El Evangelio nunca suprime (no hace desaparecer) los peligros de la vida. El cumplir la Ley de Cristo es ayudar a otros a llevar las cargas. Somos soldados de la Ley de Cristo, estamos para amar y hacer el bien. Pero, en algunos soldados hay una mancha, es la mancha del soldado descuidado. Hay caídas, hay manchas en aquel que se ha permitido a sí mismo un desliz (un error que luce no intencionado causado generalmente por la falta de cuidado o reflexión). El descuido viene por la falta de interés.
I. Somos soldados de la Ley de Cristo.
A. Si se descuida el soldado se puede manchar
Hay muchas razones o causas para esto, pero la primordial es que este soldado está en un terreno o campo de batalla que es duro y difícil. En plena batalla lo que hay es "el mal tiempo", a veces con sequedad, a veces con lluvia, batallando en un lugar donde hay "trampas y fieras enemigas." Es un extremo de peligro en su campo de batalla. Ahí está tu vida en medio de ese campo de guerra, si no te cuidas serás derrotado.
Lo más posible es que la falta de cuidado no te ha permitido reflexionar para prepararte debidamente.
Al no poner atención, puede que hayas caído en unas de las trampas en esa peligrosa tierra minada (llenas de minas o explosivos) y estés herido. Y no le eches culpa a otro, el tropezar o caer es por no ser una persona pensante, es porque te llevas por el impulso y no por la reflexión.
Puedes defenderte para dar excusas, pero está para ti la Ley de Cristo, la ley que dejó Jesús escrita en su cuerpo crucificado; no fue en piedra.
Por causa de ese cuerpo nadie puede escribir, ni hablar, ni sugerir otra cosa. No pueden ser considerados tus pensamientos, pensamientos que te vienen de las cosas que has aprendido erróneamente, ya sea por herencia de familia o por las dificultades vividas, frustraciones y demás.
La Ley de Cristo es aquella que está en un soldado activo. Esa Ley dice: "Que os améis los unos a otros (Juan 13:34; 15:12) como Yo os he amado…" Jesús amó y un soldado de Él sigue la misma regla. ¡Para ser buen soldado hay que amar como Él ha amado!
Cumplimos con esto cuando sobrellevamos los unos las cargas de los otros (Vs.2).
El soldado es capacitado para guardar "Sus órdenes" por el poder del "Espíritu Santo", y su motivación es el amor a Cristo.
Estamos (Vs.3) todos hechos del mismo polvo, no hay uno mejor que otro. Cuando vemos al hermano caer herido por el penoso campo de minas debemos pensar que podríamos haber sido nosotros; que un soldado tenga un complejo de superioridad es una especie de autoengaño. Desde luego, nunca deberíamos pensar que al sobrellevar las cargas de otros (en sus tribulaciones, en sus angustias, "no" sus pecados) estaremos por debajo de nuestra dignidad.
(Vs.4) Hay un gran mal al compararnos con otros, el gran problema es encontrar causa para satisfacción. En el Tribunal de Cristo seremos examinados individualmente y no en comparación con otros. Debemos tener cuidado de nosotros mismos de modo que podamos regocijarnos en nuestra obra más que en los fracasos de los otros. Si eres soldado con la Ley de Cristo no eres más grande que nadie.
(Vs.5) En el Vs.4 se deja ver que debemos sufrir dolores y problemas con otros en esta vida presente y aquí en este versículo se enfatiza que cada uno de nosotros tendrá que llevar su propia carga de responsabilidad ante el "Tribunal de Cristo."
(Vs.6) Los creyentes son responsables del sustento de sus maestros cristianos. Haga partícipe al que lo instruye de toda cosa buena; esto significa compartir con ellos las cosas materiales de la vida y también sustentarlos con la oración y tener por ellos un interés piadoso (compasión).
(Vs.7) Aunque otros no puedan observar nuestro descuido hacia los siervos de Dios, Dios lo ve y Él dará la cosecha correspondiente. Segamos (recogemos) de lo que sembramos y segamos en mayores cantidades de lo que sembramos. Cuando el granjero siembra trigo siega trigo, a veces a treinta, a veces a sesenta y a veces a ciento por uno. ¡Esa es la Ley de la siembra y de la cosecha!
Cuán más mezquinos seamos así de mal será la cosecha.
(Vs.8) No es nada bueno cuando todo lo gastas en ti, pues no todo es para ti. Hay mujeres que emplean de lo suyo para el avance de las misiones; sus intereses están en Dios.
Cuando el hombre descuidado se observa al envejecer, se da cuenta de que la carne, para la cual había vivido complaciéndola, está decayendo y muriendo rápidamente. Entonces, en la era venidera "perderá las recompensas eternas." Mientras que el que siembra para el Espíritu cosechará (segará) para vida eterna (Romanos 6:22). ¡El que siembra para el Espíritu gozará de vida eterna!
(Vs.9) Las recompensas son seguras, aunque no sean inmediatas; no se cosecha un campo de trigo al día siguiente de sembrarlo; así es en lo espiritual, la recompensa sigue de cierto a la fiel siembra a su debido tiempo.
(Vs.10) ¡Hacer bien! Un corazón bueno hace bien, no es esforzado fluye. John Wesley: "Haz todo el bien que puedas, de todas las maneras que puedas, a todas las personas que puedas, todo el tiempo que puedas." "El día te trae la necesidad, y tú le respondes con tu acción, con el bien que debes hacer porque está al frente tuyo." Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
El Soldado Con La Ley De Cristo
Gálatas 6:1-10
“Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.”
El Evangelio no hace desaparecer los peligros de la vida: somos soldados de la Ley de Cristo en un campo de batalla duro, y el soldado descuidado se mancha. Cumplir la Ley de Cristo es amar como Él amó y ayudar a otros a llevar sus cargas. Estos son los puntos para la semana.
- El soldado pelea en un terreno duro, con sequía, lluvia, trampas y fieras enemigas; si no se cuida, cae en una mina. No le eches la culpa a otro: se cae por llevarse del impulso y no de la reflexión.
- La Ley de Cristo no fue escrita en piedra, sino en su cuerpo crucificado, y dice: que os améis unos a otros como yo os he amado. Para ser buen soldado hay que amar como Él amó.
- Todos estamos hechos del mismo polvo. Cuando el hermano cae herido, pensemos que pudimos haber sido nosotros; creerse superior es autoengaño, y ayudarle a llevar sus cargas no nos rebaja.
- Es un gran mal compararnos con otros. En el Tribunal de Cristo cada uno será examinado individualmente y llevará su propia carga; regocíjate en tu obra y no en los fracasos de los otros.
- El creyente debe hacer partícipe de toda cosa buena al que lo instruye en la Palabra: compartir con él lo material, sustentarlo con la oración y tener por él un interés compasivo.
- Dios no puede ser burlado: aunque otros no vean nuestro descuido, Dios lo ve. Segamos lo que sembramos y en mayor cantidad; el que siembra para su carne siega corrupción, y el que siembra para el Espíritu, vida eterna.
- No nos cansemos de hacer bien: la recompensa es segura, aunque no sea inmediata. Haz todo el bien que puedas, a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.
Esta semana, busca a un hermano que esté pasando por una carga y ayúdale a llevarla con algo concreto: una visita, una llamada o una oración junto a él.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Soldado en un Campo Minado
Gálatas 6:1-10
Para leer en voz alta con los niños
“Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: cuando ayudas a otro a cargar lo que le pesa, estás obedeciendo la ley de Jesús. La pastora nos comparó con soldados que caminan por un campo lleno de trampas y minas escondidas: el que camina distraído, tropieza y cae.
- Un buen soldado camina con cuidado y piensa antes de dar cada paso. Si caes por no pensar, no le eches la culpa a otro: aprende a detenerte y reflexionar.
- La ley de Jesús es amar como Él nos amó. Él no la escribió en una piedra, sino con su propio cuerpo en la cruz.
- Cuando un amigo se cae o se equivoca, no te rías ni te creas mejor, porque pudiste haber sido tú. Ayúdalo a levantarse y a cargar lo que le pesa.
- No te compares con los demás. Dios te va a mirar a ti y lo que tú hiciste, no lo que hizo tu hermano o tu compañero.
- Todo lo que haces es como una semilla. Aunque nadie vea lo malo que siembras, Dios sí lo ve, y un día se recoge. Lo bueno también se recoge.
- No te canses de hacer el bien, aunque el premio no llegue enseguida. El trigo no se recoge al otro día de sembrarlo.
¿Quién a tu alrededor está cargando algo pesado?
Esta semana, ayuda a esa persona con una cosa concreta, sin esperar a que te lo pida.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
