¡Estamos pasando días de distancias, días de silencio, días de temores, días de encierros, días de soledad! ¡Días en los que estamos descubriendo la realidad de la vida! Ahora mismo no hay nada de este mundo para apegarnos, nada que nos traiga alegría, ni consuelo, ni ilusión. ¡Nada hay! Pues entonces, necesitamos aprender ¡lo que es en verdad aquello para lo que Dios nos mandó para la tierra! ¡Es para hacer Su voluntad!
I. El apóstol explota, ¡retumba en acción de gracias por la consolación que nos da el Señor!
A. (Vs.3) "…Dios de toda consolación…"
1. La consolación es EL ALIVIO QUE SE LE PUEDE DAR A ALGUIEN.
2. Es aliviar una tristeza, una aflicción, un sufrimiento, el dolor de una persona.
3. Nuestro Dios es Dios de TODA CONSOLACIÓN, QUE TIENE AMOR Y PODER SUFICIENTES para prestar la fortaleza y el consuelo necesarios a todos sus hijos en toda clase de circunstancias.
4. ¡Dios quiere que tú sepas QUE ÉL ES TU CONSOLADOR!
B. (Vs.4) "…el cual nos consuela en TODAS nuestras tribulaciones…" ¡En TODAS las aflicciones está la presencia consoladora de Dios!
1. EL APÓSTOL Y SUS COMPAÑEROS TAMBIÉN TENÍAN TRIBULACIÓN EN EL MUNDO, PERO ¡TAMBIÉN TENÍAN LA PAZ DE CRISTO!
2. ¡No guardemos egoístamente la consolación que hemos recibido de Dios para nosotros mismos! ¡Seamos los canales por los que, el consuelo que tiene su fuente en Dios les llegue también a los hermanos que se hallan bajo las mismas tribulaciones que nosotros!
3. Sólo el que ha pasado por penosas vivencias está preparado para consolar a los que lo necesitan.
4. EL QUE NO SUFRE NO PUEDE SIMPATIZAR (SUFRIR) CON LOS QUE SUFREN.
5. Nunca evites acercarte al lecho del dolor de nadie, ni evites llegar a la casa del luto. ¡Acudamos al lado de cualquiera QUE NECESITE NUESTRO CONSUELO!
6. No somos consolados para nuestra comodidad, sino para que ¡SEAMOS CONSOLADORES!
C. (Vs.5) De algún modo nuestros padecimientos se parecen a los de Cristo.
1. Cristo pasó estos sufrimientos no solamente por la redención del mundo.
2. Sus padecimientos fueron también ¡POR LA EDIFICACIÓN DE LA IGLESIA!
3. Hay que cuidar que nada destruya esa edificación, hay que construir cada día.
4. En estos días nada de la edificación de la Iglesia se ha detenido, aunque se puede vivir como tristes, pero Jesús, por lo que Él vivió, nos consuela. ¡Jesús adelantó que nos enviaría el Consolador! (Juan 16:7) Y si nos dejamos llevar por Él, ¡VAMOS VIENDO A Dios OBRAR EN CADA HOGAR DE USTEDES!
D. (Vs.6) Podemos ver el bien surgiendo ¡tanto de tus aflicciones como de tu consolación!
1. Si eres atribulado vas a recibir también la consolación.
2. Las aflicciones y la consolación quedaban santificadas (bendecidas, consagradas) por la cruz.
3. Si el apóstol estaba atribulado eso tenía como resultado la consolación y la salvación de los santos. No la salvación de sus almas sino las fuerzas que los ayudaría a salvarse pasando a través de sus pruebas.
4. De esto aprendemos A SOPORTAR CON PACIENCIA, pues es la misma experiencia la que estamos viviendo en el día de hoy. Pues, estamos en soledad como el apóstol lo estuvo (a él siéndole más difícil pues estaba en la cárcel) y HABÍA EN ÉL GOZO porque esperaba el día en que vería a los hermanos.
E. (Vs.7) "…sois compañeros en las aflicciones, también lo sois en la consolación."
1. ¡Cuando llegaba la tribulación era porque luego, a un paso, estaba la consolación (el alivio)!
