo: ¿Haces tú bien en enojarte tanto?"). Fue como decirle: "¿Haces tú bien en enojarte tanto, mi querido y muy amado Jonás, después que te saqué del pez y te libré de las profundas aguas? ¿Crees que eres buen ejemplo como para tener tanta dignidad y enojarte de esa manera?" ¡Qué crueles llegamos a ser los seres humanos!
Jonás se hizo una choza de ramas y hojas (Jonás 4:5 "Y salió Jonás de la ciudad y acampó hacia el oriente de la ciudad y se hizo allí una enramada y se sentó debajo de ella a la sombra hasta ver qué acontecería en la ciudad.") Esperaba la destrucción de Nínive, aunque el pueblo se había arrepentido. ¡HUBO EN AQUELLA GENTE UNA PROFUNDIDAD DE ARREPENTIMIENTO! Ellos no eran como Israel, que tenían a Dios y a los profetas. Jonás sabía que Nínive desconocía el bien de Dios para el que se humilla. Dios hizo que naciera una planta frondosa, una calabacera, para enseñarle a Jonás sobre su conducta y actitud. Dios hizo de la choza y de la calabacera una escuela de disciplina para darle al profeta un punto de vista más ilustrado y correcto. Envió el Señor un gusano que terminó con la planta que le proporcionaba sombra (Vs.7) a Jonás. Entendamos nosotros de esto, que poco se necesita para hacer marchitar nuestras comodidades materiales. Deberíamos acallar nuestro descontento, recordar que cuando se nos va nuestra "calabacera", no es que Dios no se nos ha ido.
Mucho se enojó, hasta la muerte (Jonás 4:9 "Entonces dijo Dios a Jonás: ¿Tanto te enojas por la calabacera? Y él respondió: Mucho me enojo, hasta la muerte."). Jonás se compadeció por una planta que no le costó esfuerzo alguno y, sin embargo, no se compadecía de la multitud de personas que vivían en Nínive. Jehová sí se apiadó de aquellos cientos de miles de hombres y mujeres que se habían arrepentido. ¡Un alma es más que muchísimas calabaceras!
Entendamos el gran valor de las almas por las que Cristo murió. ¿Qué hacemos hoy día nosotros para que estas personas que nos rodean puedan alcanzar la salvación? ¡Huimos como Jonás en vez de enseñarles del gran amor de Dios!!!!
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Dios Clemente Y Piadoso
Jonás 4:1
“Pero Jonás se apesadumbró en extremo, y se enojó.”
Nínive se arrepintió de sus pecados y Dios se arrepintió del mal que les iba a hacer; pero Jonás, en vez de alegrarse, se enojó. Le importaba más su orgullo de profeta que la salvación de más de ciento veinte mil personas. Estos son los puntos para esta semana.
- ¡Qué triste contraste! Dios se alegró por el arrepentimiento de Nínive, y Jonás se sintió humillado porque la ciudad no fue destruida. Pretender que perecieran tantas personas parece un deseo más del demonio que del mismo profeta.
- Desde el principio Jonás sabía que Dios es clemente y piadoso, tardo en enojarse y de grande misericordia, y por eso huyó a Tarsis, en dirección contraria a Nínive. Su orgullo pesaba más que la salvación de muchos miles.
- Dios le preguntó: «¿Haces tú bien en enojarte tanto?», después de haberlo sacado del pez y librado de las aguas profundas. ¡Qué crueles llegamos a ser los seres humanos cuando nos importa más nuestra dignidad!
- Jonás se sentó bajo su enramada a esperar la destrucción de Nínive. Dios hizo crecer una calabacera y luego envió un gusano que la secó, para hacer de aquella sombra una escuela de disciplina para el profeta.
- Poco se necesita para hacer marchitar nuestras comodidades materiales. Acallemos nuestro descontento y recordemos que, cuando se nos va nuestra calabacera, no quiere decir que Dios se nos ha ido.
- Jonás se compadeció de una planta que no le costó esfuerzo alguno, pero no de la multitud de Nínive. Dios sí se apiadó de ellos, porque un alma es más que muchísimas calabaceras.
Piensa en una persona cercana que necesita salvación y, en vez de huir como Jonás, háblale esta semana del gran amor de Dios.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
La Calabacera y el Gusano
Jonás 4:1
Para leer en voz alta con los niños
“Pero Jonás se apesadumbró en extremo, y se enojó.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Jonás se puso muy triste y enojado porque Dios perdonó a una ciudad. Dios le dio una planta que le hacía sombra y después mandó un gusanito que la secó, para enseñarle una lección.
- Dios mandó a Jonás a avisarle a la gran ciudad de Nínive que, por su maldad, iba a ser destruida. Pero Jonás no quiso ir y se montó en un barco hacia el otro lado.
- Al fin Jonás predicó, y la gente de Nínive se arrepintió de lo malo. Dios los vio cambiar y los perdonó. ¡Eso era una noticia para celebrar!
- Pero Jonás se enojó. Quería tener la razón más que ver a la gente salvada. Dios le preguntó: ¿Haces tú bien en enojarte tanto? El orgullo nos pone duros por dentro.
- Jonás se sentó bajo una planta a mirar si la ciudad se destruía. Dios la hizo crecer para darle sombra, y luego un gusano la secó. ¡Y Jonás se enojó por una planta!
- Jonás sintió pena por una planta, pero no por miles de personas. Dios nos enseña que una persona vale muchísimo más que todas las plantas del mundo.
- Cuando pierdes un juguete o algo que te gusta, no pienses que Dios se fue. Él sigue contigo, y quiere que te importen más las personas que las cosas.
¿Hay alguien a quien te cuesta querer o perdonar?
Esta semana ora cada noche por esa persona, para que conozca el amor de Dios.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
