Consejo a Job para que tome "su aflicción" como una disciplina de su buen Padre. Es la corrección del Todopoderoso.
No menosprecies la corrección.
Cambios que se deben hacer en la vida.
Razón: para corregir las faltas, errores, defectos y demás.
La disciplina procede del amor de un buen padre y tiene por objetivo el bien del hijo. (Hebreos 12:6) Porque el Señor al que ama, disciplina y azota a todo el que recibe por hijo.
La aflicción es como la voz de Dios que nos envía un mensaje desde el cielo.
"Bienaventurado es el hombre a quien Dios corrige". (Job 5:17)
Si aprovecha la corrección que Dios envía, la corrección que te llega es evidencia (convicción, certeza) segura de santificación.
Debes dejar de desear lo que no te toca, te vas a destruir tú y los tuyos.
(Job 5:18) Cuando Dios produce heridas con las reprensiones de su Providencia, las venda y cura con los consuelos de su Espíritu.
Elifaz se dirige personalmente a Job y le declara muchas y grandes promesas de las buenas cosas que Dios haría por él si se humillase bajo la mano de su Hacedor.
(Job 5:19) Se promete aquí.
Envidia = mental, es dolor o desdicha, tristeza o pesar del bien ajeno del envidiado, no tengo lo que tiene.
Cuantas veces sobrevengan aflicciones, otras tantas sobrevendrán también "amorosas liberaciones".
El número siete simboliza aquí, como siempre, totalidad y perfección.
(Job 5:20) Cuando vengan calamidades públicas, el justo gozará de peculiar (aquello que se sale de lo dictado por la norma, distinto) protección.
(Job 5:21) Todo lo que de los buenos se diga con calumnia o para destruir su reputación quedará sin efecto y no les hará daño.
Los mejores y más inocentes no pueden verse libres de calumnias, reproches y falsas acusaciones.
De estas cosas no puede ponerse a salvo el hombre más santo, pero "Dios sí puede resguardarlo (proteger, no reciba daño) y hacer que los malvados calumniadores no le perturben la paz ni le manchen la reputación.
Disfrutarán de santa serenidad mental, nacida de su confianza en Dios, en medio de los peligros que les acechan: No temerán la destrucción (Job 5:21), ni a las fieras del campo (Job 5:22).
Pablo habla con gran alegría y satisfacción de la impotencia de la muerte y del sepulcro (1 Corintios 15:55), "persuadido de que nada ni la muerte, puede separarnos del amor de Cristo (Romanos 8:35-39).
(Job 5:23) Al estar en paz con Dios, habrá también un pacto de paz entre el justo y la creación entera; ni las "piedras" impedirán la fertilidad de su campo, ni las "fieras", "estropearán" las "cosechas".
(Job 5:24-25) Sus casas y familias gozarán, no han sufrido daño y tendrán prosperidad: "Paz en tu tienda".
Es decir, tu casa se hallará en completa seguridad y prosperidad.
Bienaventurado es el hombre que Dios castiga (Job 5:17).
Lo mismo ocurrirá con sus posesiones: cuando vaya a verlas, "nada echará de menos".
(Job 5:25) Su familia será numerosa: su prole (linaje, hijos) brotará del seno como la grama que brota esplendorosa en campo tras la lluvia.
Aunque hayas perdido todos tus hijos, parece decirle a Job, si te vuelves a Dios, Él reconstruirá con creces a tu familia.
(Job 5:26) Su muerte vendrá a su tiempo y sazón (punto o madurez de las cosas, estado de perfección, tiempo oportunamente).
"Terminarán el curso de la vida" con "gozo" y "honor".
Bajamos al sepulcro en buena vejez.
(Job 5:27) Inquirido (averiguar, indagar) ¡Óyelo y conócelo tú para tu provecho!
"Lo que estaba examinado de Dios es cierto".
