Ardía mi corazón dentro de mí. Cuando hay dos fuerzas en la mente "que impiden" que salga lo que debe salir, en este caso del Salmista, esos pensamientos intensos mentales turbaban su alma. Ese intenso calor mental, el sufrimiento iba tomando más vida que la esperanza.
El silencio es algo terrible para el que sufre.
Ha de perder la razón.
La enfermedad y la pena que llevaba su corazón se estaba derritiendo, su tema de la enfermedad era confuso.
¡Que bendición! ¡Que privilegio es la oración! Aparte de ser un deleite.
La meditación es una ayuda a la oración. La meditación es como aceite para la lámpara; la lámpara de la oración se apagará, a no ser que la meditación la sostenga.
Es llevar la mente, el pensamiento con atención y detenimiento para estudiarlo, comprender bien. Se dice que la meditación y la oración son como dos tórtolas; si se separan la una de la otra, mueren.
Cuando llegas a la iglesia medita en tu vida, te preparas para la oración cuando llegues a ella.
Cuando la mente está llena de buenos pensamientos, tú estarás preparado para la oración y ahora envías pensamientos de suspiros y gemidos del cielo.
La meditación produce un doble beneficio: vierte (derrama) dentro y fuera; primero derrama buenos pensamientos en la mente y luego los derrama otra vez en oración; la meditación primero provee el material para la oración y luego prepara al corazón para orar. Thomas Watson.
Medita hasta que veas que tu corazón se ha calentado para este deber.
Hermano, tu corazón es frío; ponte cerca del fuego de la meditación hasta que sientas tus afectos calientes y preparado para el servicio espiritual.
Cuando Dios entra en nuestro corazón oscuro, la pregunta es: ¿Qué pensamientos hay aquí? ¿Por qué surgen estos pensamientos en tu mente?
¿No os habéis vuelto jueces de malos pensamientos? (Lucas 24:38) ¿Por qué estáis turbados, vienen a vuestros corazones estos pensamientos?
Se espantaron y atemorizados, pensaban que veían espíritu; que Yo mismo Soy; palpad y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo, así fluye el pensamiento del que no medita. (llevar la mente y el pensamiento con atención y detenimiento para estudiar, comprender bien).
(Santiago 2:4) ¿No hacéis distinciones entre vosotros mismos y venís a ser jueces con malos pensamientos?
Proferí (decir) con mi lengua. La lengua amordazada (impedir hablar) rompe las trabas. Va a salir miseria en abundancia.
Puede hacer enmudecer la alabanza, pero la angustia clama y grita. Resolución o no, precaución o no, pecado o no, el torrente avasallador (dominante, oprime, abusa, humilla, atropella) se abre paso y lo arrastra todo a su paso. C.H.S.
(V.4) "Hazme saber mi fin."
El salmista quiere saber más de la brevedad de su vida para poder sobrellevar sus males pasajeros y hasta aquí podemos arrodillarnos con él, pronunciando la misma petición.
Pero el que no haya límite a su miseria es un verdadero infierno; el que haya fin a la aflicción de la vida es la esperanza de todos los que tienen esperanza más allá de la tumba.
Los que ven la muerte a través del cristal del Señor, ven una vista hermosa, que les hace olvidar el mal de la vida al proveer el fin de la vida.
Y cuál es la medida de mis días; sepa yo cuan frágil soy. Es decir, cuando voy a dejar de ser.
¡Ay! Pobre naturaleza humana, querida como la vida, el hombre alterca con Dios, de modo que más bien desea dejar de ser que sobrellevar lo asignado por el Señor. ¡Qué mezquindad en un santo!
Pero esperemos un poco hasta que nos hallemos en una posición semejante a la suya y no obraremos mucho mejor.
El barco en el muelle se sorprende de que aparezca una vía de agua en la barca, pero cuando él se lanza a alta mar se asombra de que los maderos resistan tales tempestades sin resquebrajarse (grietas, hendiduras).
El caso de David no se registra para que lo imitemos, sino para que aprendamos. (Salmos 39:5) El tiempo de mi vida es como nada delante de Ti.
Tan corto que no es casi nada. Ante el Eterno, la edad del hombre es como un resquebrajar. Tic tac del reloj. C.H.S.
Ciertamente es como un soplo todo hombre que vive.
Esto es una gran verdad y no hay nada más cierto que ello.
Considera un hombre, el mejor y no es más que un hombre un soplo, insustancial (insípido, vano hueco) como el viento.
Su constancia es la inconstancia (no estable, variable, inestable, constante: firme). Su vanidad es la única verdad; lo mejor en él es que es vano, solo vanidad. C.H.S.
