Mega Zoé
Estudio #1164Iglesia en las casas

El Templo Donde Aprendemos El Bien

El Templo Donde Aprendemos El Bien enseña a perseverar en la oración y cuidar la vida del hogar delante de Dios.

Nuevo TestamentoMarcos5 min lectura

Cuando llegas a la iglesia, tu pensamiento debe ser éste, es el templo de Dios: para oír Su voz, ver Sus milagros y mi salvación cuidarla para que siempre esté. En el silencio, la reverencia, los cánticos, la Palabra, cuando traigo mis ofrendas y cuando llego que ya no puedo más y voy a Dios y encuentro Sus milagros para mi vida y Él sale a favor mío y hace el bien que necesito.

En Daniel 6:10 dice: "… y oraba mirando hacia Jerusalén", a fin de mostrar el afecto que le tenía.

A sus piedras y al polvo de ella (2 Reyes 25:9).

El templo fue incendiado.

Aquella casa de Dios, que David había preparado con tanto interés y que, Salomón había edificado con tantas expensas (gastos), aquella casa sobre la que estaban de "continuo los ojos y el corazón de Dios (1 Reyes 9:3), fue convertida en cenizas.

Esto se iba a cumplir si se cumplían estos requisitos: integridad de corazón y en equidad, cumplir con todo lo que Dios le había mandado y guardar Sus estatutos y Sus decretos, de esto dependía para ser para siempre. (integridad=no tocado o no alcanzado por un mal; equidad=dar a cada uno lo que merece).

Dios dejó ver que lo que le interesa no es la pompa externa del culto cuando falta la vida y el poder de la piedad (devoción frente a todo lo que guarda relación en todas las cosas santas y se guía por el amor que se siente hacia Dios).

El templo es el lugar de santificarse, cuando se tiene vida con Dios y el poder de la piedad, cuando no hay, esto es solo piedras que el fuego puede quemar.

El pueblo confiaba en el templo como si éste pudiese protegerles a pesar de todos sus pecados. (Jeremías 7:4).

II. Los que sacaban provecho o beneficios de las actividades sagradas.

Al llegar a Jerusalén y entrar en el templo Jesús:

Llegó el día en que Dios visitaba el templo y "comenzó a echar fuera a los que vendían y a los que compraban en el templo, día de la prueba para Jerusalén.

No solo arrojó del templo a los que hacían de él un lugar de mercado, sino que volcó las mesas de los cambistas (cambio de moneda) y los asientos de los que vendían palomas.

Nadie hizo nada porque, aunque se hacían de vista larga, entendían que el fraude era lo que se movía en todos ellos; por tal razón, no hubo protesta.

(V.16) y no permitía que nadie transportase mercancías pasando por el templo.

Los judíos reconocían que una de las muestras de honor debidas al templo era no hacer del monte santo o de los atrios del templo lugar de paso común o de acarreo de objetos.

El hacer del atrio un cómodo pasadizo de un lado a otro era ya profanar el templo.

(V.17) Jesús le da la razón de su proceder con lo que dice Jeremías 7:11: ¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa sobre la cual es "invocado mi nombre? He aquí que también yo lo veo dice Jehová; Isaías 56:7…porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.

El templo es una casa de oración.

Se podía pensar que el templo era, ante todo, casa de sacrificios, como lo parecía indicar la compraventa de bueyes y palomas.

El Señor le dice casa de oración.

Al principio de su ministerio (Juan 2:16), arrojó Jesús del templo a los que traficaban allí, dijo: "No hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado".

Ahora les acusa de convertirla en cueva de ladrones.

Quienes entretienen pensamientos mundanos mientras se hallan en sus devociones, convierten la casa de oración en un lugar de mercado; pero quienes devoran las casas de las ciudades y como pretexto, prefieren largas oraciones, la convierten en cueva de ladrones.

Para llevar el santuario se necesita al sacerdote.

(Números 18:1-7, 4-5 y 5) Gobierno de Dios es el gran peligro.

Si estas instrucciones se obedecían, no había razón para temer Su ira.

Tú y tus hijos, se refiere solo a los sacerdotes.

El sacerdocio llevaría el pecado del santuario y el pecado del sacerdocio.

Y la casa de tu padre (Leví) contigo, llevaría el pecado del santuario; y tú y tus hijos contigo llevarían el pecado de vuestro sacerdocio.

Al llevar el pecado, eran responsables por el descuido o por no cumplir el "cuidado santo."

Los levitas eran ayudantes de los sacerdotes, pero no podían entrar al tabernáculo en servicio del sacerdocio porque morirían.

Han de vigilar con todo cuidado para que no se profanen las cosas sagradas.

Juan 2:17: El celo de tu casa me consume. Salmos 69:9: porque me consumió el celo de tu casa.

(Hebreos 13:17) Estos hombres actúan como representantes de Dios en la asamblea. Les ha sido dada autoridad y los creyentes deberían someterse a esta autoridad.

Como sub-pastores (Jesús es el buen Pastor, el primero), los ancianos "velan" por las almas de la grey.

Ellos tendrán que dar cuenta a Dios en un día venidero.

Lo harán o bien "con alegría" o "quejándose", dependiendo del crecimiento espiritual "de aquellos que les han sido encomendados".

Si tienen que hacerlo con tristeza, esto significará pérdida de recompensa para los santos implicados.

Así que es para beneficio de todos respetar las líneas sobre, bajo, debajo de autoridad que Dios ha establecido.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz