(Vs.9) "Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino HABLA Y NO CALLES…" Sabemos muy claro que hay un buen nombre de quien hablar y predicar, ¡el nombre de Jesús! ¡Cuando callas no Lo das a conocer! Yo no discuto sobre reglas, no discuto sobre la ropa, ni discuto ideas; solo hablo ¡de Jesús! ¡Al que uno ha conocido en realidad! Todo lo demás en la vida es vano, en ello no hay fuerza, no hay poder, no hay paz, no hay transformación, ni hay eternidad, etc. ¡En Cristo SÍ HAY TODAS ESTAS COSAS! Como es el bien para uno, pues de Él predico, ¡de Él hablo!
I. No es fácil hablar y dar a conocer al Señor Jesús:
A. De inmediato el enemigo se pone en plan de batalla en nuestra contra.
Claro que, la reacción de Pablo fue también más fuerte que en otros lugares (Vs.6).
(Mateo 10:14) "Y si alguno no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies."
("Pero oponiéndose y blasfemando éstos…").
La reacción de Pablo fue tal que se sacudió el polvo de sus pies y también la ropa que llevaba.
Pablo les habló de Jesús, pero cada cual es responsable de escapar por su vida y ellos decidieron no hacerlo.
Había una condenación que, con su obstinación, aquellos hombres hicieron que les cayera sobre sí mismos.
Pablo los sentenció: "Desde ahora me iré a los gentiles."
No puede haber en uno la actitud de hacer total silencio cuando alguien no quiere oír, pues otros sí querrán oír del dulce Jesús.
Del blasfemo uno se aleja, uno se aparta.
Cuando a Jesús alguien le rechaza, eso es, en último término, actuar "contra sí mismo".
(Vs.6) "Vuestra sangre sea sobre vuestra propia cabeza; yo, limpio; desde ahora me iré a los gentiles." Ya el apóstol no les hablaría más, les había hablado lo suficiente y por eso está limpio de culpa de la sangre de ellos. Esto es un solemne recordatorio a cada creyente de "que hay culpa de sangre" si no damos a conocer a Cristo.
Somos como Pablo, un deudor de todos (Romanos 1:14,15). Debemos a todos el hablarles de Jesús.
Ezequiel 3:18 "Cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; y tú no le amonestares ni le hablares, para que el impío sea apercibido (prevenido, advertido) de su mal camino a fin de que viva, el impío morirá por su maldad, pero su sangre "demandaré" (petición para que se entregue algo; su sangre se te dirá a ti que se la entregues a Dios) de tu mano."
Eres deudor de todos, así que, si pagas tu deuda hablando la verdad del Evangelio, entonces Dios te va a poner como a alguien ¡RESPONSABLE!
Si quieres ser libre de culpa lo que tienes que hacer es ¡HABLAR! ¡No temas y no calles! Entonces la responsabilidad descansará, no sobre ti, sino sobre el que rechaza la pureza de Cristo.
II. Otros se han de convertir.
A. "No temas, sino habla y no calles…" (Vs.9).
Hay un paso que dar, una valentía, una pasión, una entrega. ¡Sobre todo el amor, que es fuego en uno!
¿Qué hace tu silencio?
El temor te hace callar, pero el amor es mayor.
El chisme te detiene, te detienes por lo que dirán.
¡No calles a causa de la opinión de todos! ¡Son cobardes llevando a muchos al infierno! Si haces igual, esa sangre se demandará de tus manos porque no usaste tu voz, ¡no hablaste!
Al hablar ¡defendemos la causa celestial!
¡No hay que temer! La razón para no temer es: (Vs.10) "…porque yo estoy contigo…" Josué 1:9 "esfuérzate" y "sé valiente", "porque yo estoy contigo", para "protegerte" y "librarte", así como para "fortalecerte" y "consolarte."
"… y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal…" No será para tu mal, tú vives y hablas, no temas, no calles. Aunque te quieran matar no podrán hacerte mal. Tal vez, lo que sí tengas que hacer es sacudir el manto y seguir.
Hay que buscar saber, mediante el Señor, lo que nosotros no sabemos y eso es: "…porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad." Debemos ir a los que son, porque los que son nunca se oponen y no blasfeman (no maldicen, no se levantan contra Dios a hablar de Él con desprecio).
Hay que hablar y llegar a los que son.
(Vs.11) El apóstol Pablo se detuvo un año y medio en aquella ciudad enseñándoles la Palabra de Dios.
Detente un tiempo y enseña por ahí donde hay "mucho pueblo" para Dios en tal ciudad.
¡Ama, obedece, habla y así la sangre no se te demandará! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Cuando Callas
Hechos 18:6-11
“No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal”
Hay un buen nombre de quien hablar y predicar: el nombre de Jesús. Cuando callas, no Lo das a conocer, y todo lo demás en la vida es vano; en Cristo sí hay fuerza, poder, paz, transformación y eternidad. Estos son los puntos para esta semana.
- No es fácil hablar de Jesús: de inmediato el enemigo se pone en plan de batalla en contra nuestra. En Corinto se opusieron y blasfemaron, y Pablo sacudió sus vestidos y se fue a los gentiles.
- Pablo les habló de Jesús, pero cada cual es responsable de escapar por su vida. Cuando alguien rechaza a Jesús actúa, en último término, contra sí mismo, y su sangre queda sobre su propia cabeza.
- Es un solemne recordatorio: hay culpa de sangre si no damos a conocer a Cristo. Como Pablo, somos deudores de todos, y Ezequiel advierte que la sangre del impío no amonestado se demandará de nuestra mano.
- Del blasfemo uno se aleja, pero no se hace silencio total, porque otros sí querrán oír del dulce Jesús. Si quieres ser libre de culpa, habla; la responsabilidad descansará sobre el que rechaza a Cristo.
- El temor te hace callar y el chisme te detiene por lo que dirán, pero el amor es mayor, es fuego en uno. No calles por la opinión de todos: al hablar defendemos la causa celestial.
- La razón para no temer es «yo estoy contigo». Aunque te quieran hacer mal, no podrán; tal vez lo que tengas que hacer es sacudir el manto y seguir hablando.
- Dios le dijo a Pablo: «yo tengo mucho pueblo en esta ciudad». Hay que llegar a los que son, que no se oponen ni blasfeman, y detenerse un tiempo enseñándoles la Palabra, como Pablo un año y medio.
No calles por temor ni por lo que dirán: escoge a una persona que Dios ponga en tu camino y háblale de Jesús esta semana.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Pablo Sacude Su Ropa
Hechos 18:6-11
Para leer en voz alta con los niños
“No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Dios le dijo a Pablo que no tuviera miedo y que siguiera hablando de Jesús, porque Él estaba con él. Cuando unos hombres no quisieron oír y hablaron mal de Dios, Pablo sacudió su ropa y se fue a hablarle a otros que sí querían escuchar.
- Hablar de Jesús no siempre es fácil. Algunas personas se burlan o se enojan, porque el enemigo no quiere que nadie conozca a Jesús.
- Pablo les habló de Jesús a esos hombres, pero ellos no quisieron creer. Cada persona decide, y el que rechaza a Jesús se hace daño a sí mismo.
- Esto es serio: si tú conoces a Jesús y te quedas calladito, alguien puede quedarse sin saber de Él. Dios nos pide cuentas de lo que callamos.
- A veces callamos por miedo o por lo que van a decir los demás. Pero el amor a Jesús es más grande que el miedo, y nos da valor para hablar.
- Dios le prometió a Pablo: «yo estoy contigo». Esa promesa también es para ti cuando hablas de Él en la escuela, en el parque o en tu casa.
- Dios le dijo a Pablo que en aquella ciudad había mucha gente que iba a creer. Por eso Pablo se quedó año y medio enseñando la Palabra.
¿Qué te da miedo cuando piensas en hablar de Jesús?
Esta semana, cuéntale a un amigo o familiar una cosa buena que Jesús ha hecho por ti.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
