¿Cómo es que se ama a Dios? ¿Estamos amando a Dios correctamente? Sepamos que no podemos amar al Señor de la manera que nos place, o como a muchos les gusta decir: "Yo amo a Dios y le sirvo a mi manera."
¡No, esa no es la forma de amar al Señor! Hay una manera correcta para amarlo y es ¡la que nos enseña el mismo Jesús! Si en verdad le amamos, se lo demostraremos con nuestra propia vida. Pues, cuando Le amamos,
¡buscamos las cosas que Le agradan! "Jesús…dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente." Esta es la manera en que debemos amar al Dios que nos creó y ¡que nos ha ofrecido la reconciliación por medio de su hijo Jesús, para salvarnos del pecado y darnos la vida eterna!
I. (Vs.37) A Dios se le amará con todo nuestro corazón y con toda nuestra alma y con toda nuestra mente.
¡Es amar a Dios CON LA TOTALIDAD DE NUESTRO SER!
Jesús lo dice, Él ha puesto una "y", entre las palabras corazón, alma, mente. Eso significa que amarlo tiene que ser con todos estos tres aspectos ¡a la vez! Jesús deja ver que se combinan, que se juntan y se equilibran todos estos rasgos de nuestra personalidad, corazón, alma y mente, para amar a Dios como debemos.
¡ES CONECTAR LA MENTE, EL CORAZÓN Y EL ALMA PARA HACER TODO AQUELLO QUE HAGA FELIZ A Dios! De ahí, ¡que sea EL PRIMERO Y MÁS IMPORTANTE MANDAMIENTO para los creyentes!
Amar a Dios es una actitud que implica VOLUNTAD, que es la capacidad humana para decidir con libertad lo que se desea y lo que no. Que implica REFLEXIÓN, que es el pensamiento de algo con mucha atención y detenimiento para comprenderlo bien. E implica COMPROMISO, que es la obligación contraída o asumida para cumplir con algo.
Es decir, que hay que PROYECTAR, DEJAR VER EL AMOR HACIA NUESTRO Dios, a través de nuestro espíritu y nuestras acciones diarias con voluntad, reflexión y compromiso.
De una manera magistral, el Señor Jesús recapituló en un resumen breve y ordenado la obligación del hombre para con Dios, de amarlo a Él, como el primero y gran mandamiento.
Jesús dijo: "Amarás AL SEÑOR TU Dios con todo tu CORAZÓN…" El corazón es el músculo que bombea la sangre rica en oxígeno y nutrientes a los tejidos del cuerpo a través de los vasos de la sangre. El corazón mantiene la sangre en movimiento en el cuerpo de forma unidireccional, es un circuito cerrado, en el que nada se pierde. Luego son las venas las que transportan la sangre de vuelta al corazón. El corazón es como una bolsa compuesta por músculos y con vasos sanguíneos que entran y salen de él. La función del corazón es bombear la sangre A TODOS LOS RINCONES DEL ORGANISMO. La sangre se oxigena a su paso por los pulmones y circula por el corazón para ser impulsada a todas las partes del cuerpo. ¡DE ESA MISMA FORMA TU CORAZÓN SE ENCARGARÁ DE LLEVAR TU AMOR POR Dios POR TODO TU SISTEMA NATURAL Y ESPIRITUAL!
"…y con toda tu ALMA…" El alma es considerada el principio que da vida. La función del alma es dar vida al cuerpo. Y la función del espíritu, que es en donde habita Dios, es dar vida espiritual al alma. En la mayoría de las personas no está activo el espíritu, solo actúa el alma y el cuerpo. Así que si nos convertimos, ahora, tenemos a Dios en nuestras vidas y el espíritu está activo y en comunión con el Espíritu Santo, para que seamos espirituales y dejemos de ser carnales.
"…y con toda tu MENTE." La mente es el conjunto de las capacidades intelectuales de la persona, como son la percepción, el pensamiento, la conciencia y la memoria. Es la parte del ser humano donde se desarrollan estos procesos. La mente también es sinónimo de los propósitos, de la intención, del pensamiento y de la voluntad. A Dios lo debemos amar con todo el pensamiento e intelecto.
En Marcos 12:30 vemos que al versículo de Mateo se le suma la frase: "…y con todas tus fuerzas." Las fuerzas son lo propio de nuestra naturaleza física. Las fuerzas son el poder de cada uno. Las fuerzas son las responsables DE PRODUCIR, DE HACER LAS COSAS. El amor a Dios ha de ser con todas nuestras fuerzas, haciendo lo que sea para amarlo con un amor sincero, fuerte y constante.
Así que, de todo lo anterior, vemos la primera obligación del hombre: que es ¡amar a Dios con la totalidad de nuestro ser! No es amarlo levemente, ni a nuestra manera, ni tampoco comparándolo a ningún otro amor. A Dios se le ama con un amor único, se le ama con todo lo que somos y con todo lo que tenemos. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
El Gran Mandamiento
Mateo 22:37,38
“Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento.”
No se puede amar a Dios a nuestra manera: hay una manera correcta, y es la que nos enseña el mismo Jesús. A Dios se le ama con la totalidad de nuestro ser, con corazón, alma y mente a la vez, y ese amor se demuestra con la propia vida. Estos son los puntos para la semana.
- Muchos dicen: «Yo amo a Dios y le sirvo a mi manera». Esa no es la forma. Si en verdad le amamos, se lo demostramos con nuestra propia vida, buscando las cosas que le agradan.
- Jesús puso una «y» entre corazón, alma y mente: amarlo es con los tres a la vez, conectados y en equilibrio, para hacer todo aquello que haga feliz a Dios. Por eso es el primero y más importante mandamiento.
- Amar a Dios es una actitud que implica voluntad para decidir, reflexión para comprender con atención y compromiso para cumplir. Ese amor se deja ver en nuestro espíritu y en nuestras acciones diarias.
- Con todo tu corazón: así como el corazón bombea la sangre a todos los rincones del cuerpo sin que nada se pierda, tu corazón llevará tu amor por Dios por todo tu sistema natural y espiritual.
- Con toda tu alma: el alma da vida al cuerpo, y el espíritu, donde habita Dios, da vida espiritual al alma. Al convertirnos, el espíritu se activa en comunión con el Espíritu Santo, y dejamos de ser carnales.
- Con toda tu mente y con todas tus fuerzas: se ama a Dios con el pensamiento, la intención y la voluntad, y con el poder de hacer las cosas, con un amor sincero, fuerte y constante.
- La primera obligación del hombre es amar a Dios con todo lo que somos y todo lo que tenemos: no levemente, ni a nuestra manera, ni comparándolo con ningún otro amor.
Escoge una cosa que sabes que agrada a Dios y que has estado haciendo «a tu manera», y hazla esta semana como Él la pide.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
El Corazón Que Bombea
Mateo 22:37,38
Para leer en voz alta con los niños
“Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Jesús dijo que lo más importante de todo es amar a Dios con todo lo que somos. El estudio lo explica con el corazón, que bombea la sangre a todo el cuerpo: así el amor a Dios tiene que llegar a todo.
- Algunos dicen: «Yo amo a Dios a mi manera». Pero Jesús nos enseñó cómo se ama a Dios. Si lo amamos de verdad, hacemos las cosas que a Él le agradan.
- Tu corazón bombea sangre hasta la punta de tus dedos, sin dejar ningún rincón. Así mismo tu amor a Dios tiene que llegar a todo lo que eres y a todo lo que haces.
- Jesús dijo corazón, alma y mente, con una «y» entre cada uno. Eso quiere decir que a Dios se le ama con todo a la vez, no con un pedacito.
- También se ama a Dios con la mente, cuando piensas en Él, y con tus fuerzas, cuando usas tus manos y tus pies para hacer lo bueno.
- No basta con decir «te amo, Dios» en la iglesia. El amor a Dios se demuestra con la vida: en casa y en la escuela, también cuando nadie te está mirando.
¿Qué cosa haces «a tu manera» que a Dios no le agrada?
Esta semana, haz cada día una cosa solo para agradar a Dios, aunque nadie se entere.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