(V.6) Sí, como una sombra que pasa es el hombre. Ciertamente, en vano se afana.
Lee bien este texto y luego escucha el clamor del mercado, el rumor de la bolsa, el estruendo de las calles de la ciudad y "recuerda que todo este ruido", esta interrupción de la quietud es algo insustancial, vanidades pasajeras.
El descanso interrumpido, el temor ansioso, el cerebro sobrecargado, la mente que se derrumba, la locura, todos ellos son pasos en el proceso de la inquietud e intranquilidad desasosiego de muchos y todos se afanan para ser ricos, llenarse hasta rebosar; cuerpo que van a dejar pronto, después de todo. C.H.S.
Todo hombre carnal anda en una feria de vanidad y pese a todo, ¡cómo se envanece de su feria de vanidad!
Se inquieta en vano y es solo vanidad lo que le inquieta.
Labora toda su vida por la ganancia de las riquezas y con todo, en la muerte, sus riquezas no le aprovecharán.
Amontona riquezas y no sabe quién las recogerá.
Los hombres se levantan temprano y se acuestan tarde para edificar una casa y luego un extraño se pasea por sus corredores, se ríe en sus estancias (casa, mansión) y ni se acuerda de quién la edificó y la llama suya propia.
Esto es uno de los males bajo el sol para el cual no hay remedio prescrito.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
El Carácter Transitorio De La Vida Parte II
Salmos 39:1-13
“Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuánta sea la medida de mis días; Sepa yo cuán frágil soy.”
El salmista calló hasta que su corazón ardió dentro de él, y en su meditación se encendió fuego. Entonces le pidió a Dios conocer su fin y la medida de sus días, para saber cuán frágil es: todo hombre que vive es como un soplo. Estos son los puntos para la semana.
- El silencio es algo terrible para el que sufre: los pensamientos intensos turbaban su alma, y el sufrimiento iba tomando más vida que la esperanza. ¡Qué bendición y qué privilegio es la oración!
- La meditación es como aceite para la lámpara: la lámpara de la oración se apaga si la meditación no la sostiene. Meditación y oración son como dos tórtolas; si se separan la una de la otra, mueren.
- Tu corazón es frío: ponte cerca del fuego de la meditación hasta que sientas tus afectos calientes. Cuando llegues a la iglesia, medita en tu vida, y así te preparas para la oración.
- «Hazme saber mi fin»: saber que la vida es breve ayuda a sobrellevar los males pasajeros. Que haya fin a la aflicción de la vida es la esperanza de los que esperan más allá de la tumba.
- El caso de David no se registra para que lo imitemos, sino para que aprendamos. El barco en el muelle se sorprende de que la barca haga agua, pero en alta mar se asombra de resistir.
- Ante el Eterno, el tiempo de la vida es como nada, un tic tac del reloj. Ciertamente es como un soplo todo hombre que vive: aun el mejor no es más que un hombre.
- Como una sombra es el hombre, y en vano se afana: amontona riquezas y no sabe quién las recogerá. Un extraño se paseará por la casa que él edificó y la llamará suya.
Antes de cada oración de esta semana, toma unos minutos para meditar en tu vida delante de Dios, hasta que tu corazón se caliente para orar.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Dos Tórtolas que No se Separan
Salmos 39:1-13
Para leer en voz alta con los niños
“Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuánta sea la medida de mis días; Sepa yo cuán frágil soy.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: David le pidió a Dios que le enseñara que la vida es corta, para entender lo débil que es. El estudio dice que pensar en Dios y orar son como dos tórtolas, dos palomitas que andan siempre juntas: si se separan, se mueren.
- David estaba triste y no hablaba. Tenía tantos pensamientos adentro que su corazón ardía como un fuego. Por fin abrió la boca y le habló a Dios.
- Meditar es pensar despacio en Dios y en lo que dice la Biblia. Es como echarle aceite a una lámpara: sin aceite, la lámpara de la oración se apaga.
- Si tu corazón está frío para orar, acércate al fuego: piensa en lo que Dios ha hecho por ti hasta que se te caliente el corazón.
- La vida es corta, como un tic tac del reloj o una sombra que pasa. Por eso no hay que perder el tiempo en cosas que no sirven.
- Hay personas que trabajan día y noche solo para tener dinero y cosas. Pero cuando se mueren, las cosas se quedan, y otro las usa como si fueran suyas.
- David se quejó con Dios, y eso no estuvo bien. La Biblia lo cuenta no para que lo copiemos, sino para que aprendamos.
¿En qué piensas antes de orar?
Esta semana, antes de orar en la noche, piensa un minuto en algo bueno que Dios hizo por ti ese día.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