2. Sufrimos por Cristo, pero también nos llega la consolación por medio de Cristo, ¡que es la Cabeza!
3. Los sufrimientos nunca vienen solos sobre nuestras vidas ¡SIEMPRE SON SEGUIDOS POR LA CONSOLACIÓN DE CRISTO!
4. Dios sabe que al creerle hemos de pasar tribulaciones, pero en medio de esas tribulaciones ¡ÉL SABE CÓMO LLEVARNOS LAS CONSOLACIONES!
5. Se nos consuela para que cuando nos encontremos a alguien en problemas, a alguien que esté falto de consuelo y aliento, ¡PODAMOS IMPARTIRLE LA MISMA AYUDA Y EL MISMO CONSUELO QUE Dios NOS HA DADO!
6. ¡Siempre y a su debido tiempo nos dará fortaleza para resistir! ¡Él es el Dios De Toda Consolación! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Dios De Toda Consolación
2 Corintios 1:3-7
“Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación”
Son días de distancias, de silencio, de temores y de soledad, en los que nada de este mundo trae alegría ni consuelo. Pero nuestro Dios es Dios de toda consolación, y no nos consuela para nuestra comodidad, sino para que seamos consoladores. Estos son los puntos para la semana.
- La consolación es el alivio que se le puede dar a alguien en una tristeza, una aflicción o un dolor. Nuestro Dios tiene amor y poder suficientes para dar fortaleza y consuelo a todos sus hijos en toda circunstancia.
- En todas las aflicciones está la presencia consoladora de Dios. El apóstol y sus compañeros también tenían tribulación en el mundo, pero también tenían la paz de Cristo.
- No guardemos egoístamente el consuelo recibido. Solo el que ha pasado por penosas vivencias está preparado para consolar; por eso nunca evites acercarte al lecho del dolor ni a la casa del luto de nadie.
- Los padecimientos de Cristo fueron también por la edificación de la Iglesia, y esa edificación no se ha detenido. Jesús envió al Consolador, y si nos dejamos llevar por Él veremos a Dios obrar en cada hogar.
- Del apóstol aprendemos a soportar con paciencia: estaba solo en la cárcel, pero había gozo en él porque esperaba el día en que vería a los hermanos. El bien surge de la aflicción y de la consolación.
- Los sufrimientos nunca vienen solos: siempre son seguidos por la consolación de Cristo. Dios sabe que al creerle pasaremos tribulaciones, y sabe cómo llevarnos las consolaciones a su debido tiempo.
Piensa en alguien que esté pasando por una prueba o un luto, y llévale esta semana, con una visita o una llamada, el mismo consuelo que Dios te ha dado a ti.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Junto a la Cama del Enfermo
2 Corintios 1:3-7
Para leer en voz alta con los niños
“Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Dios nos consuela cuando estamos tristes, para que nosotros también podamos consolar a otros. El estudio dice que Dios no nos consuela para quedarnos cómodos, sino para que acompañemos al que sufre, aun junto a la cama del enfermo.
- Consolar es aliviar a alguien que está triste o que tiene dolor. Dios es el mejor consolador: tiene todo el amor y todo el poder para ayudarte.
- Seguir a Jesús no quiere decir que nunca vas a pasar tristezas. Pablo tuvo muchos problemas, pero Dios siempre estuvo con él y le dio paz.
- Cuando Dios te consuela, no te lo quedes para ti solo. Tú sabes lo que se siente estar triste, y por eso puedes ayudar a otro que está triste.
- No le huyas al que sufre. Si un amigo está enfermo o perdió a alguien, acércate, háblale y dale un abrazo.
- Pablo estuvo solo en la cárcel, pero tenía alegría porque esperaba volver a ver a los hermanos. De él aprendemos a esperar con paciencia.
- Las tristezas nunca vienen solas: detrás de ellas siempre llega el consuelo de Jesús, a su tiempo. Dios sabe cómo y cuándo consolarte.
¿Conoces a alguien que esté triste o enfermo?
Esta semana, hazle una tarjeta con un dibujo para llevarle el consuelo que Dios te da.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
