La motivación es lo que anima a una persona a actuar o a realizar algo. Según la psicología y la filosofía, una motivación se basa en aquellas cosas que impulsan a un individuo a llevar a cabo ciertas acciones y a mantener firme su conducta hasta lograr cumplir todos los objetivos planeados. La motivación está asociada a la voluntad y al interés. En otras palabras, puede definirse a la motivación como la voluntad que estimula a hacer un esfuerzo con el propósito de alcanzar ciertas metas. 2 Corintios 1:12 "Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo y mucho más con vosotros." Pablo nos deja ver aquí su motivación como hombre de Dios. Deja claro que tiene el buen testimonio de su CONCIENCIA, de que se ha conducido en el mundo y con los hermanos con SENCILLEZ y con SINCERIDAD de Dios. Si de algo pareciera que Pablo presume y es respaldado es de su vida total de sinceridad. ¡El apóstol Pablo gozaba de santidad y transparencia de Dios! No era con una sabiduría humana, dominada por motivos humanos, que Pablo cumplía con su ministerio entre los corintios y con el mundo que le rodeaba.
Es una pena, que hoy día casi todo se trabaja según las motivaciones ocultas. Pablo puede hacer muy claro que eso nunca podría existir en él. No le era necesario buscar nada de nadie, porque él era alguien muy grande y acomodado en sus tiempos pasados. Pero aquellos corintios estaban acusando a Pablo y le levantaron calumnias para desacreditarlo (1 Corintios 4:10-21; I Corintios 9:1-3; 2 Corintios 10:10,11; 2 Corintios 13:1-3). Dejaban ver en sus palabras que en Pablo había cosas de las que él se atribuía y que para ellos no eran ciertas. Su defensa es que ha vivido en santidad y era transparente. No tenía nada de qué presumir. No tenía nada escondido entre tanta persecución y trabajo.
La trasparencia está en algo que puede soportar la prueba de ser expuesto a la luz del sol y que se vea el sol a través de ello. La persona trasparente es de fiar, de confiar, es alguien que no busca lo suyo. Se sabe de las mujeres que son dulces como la miel, mujeres que sus palabras producen encantos. Pero, esas mismas son las que van a las casas y hasta te pueden ayudar, pero al final lo que hacen es que buscan lo tuyo y te destruyen; sus motivaciones ocultas están detrás de sus actos y van destruyendo para alcanzar sus metas, es ¡así de sencillo! ¡Cuando en tu vida puedas asegurar que no tienes segundas intenciones ocultas, entonces serás una persona que puede ver que la gracia de Dios está ti!
En la vida del creyente jamás debe haber una conducta motivada por una astucia calculada. Puedes observarte cuando le das la vuelta a alguien y, ¿qué es lo que buscas? ¿lo tuyo? En la vida de Pablo no podía haber una motivación oculta, sobre él estaba la gracia de Dios; Dios era su todo. Fíjate en tu vida, mírate a ti mismo. ¿Está Dios en ti? ¿Está en toda tu vida? ¿O das rodeos y rodeos buscando siempre algo para ti como presumir un bien, ofender, que te ayuden, algún beneficio? ¿Qué buscas realmente?
Cuando la gracia de Dios no está, nada bueno hay en lo que se busca. Si somos honestos, tendremos que admitir que rara vez hacemos nada sin tener una mezcla de motivos. Fíjate cuánto trabajas para ti, ¡cómo te molestas cuando no te responden como tú creías que tenía que ser! ¿Cómo vives? ¿Con el reclamo en tu boca? ¿Cuándo hacemos algo bien, y no estaremos enredados en motivos de prestigio, exhibicionismo, temor o cálculo? ¿En verdad, qué es lo que quieres? Si no está la gracia de Dios es porque Dios no está. Por tal razón, hay la queja, la murmuración, el reclamo y finalmente el apartarse. Dios nunca ha estado con el que así ha vivido. ¡Cuídate de eso, hermano!
Muchas veces, la gente no ve ese motivo escondido en el otro. Es que los humanos vemos solo la acción, pero Dios VE LA INTENCIÓN. Seamos como Pablo, que tenía la pureza (Gálatas 2:20 "…ya no vivo yo, más vive Cristo en mí…"). Nunca Pablo tenía una segunda intención con lo que decía. Se dice que las palabras son criaturas extrañas, pues se pueden usar para revelar el pensamiento o para ocultarlo. Pocos son los que pueden decir honradamente que quieren decir exactamente lo que dicen. Se habla por cumplir, para quedar bien, para no estar en líos. Busquemos ser perfectos, sin errores en lo que hablamos (Santiago 3:2 "Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo."). La crueldad no debe salir por tu boca.
Pablo no tenía nada oculto, era una carta abierta. Seamos nosotros, así como Pablo, sinceros, honestos, transparentes, amando de corazón puro y sin engaños. Con una sola motivación justa y verdadera, la única que Dios debe ver y conocer en nuestras vidas. Y así viviremos todo el tiempo con la gracia de Dios en nosotros. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