Lo mejor para Job en estos momentos de pérdidas, dolor, quebranto, castigo, aunque no se sepa el porqué es "escucharla y aplicársela para su provecho".
No es bastante oír y conocer la verdad, sino que debemos andar en ella y hacernos más sabios y mejores por medio de ella.
Iglesia abre los oídos y aplica el conocimiento de la verdad, deja atrás el orgullo y el sentido de superioridad y vanidad para que seas libre. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Toma tu Aflicción
Job 5:17-24
“He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga; Por tanto, no menosprecies la corrección del Todopoderoso. Porque él es quien hace la llaga, y él la vendará; El hiere, y sus manos curan.”
El consejo a Job es que tome su aflicción como la disciplina de su buen Padre: es la corrección del Todopoderoso, y no se debe menospreciar. La aflicción es como la voz de Dios que nos envía un mensaje desde el cielo para corregir faltas, errores y defectos. Estos son los puntos para la semana.
- La disciplina procede del amor de un buen padre y busca el bien del hijo: el Señor al que ama, disciplina (Hebreos 12:6). Si aprovechas la corrección que Dios envía, es evidencia segura de santificación.
- Debes dejar de desear lo que no te toca, o te vas a destruir tú y los tuyos. La envidia es tristeza o pesar por el bien ajeno: no tengo lo que tiene el otro.
- Cuando Dios hiere con las reprensiones de Su providencia, venda y cura con los consuelos de Su Espíritu. Cuantas veces vengan aflicciones, otras tantas vendrán amorosas liberaciones.
- Los mejores y más inocentes no se libran de calumnias y falsas acusaciones, pero Dios puede resguardarlos, y lo que se diga para destruir su reputación quedará sin efecto.
- El que confía en Dios disfruta de santa serenidad en medio de los peligros. Como dice Pablo, nada, ni aun la muerte, puede separarnos del amor de Cristo (Romanos 8:35-39).
- Al estar en paz con Dios hay paz en la tienda: la casa, la familia y las posesiones en seguridad. Aunque Job lo había perdido todo, si se volvía a Dios, Él lo reconstruiría con creces.
- No basta oír y conocer la verdad: hay que andar en ella y aplicarla para nuestro provecho, dejando atrás el orgullo, el sentido de superioridad y la vanidad para ser libres.
Cuando llegue una corrección esta semana, no la menosprecies: pregúntale a Dios qué cambio quiere hacer en ti, y hazlo.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Una Herida con Vendaje
Job 5:17-24
Para leer en voz alta con los niños
“He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga; Por tanto, no menosprecies la corrección del Todopoderoso. Porque él es quien hace la llaga, y él la vendará; El hiere, y sus manos curan.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: es feliz la persona a quien Dios corrige, porque Dios corrige para sanar. El estudio dice que Dios es como alguien que limpia una herida y luego le pone un vendaje: la corrección duele, pero Él mismo la cura.
- Cuando papá o mamá te corrigen, lo hacen porque te aman y quieren tu bien. Dios hace lo mismo con Sus hijos, aunque en el momento duela.
- Dios nos corrige para quitar faltas y errores. Si no le haces caso a la corrección, el error se queda contigo y te sigue haciendo daño.
- La envidia es ponerse triste porque otro tiene algo que tú no tienes. Querer lo que no te toca te hace daño a ti y a los tuyos.
- Dios corrige, pero también cura. Después de la corrección, Él te consuela con Su Espíritu y te ayuda a levantarte.
- A veces dicen mentiras de los que hacen el bien. Dios puede protegerte, y esas palabras malas no te van a quitar la paz.
- No basta con oír lo que Dios dice. Hay que hacerlo, sin orgullo y sin creerse mejor que nadie, y así Él trae paz a tu casa.
¿Cuál fue la última vez que alguien te corrigió, y qué aprendiste?
Esta semana, cuando te corrijan, di «está bien» sin quejarte y arregla lo que hiciste.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
