Comunión describe una situación en la que dos o más personas comparten cosas en común. Juan comienza ahora a instruir a sus lectores en cuanto a los requisitos para ¡LA COMUNIÓN CON Dios!
I. (Vs.5) Juan había escuchado por tres años las palabras de Jesús, por eso podía decir "…y os anunciamos…"
A. El apóstol apela a las enseñanzas del Señor mientras estuvo aquí en la tierra.
La suma y sustancia de Su enseñanza era que, ¡Dios es luz!, y que ¡no hay ningunas tinieblas en Él!
Enseñaba que Dios es ¡absolutamente SANTO!, ¡absolutamente JUSTO! y ¡absolutamente PURO!
Dios no puede mirar con favor a ninguna forma de pecado.
Nada se le esconde, sino que "…todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta." (Hebreos 4:13)
(Vs.6) Continúa Juan enseñando que para poder tener comunión con Dios ¡no puede haber en la persona ninguna ocultación de pecados!
No es lo mucho que tú digas de Dios, que si Él es tu Señor o si hablas tal o cual cosa de Él, aquí Juan lo deja claro: para tener comunión con Dios, ¡no puede haber pecados ocultos!
¡La luz y las tinieblas no pueden existir juntamente en la vida de una persona!
Si alguien ¡anda en tinieblas! ¡no está en comunión con Dios! "Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, MENTIMOS, Y NO PRACTICAMOS LA VERDAD…"
Quien dice tener ¡comunión con Él! y anda habitualmente en tinieblas, ¡no ha sido salvado en lo absoluto!
(Vs.7) En cambio, si alguien anda ¡en la luz!, entonces ¡puede tener comunión CON EL SEÑOR y CON LOS HERMANOS!
Según Juan, lo que él escuchó directamente de Jesús fue que hay DOS FORMAS DE VIVIR: ¡o la persona está en la luz! ¡o está en las tinieblas! No hay ninguna otra forma, no hay otra opción diferente a estas dos.
Si alguien está en la luz, ¡es miembro de la familia de Dios!
Si está en tinieblas, no tiene nada en común con Dios. Esto se puede entender claramente, ¡Es porque en Dios no hay ningunas tinieblas!
Los que andan en la luz, esto es, los cristianos, tienen comunión unos con otros y la sangre de Jesucristo les limpia de todo pecado.
(Vs.8 "Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros.") La comunión con Dios demanda que reconozcamos ¡la verdad acerca de nosotros mismos!
Negar que tenemos una naturaleza de pecado indica autoengaño y falsedad.
Vivimos ¡en la naturaleza del hombre! Cuando nos convertimos significa que nos llega la implantación de ¡la nueva naturaleza que procede de Dios! Es una nueva naturaleza CON PODER para poder vivir victoriosamente sobre el pecado que habita en nosotros.
¡Caminemos a diario en comunión con Dios y con nuestros hermanos creyentes!
(Vs.9) Hemos de confesar nuestros pecados: los pecados DE COMISIÓN (los de cometer o incurrir en una falta o culpa), los pecados DE OMISIÓN (los de dejar de hacer lo debido), los pecados DE PENSAMIENTOS, los pecados SECRETOS y los pecados PÚBLICOS.
A los pecados hemos de ¡arrastrarlos a campo abierto delante de Dios! y ¡llamarlos por sus nombres! y ¡ponernos de parte de Dios contra ellos! y ¡abandonarlos!
¡Sí, la verdadera confesión involucra el abandono de los pecados! "El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia." (Proverbios 28:13).
Es Su promesa: Dios ¡es fiel y justo para perdonarnos!
Él prometió perdonar y ¡cumplirá Su promesa!
¡Y limpiarnos de toda maldad!
(Vs.10) Para poder estar en comunión con Dios, no debemos negar que hemos cometido actos de pecado.
Si negamos nuestros pecados, ¡es hacerle a Él mentiroso!
¡Que todos nuestros pecados sean sacados delante de Su presencia!, ¡confesados! y ¡abandonados!
¡Debemos ser abiertos! y ¡totalmente francos acerca de nuestra condición! y ¡velar que no haya ninguna hipocresía! ¡ni ocultación de lo que realmente somos!
Así obtendremos y mantendremos ¡COMUNIÓN CON Dios! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
La Forma De Buscar y Mantener La Comunión Con Dios
1 Juan 1:5-9
“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”
Comunión es compartir cosas en común, y Dios es luz sin ningunas tinieblas. Para tener comunión con Él no puede haber pecados ocultos: hay que andar en la luz, reconocer la verdad acerca de nosotros mismos y confesar y abandonar el pecado. Estos son los puntos para la semana.
- La suma de la enseñanza de Jesús que Juan oyó es que Dios es luz: absolutamente santo, justo y puro. Dios no puede mirar con favor ninguna forma de pecado, y nada se le esconde.
- No es lo mucho que digas de Dios. Si decimos que tenemos comunión con Él y andamos en tinieblas, mentimos; la luz y las tinieblas no pueden existir juntas en la vida de una persona.
- Hay solo dos formas de vivir: en la luz o en las tinieblas. El que anda en la luz tiene comunión con el Señor y con los hermanos, y la sangre de Jesucristo lo limpia de todo pecado.
- La comunión con Dios demanda reconocer la verdad acerca de nosotros. Negar la naturaleza de pecado es autoengaño; al convertirnos recibimos una nueva naturaleza con poder para vivir en victoria sobre el pecado.
- Hay que confesar los pecados de comisión y de omisión, los de pensamiento, los secretos y los públicos: arrastrarlos a campo abierto delante de Dios, llamarlos por su nombre y ponernos de parte de Dios contra ellos.
- La verdadera confesión incluye abandonar el pecado. El que encubre sus pecados no prosperará, mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia; Dios es fiel y justo para perdonar.
- Negar nuestros pecados es hacer a Dios mentiroso. Hay que ser totalmente francos acerca de nuestra condición, sin hipocresía ni ocultación de lo que realmente somos; así se obtiene y se mantiene la comunión.
Separa esta semana un momento a solas con Dios para llamar por su nombre un pecado que has tenido escondido, confesárselo y abandonarlo.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
La Luz Prendida en el Cuarto
1 Juan 1:5-9
Para leer en voz alta con los niños
“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: si le decimos a Dios lo malo que hicimos, Él nos perdona y nos deja limpios. Dios es como una luz prendida en un cuarto: con Él no hay nada oscuro, y todo se ve.
- Dios es luz y en Él no hay nada de oscuridad. Él es santo, justo y puro, y no le gusta ningún pecado.
- A Dios no se le puede esconder nada. Aunque tus papás no te vean, Dios ve lo que haces, lo que dices y hasta lo que piensas.
- No basta con decir que amas a Dios. Si dices que eres su amigo pero sigues haciendo lo malo a escondidas, eso es una mentira.
- Solo hay dos caminos: andar en la luz o andar en la oscuridad. No hay un tercero. Cuando andas en la luz, la sangre de Jesús te limpia de todo pecado.
- Confesar es decirle a Dios la verdad de lo que hiciste, llamándolo por su nombre: «Dios, yo mentí». Y después, no volver a hacerlo.
- Dios siempre cumple lo que promete. Si le confiesas tu pecado de corazón, Él te perdona y te limpia, como el agua limpia unas manos sucias.
¿Por qué crees que cuesta tanto decir «me equivoqué»?
Esta semana, cada noche antes de dormir, dile a Dios con sinceridad lo que hiciste mal ese día.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
