Mega Zoé
Estudio #0970Iglesia en las casas

Salvación

Este estudio enseña a abrazar la salvación, la liberación espiritual y la santidad.

Nuevo Testamento1 Pedro5 min lectura

I Pedro 1:3 "Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia NOS HIZO RENACER para una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo de los muertos…" Aquí está claro la idea del nuevo nacimiento, el cristianismo en esencia es eso, es que una persona nazca de nuevo, que sea engendrado OTRA VEZ por Dios para vivir una vida nueva. ¡Esa es la salvación! Cuando nacemos en el cristianismo se produce en nuestra vida un cambio tan radical que la única manera que se puede describir es diciendo que la vida ha empezado para nosotros completamente OTRA VEZ. El nuevo nacimiento no es algo que lo hace la persona, como no lo fue tampoco su nacimiento físico. (Juan 1:12,13 "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de SER HECHOS HIJOS de Dios; los cuales no son ENGENDRADOS de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.") Nuestro nuevo nacimiento es la obra del Espíritu Santo (Juan 3:5,6 "De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es."). Este nuevo nacimiento le sucede a la persona no por su propia fuerza sino cuando ésta se entrega a que tome posesión de ella el Espíritu Santo y la cree (la haga) de nuevo interiormente. ¡La persona nace de nuevo para una esperanza viva aquí en la tierra! ¡Los que creemos en Cristo para una nueva vida somos introducidos a la integridad y al amor en la victoria que nos da el Salvador!

I Pedro 1:4 "…para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros…" ¡Dios nos da la salvación, nos da una herencia incorruptible! A Israel Dios les dio la tierra prometida, les dio a Canaán. Pero, el Señor Jesucristo les da a los que creen en Él una posesión más segura. Nuestra herencia cristiana es algo aun mayor, porque es INCORRUPTIBLE, es indestructible; nada pueden contra ella los ejércitos invasores como sí lo hacían contra Canaán. ¡Nadie nos la puede destruir! Por tal razón, hay paz y gozo en nuestras vidas. Nuestra herencia también es INCONTAMINADA de cualquier impureza impía; en ella hay una pureza que no la puede infectar el pecado del mundo. Es INMARCESIBLE, que significa que el cristiano ha sido elevado a un mundo nuevo en el que no hay cambio, nos ha sido dado un mundo nuevo de salvación que no caduca y en el cual su paz y gozo están fuera del alcance de cosas como las suertes o los procesos y fenómenos de la vida. ¡Tal es la herencia que está reservada en los cielos para nosotros! La heredad del cristiano es Dios mismo. (Salmos 16:5 "Jehová es la porción de mi herencia…") Tú eres la posesión de Dios y Dios es la posesión del cristianismo, éste tiene una herencia incorruptible, incontaminable e inmarcesible.

I Pedro 1: 5 "...que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, PARA ALCANZAR LA SALVACIÓN QUE ESTÁ PREPARADA PARA SER MANIFESTADA EN EL TIEMPO POSTRERO…" En nuestro viaje a través de este mundo hacia la eternidad SOMOS PROTEGIDOS por el poder de Dios mediante la fe. Nuestra vida está guarnecida (protegida como por una guardia militar); Pedro quiere decir que Dios está de guardia y que Él es el centinela que nos guarda todos nuestros días. El que tiene fe en Cristo no duda, aunque ahora no pueda verle con los ojos. Es que sabe y cree que Dios está presente entre las sombras montando la guardia sobre los suyos. No es que Dios nos libra de los problemas y de los dolores de la vida, sino que nos capacita para que los conquistemos y sigamos adelante. ¡La salvación final se revelará al final, en el tiempo postrero! ¡Se nos da ahora la liberación del peligro, la liberación de la enfermedad y la liberación de la condenación de Dios, Él nos da la liberación del poder del pecado! Así que, LA SALVACIÓN que Dios nos da es una realidad que tiene muchos aspectos: la liberación del peligro, de la enfermedad, de la condenación y del pecado; ¡BENDITA SALVACIÓN! Es eso y nada menos que eso lo que el cristiano espera para el tiempo del fin. Esa salvación no puede echarse a perder, pero ¿podré perderme yo mismo? ¡No! Nosotros somos guardados por el poder de Dios; a cuyo poder nada ni nadie puede resistir ni oponerse. No puede nada ni nadie frustrar este designio (propósito) de Dios. Es mediante la fe que se nos permite vencer las asechanzas del diablo. Estamos como encerrados en una fortaleza, no como esclavos, sino como protegidos de todo mal. ¡Nuestra herencia está preparada! ¡Está lista y a punto de disfrutar de ella!

I Pedro 1:6 "En lo cual vosotros os alegráis, AUNQUE AHORA POR UN POCO DE TIEMPO, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas…" ¡Afligidos en diversas pruebas! Entonces se desata la tormenta y la vida aquí en la tierra se nos convierte en una agonía en medio de la batalla de la fe. En los versículos antes les había hablado de la esperanza de la salvación. Y es que nuestra salvación es un bien tan extraordinario que bien merece que pasemos y soportemos las pruebas de esta vida. Las pruebas son las que hacen refinar los quilates de nuestra fe, cuyo gran valor se muestra aguantando todo por la dicha que nos espera. Para el tiempo que Pedro escribe, al parecer les asechaba a los hermanos una probable persecución. Les llegó a los hermanos la agonía de las pruebas. ¡Pero, había grandes razones por las que aquellos hermanos podrían resistir cualquier cosa que les viniera encima! ¡Igual nosotros ahora que hemos creído como ellos! ¡Tenemos las mismas promesas que ellos! ¡La misma herencia en los cielos! Podemos resistir todo a causa de lo que esperamos, pues tenemos una herencia magnífica; nadie la puede destruir, no le puede llegar la impureza. ¡Una herencia llena de paz y gozo, que está fuera del alcance de las suertes y de los fenómenos de la vida! ¡No hay nada más grande que nuestra herencia, esa que es ¡la vida con Dios! ¡No temamos, cuando las cosas lleguen a lo peor, cuando todo llegue al límite, allí será cuando se desplegará el poder salvador de Cristo para librarnos! Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz