Madián es un pueblo semita. Los madianitas son descendientes directos de Abraham de uno de sus hijos llamado Madián, el cual era el cuarto de seis hijos que tuvo con Cetura (Génesis 25:1,2 "Abraham tomó otra mujer cuyo nombre era Cetura, la cual le dio a luz a Zimram, Jocsán, Medán, MADIÁN, Isbac y Súa."). Después de Sara morir Abraham se casó con Cetura; Abraham murió de ciento setenta y cinco años. Sara había muerto de ciento cuarenta y siete. Pero, Abraham dio todo cuanto tenía a Isaac (Génesis 25:5 "Y Abraham dio todo cuanto tenía a Isaac."). A los demás hijos, Abraham, los envió lejos de Isaac. Así que, Jetro, el suegro de Moisés, viene de la descendencia de Abraham. Se dice que Jetro era sacerdote de Madián (Éxodo 18:1), así que, en sus comienzos, vemos que los madianitas creían en Dios y le daban culto (Éxodo 18:12). A Moisés, Jetro le devuelve sus hijos y esposa ("Y Jetro el suegro de Moisés, con los hijos y la mujer de éste, vino a Moisés en el desierto donde estaba acampado junto al monte de Dios; y dijo a Moisés: Yo tu suegro Jetro vengo a ti con tu mujer y sus dos hijos con ella." (Éxodo 18:5,6). ¡El hombre de Dios no debe estar lejos de su familia! Cada cual del pueblo de Israel tenía en Moisés al líder, al luchador, al que era desprendido, apasionado y abnegado aún más que todos, a uno dedicado completo a los suyos.
Moisés, que con la guía y el poder de Dios había sacado de Egipto a aquel pueblo tan numeroso, ahora tenía que enseñarlos y dirigirlos. Eso le era una exigencia más después de su gran batalla y su grande guerra con Egipto. ¿Qué pensaba Moisés? Pues, ni me puedo imaginar, pero sí puedo ver su gran esfuerzo sobrenatural para que el pueblo aprendiera e hiciera la voluntad de Dios y caminara en justicia. Podemos ver el gran celo y la capacidad de Moisés como líder del pueblo de Dios. Este hombre de Dios había redimido y librado de la esclavitud a Israel. Ahora, que ya no son esclavos, hay una gran obra que hacer y es enseñarles lo que Dios quiere; Moisés tiene que educarlos en la Ley de Dios. Este hombre les declararía las ordenanzas de Dios y sus leyes (Éxodo 18:16 "Cuando tienen asuntos vienen a mí; y yo juzgo entre el uno y el otro y declaro las ordenanzas de Dios y sus leyes."). Él sabía lo que era ser un sirviente. El sirviente piensa que no hay derechos para sí mismo, mejor dicho, no hay vida propia para él. Moisés había dejado a su esposa, hijos, todo, por hacer lo que Dios le pidió.
Éxodo 18:13 "…se sentó Moisés a juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de Moisés desde la mañana hasta la tarde." Él tenía que decidir sobre las controversias del pueblo al juzgar situaciones entre uno y el otro. Si aquellos eran con Dios tan pendencieros (unos busca bulla), no cabe ninguna duda de que Moisés tendría delante de sí un gran número de causas que juzgar. Es muy evidente que él estaba haciendo todo lo que le era posible para resolver lo que le presentaban delante él. Con todas sus fuerzas lo hacía; pero ¿qué quería Dios? El pueblo quería lo suyo; pero ¿cuál era la voluntad de Dios con él sobre esto?
Pues, mediante Jetro su suegro y sacerdote con las canas de la experiencia, Dios quería enseñarle algo a Moisés. Lo vivido por Jetro es lo que le lleva a hablarle a Moisés, quien conocía en lo personal la vida de su suegro. Con toda libertad Jetro le dice que no le gustaba el método que Moisés usaba (Éxodo 18:14 "Viendo el suegro de Moisés todo lo que él hacía con el pueblo, dijo: ¿Qué es esto que haces tú con el pueblo? ¿Por qué te sientas tú solo y todo el pueblo está delante de ti desde la mañana hasta la tarde?"). Demasiada tarea para que la desempeñara Moisés solo (Éxodo 18:17,18 "Entonces el suegro de Moisés le dijo: No está bien lo que haces. Desfallecerás del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el trabajo es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo."). Le aconseja un tipo de gobierno que le fuera mejor a su objetivo. Que para él fuera solamente toda causa difícil que requería una decisión "divina" (Éxodo 18:22 "…y todo asunto grave lo traerán a ti…"). Éxodo 18:19 "Estás tú a favor del pueblo delante de Dios y somete tú los asuntos a Dios." Es lo que necesita el pueblo; alguien que lleve los asuntos, la agonía, el dolor y la preocupación para que así el pueblo pueda estar en paz y contentamiento. Claro, que este era un honor solo para Moisés, en el cual no era adecuado que ningún otro tuviera parte con él (Números 12:6-8 "Y él (Dios) les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová le apareceré en visión, en sueños hablaré con él. No así a mi siervo Moisés que es fiel en toda mi casa. Cara a cara hablaré con él y claramente y no por figuras; y verá la apariencia de Jehová. ¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés?) ¡Este era Moisés! Y el trato especial de Dios con él, pero su cuerpo estaba sujeto a ser un cuerpo mortal, aunque él fuera el hombre más espiritual de la tierra. Por su mano tenía que pasar todo asunto que concerniera a toda la congregación en general.
Así que Moisés necesitaba jueces que juzgaran toda causa común entre un hombre y su prójimo y todo asunto grave lo traerían a él. Uno de los requisitos para ser escogidos como jueces era que fueran VARONES DE VIRTUD (con una disposición habitual para hacer el bien; difícil es que alguien esté dispuesto). Otro requisito es que fueran TEMEROSOS DE Dios, que le teman a Dios, pues así no pecarán. Que sean VARONES DE VERDAD, que no haya engaño en ellos, sin cambio o mutación alguna. Y QUE ABORREZCAN LA AVARICIA (que es el afán de poseer muchas riquezas por el solo placer de atesorarlas sin compartirlas con nadie) (Éxodo 18:21). Los que cumplan con estas características son los únicos que pueden llevar al pueblo ¡porque son sin mancha! ¡Cabeza clara y corazón firme hacen buenos jueces! ¡Que ninguna vileza se halle en ellos aun cuando pudieran hacerla sin ser descubiertos! Moisés tenía que seguir la dirección de Dios en cada caso. (Éxodo 18:23 "Si esto hicieres y Dios te lo mandare…") Es Dios, no es tu pensamiento, ni tu flojera. Moisés no despreció este consejo, sino que oyó la voz de su suegro (Vs.24).
Moisés no era Aarón ni María, él era un hombre que podía estar con Dios en una relación de comunión. Los profetas tenían visiones y sueños, pero Moisés era fiel más que todos y cara a cara Dios hablaba con él. ¡Moisés, un hombre! Dios quiso organizarlo terrenalmente usando a su suegro Jetro, el cual sabía que su yerno perecería por la fatiga que acumulaba en un cuerpo corruptible. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
