Mega Zoé
Estudio #1246Iglesia en las casas

Si Jehová Se Agradare De Nosotros

Si Jehová Se Agradare De Nosotros enseña a servir con humildad y perseverar en la oración.

Antiguo TestamentoNúmeros5 min lectura

Moisés y Aarón se postraron sobre sus rostros delante de la multitud, no le temieron, pero si a Jehová su Dios. Había dos valientes Caleb y Josué, pero el pueblo quería un capitán no a Dios y ellos mismos iban a escogerlo. Caleb y Josué hicieron también lo que estaba en su mano: Rompieron sus vestidos, porque estaban santamente indignados por el pecado del pueblo y temían justamente la ira de Dios, que ellos veían próxima a estallar contra Israel, hablando y razonando con toda autoridad.

La fe es victoriosa.

En la falta de la fe está la derrota.

Le agradamos a Dios creyéndole; eso es absolutamente: fe.

¿Cuánto dudas?

El clamor a gritos y voces era tan grande que no era posible oír a Moisés ni a Aarón, ellos se postraron sobre sus rostros, dando a entender sus humillaciones y humildes oraciones a Dios.

Caleb y Josué les dieron seguridades de la bondad de la tierra que habían explorado y de que era realmente digna de conquistarla.

Les hicieron ver que no tenían importancia las dificultades que parecían oponerse a que entrasen a poseerla.

Caleb y Josué dicen: "nosotros los comeremos como pan.

Están delante de nosotros más bien para devorarlos (comer con ansia y rapidez) que para derrotarlos (vencer, ganar).

(V. 24) Pero Caleb mi siervo hubo en el otro espíritu y decidió ir en pos de Mí", se le entregó la tierra (Josué 14:12-14).

(Josué 14:6-15) Antes de echar las suertes para determinar la porción correspondiente a cada tribu, le fue asignada a Caleb la que le pertenecía.

Caleb era ahora, sacando a Josué, el hombre más viejo de todo Israel.

Caleb presenta su petición que le den o entreguen a Hebrón como posesión suya (Monte), muestra que hacía mucho que Dios, por medio de Moisés, se lo había prometido.

En su petición, presenta: El asunto de los espías, su conciencia como actuó en su corazón, en plena convicción de la verdad de su informe y por una fe inconmovible en la promesa de Dios.

(V. 9) "cumplió siguiendo a Jehová su Dios", por tanto, no era vanaglorioso de parte de él hablar de este modo, como no lo es para los hijos de Dios.

Que obró así cuando todos sus demás "hermanos" y "compañeros" en aquel servicio, sacando a Josué, habían dado un mal informe.

La experiencia que había tenido desde aquel día de la bondad de Dios para con él: Su vida fue preservada en el desierto, los peligros, fatigas, la tediosa marcha, la entera generación de israelitas excepto él y Josué, había caído en el desierto.

(V. 10) Ahora bien, Jehová me ha hecho vivir como Él dijo, estos cuarenta y cinco años a través de las plagas y peligros de guerra en el desierto y cinco años que lleva en Canaán a través de los peligros de guerra.

Debemos vivir y estar más agradecidos a la bondad de Dios en conservarnos la vida, a Sus cuidados, en prolongarnos esta vida tan frágil, y a Su "paciencia" en soportar lo mucho que Le ofendemos a lo largo de nuestra vida.

Que todavía estaba en condiciones de luchar ahora en Canaán.

Aunque tenía ochenta y cinco años, se sentía con tan buen ánimo como cuando tenía cuarenta.

(V. 11) Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió.

Esto era fuente de la promesa de Dios, el cual siempre da más de lo que promete, para que la vida prometida sea una bendición y un consuelo.

(V. 9) La promesa que Dios le había hecho, por medio de Moisés, de que poseería este monte.

Este monte era precisamente el lugar del que, más que de ningún otro sitio de Canaán, habían tomado los espías materia para su informe, pues fue aquí donde se encontraron con los hijos de Anac (Números 13:22), cuya vista tanto espantó a los otros espías (Números 13:33).

Escogió este lugar "solamente porque era el más difícil de conquistar".

Para mostrar que su ánimo no había decaído más que su cuerpo y conservar todavía el mismo estado de ánimo.

Josué había conquistado ya la ciudad de Hebrón (10:36-37), pero el monte cercano, donde habitaban los hijos de Anac, estaba todavía sin conquistar.

Quizás Jehová (V. 12b) estará conmigo y los echaré como Jehová ha dicho: "Dios se agrada de los fieles a Él".

Sin ninguna presunción por su parte.

En realidad, está completamente seguro de que así será, pues depende por completo de la soberanía y toda suficiencia de Dios quien puede fácilmente echar a los hijos de Anac de delante de él.

(V. 13) Josué le bendijo y le dio a Caleb a Hebrón por heredad.

Ensalzó (alabó) su bravura, aplaudió su demanda y le concedió lo que pedía.

Lugar donde Sara murió (Quiriat-Arba) a sus alrededores vivieron Abraham, Isaac y Jacob la mayor parte de sus vidas, y cerca allí estaba la cueva de Macpela donde fueron sepultados.

Tal vez cuando fue como espía a esta parte del país y le hizo desearla como heredad como preferencia a cualquier otro de aquel territorio.

Ciudad asignada a los sacerdotes (Josué 21:11) y cedió gozoso la ciudad a los sacerdotes y ministros de Dios.

Era ciudad regia y en los comienzos del reinado de David, fue la metrópoli del reino de Judá; aquí es donde el pueblo acudía a él y aquí es donde reino por espacio de siete años.

Deja ver como Dios se agradó de Caleb y le bendijo. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz