Uno de los que estaban con Jesús dijo: Bienaventurado el que coma en el reino de Dios. ¡Cuan hermosa cena!: (12:37) ¿Sabes qué es pensar que cuando estamos en la cena sentados todos juntos en la mesa en que el Señor mismo, al pasar "cerca de cada uno de nosotros", nos servirá? No es normal que el amo se incline a servir a sus criados, pero en un banquete de bodas, el novio se inclina para servirle a la novia, nada tiene de extraño.
I. El invitado reclinado a la mesa con Jesús disfruta en cuan hermoso sería participar en las bendiciones del reino de Dios.
A. Jesús les dice por maravilloso que fuese comer "pan en el reino de Dios", lo triste es que muchos convidados no van.
1. Se inventan toda clase de "excusas insensatas" (imprudencia irresponsable) para negarse a aceptar. En un momento.
2. Así que lo que dijo este hombre no sólo era una verdad grande y reconocida, sí también muy apropiada en un momento en que se hallaban reclinados a la mesa.
3. La parábola misma que propuso el Señor.
4. Jesús entendió a tal exclamación: ¡Bien dicho!
5. ¿Quiénes gozarán de ese privilegio?
6. Pues ellos lo rechazaron; pues los gentiles se van a llevar en Él la mejor parte.
7. (16) Un hombre hizo una gran cena y convidó a muchos.
8. En la generosa invitación a muchos.
9. Cristo invitó a todo el pueblo de Israel a participar de las bendiciones del reino y de los beneficios del Evangelio.
10. (17) Venid, que ya todo está preparado.
11. Ahora es el tiempo aceptable; ahora es el día de salvación.
12. Era decir: "Todo está preparado; no tardéis; aceptad la invitación, todos seréis bien recibidos.
13. Jesús a nadie rechaza; son los hombres los que "no quieren venir a Él para que tengan vida (Juan 5:40).
14. (18) Una respuesta fría, descortés y despectiva (desprecio, indiferencia) "que la gracia de Dios recibe de los invitados". Todos a una comenzaron a excusarse.
15. El ser humano encuentra un pretexto a otro para no acudir a la cena: ¿Cuántos pretextos para no estar en la cena?
16. Muchos no se atreven a renegar (abandonar su religión, detestarla) pero ponen toda clase de excusas (cuales son las tuyas que has dejado de hacer su voluntad) para no entregarse al Señor.
17. ¡Todos (18) a una se excusaron!
18. Unánimes en el rechazo, aunque diferentes en las excusas.
19. El primero dijo: He comprado un campo, y necesito ir a verlo; te ruego que me excuses.
20. ¡Frívola excusa! (ligera y de poca sustancia).
21. Como que no hay el otro día.
22. (19) He comprado cinco juntas de bueyes y voy a probarlos.
23. Su inconveniencia (incomodidad, grosería): ya está en marcha el probar sus bueyes y le resulta incómodo cambiar sus planes.
24. Excusas viles (ruin) cuando se le invita a participar en el banquete mesiánico.
25. Indica aquí cierta convicción del deber, que dan ocasión a que el corazón se aparte de la prioridad, "el reino de Dios y su justicia".
26. El deber que tienes: cuida que el corazón se aparte de la voluntad de Dios, para tu vida.
27. (20) Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto, no puedo ir.
28. Ambos podían llegar juntos a la cena. ¡Qué falsa imposibilidad!
29. ¡Cuántos son los que se olvidan del Evangelio por los placeres de esta vida!
30. (21) Regresó el siervo e hizo saber estas cosas a su señor.
31. El informe que el siervo trajo a su señor acerca de las afrentosas (insultantes, ofensivo) excusas que dieron sus invitados para no asistir al banquete, "con las cuales mostraron la poca estima en que le tenían".
32. ¿Sabes hermano? El siervo le insinúa que tendría que comer su cena a solas, pues los convidados se habían negado a venir.
33. (21) La justa indignación del dueño de la casa ante la afrenta ( insulto ofensivo) le hace: Entonces, enojado el padre de familia.
34. La "ingratitud" (desagradecimiento) de quienes toman a la ligera la invitación del Evangelio y el "desprecio" con que, de este modo, tratan las riquezas de la benignidad de Dios. (Romanos 2:4) (benignidad - está bondadosamente dispuesto para con los pecadores, aunque no para con sus pecados).
35. (21) Entonces, enojado el padre de familia, su justa indignación del dueño de la casa.
36. (34) "Os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados gustará mi cena."
37. Ustedes que me escuchan: ¿Cuántos están perdiendo la cena?
38. La gracia despreciada es una gracia perdida, tal como la primogenitura de Esaú.
39. Los que no quieran recibir a Cristo cuando "pueden", no podrán tenerlo cuando "quieran" haberlo recibido.
40. (23) Dijo a su siervo: Ve por los caminos y por los vallados y esfuérzalos a entrar.
41. El señor quería que su mesa estuviese tan rodeada de invitados "como llena de manjares".
42. (22) Aún había lugar; sal fuera de la ciudad, a los menos, donde los desocupados vagabundean y la gente sin hogar, y fuérzalos a entrar. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Excusas Insensatas
Lucas 14:15-23
“Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos. Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado. Y todos a una comenzaron a excusarse.”
Por maravilloso que sea comer pan en el reino de Dios, lo triste es que muchos convidados no van: inventan excusas insensatas para no aceptar la invitación. La gracia despreciada es gracia perdida. Estos son los puntos para la semana.
- En un banquete de bodas el novio se inclina a servir a la novia: así el Señor mismo pasará cerca de cada uno y nos servirá. Cristo invitó a todo Israel a las bendiciones del reino y del Evangelio.
- Venid, que ya todo está preparado. Ahora es el tiempo aceptable, ahora es el día de salvación. Jesús a nadie rechaza; son los hombres los que no quieren venir a Él para tener vida.
- Todos a una comenzaron a excusarse: unánimes en el rechazo, aunque diferentes en las excusas. Muchos no se atreven a renegar de la fe, pero ponen toda clase de excusas para no entregarse al Señor.
- Uno compró una hacienda y tenía que ir a verla: ¡frívola excusa!, como si no hubiera otro día. Otro ya estaba probando sus bueyes y le incomodaba cambiar sus planes. Excusas viles ante el banquete.
- Hasta un deber puede apartar el corazón de la prioridad, el reino de Dios y su justicia. El recién casado podía llegar con su esposa: ¡qué falsa imposibilidad! Cuántos olvidan el Evangelio por los placeres de esta vida.
- Esas excusas afrentosas mostraban la poca estima en que tenían al señor, y él se enojó con justa indignación. Ninguno de aquellos convidados gustaría su cena: la gracia despreciada es gracia perdida, como la primogenitura de Esaú.
- Los que no quieran recibir a Cristo cuando pueden, no podrán tenerlo cuando quieran. Pero aún hay lugar: el señor manda por los caminos y los vallados a forzarlos a entrar, para que se llene su casa.
Nombra delante de Dios la excusa que más usas para no congregarte, no orar o no servir, y esta semana no la aceptes ni una sola vez.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Sillas Vacías en la Cena
Lucas 14:15-23
Para leer en voz alta con los niños
“Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos. Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado. Y todos a una comenzaron a excusarse.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: un hombre preparó una cena grandísima e invitó a mucha gente, pero todos empezaron a poner excusas para no ir. Jesús contó esta historia de una mesa llena de comida y de sillas vacías.
- La cena es como estar con Dios en su reino, un lugar lleno de alegría. Jesús nos invita a todos y nos dice: ven, que ya todo está listo.
- Uno dijo que tenía que ir a ver un terreno que compró. Otro, que tenía que probar sus bueyes. Otro, que se acababa de casar. ¡Todos tenían una excusa!
- Una excusa es una razón que inventamos para no hacer lo que debemos. Esos invitados podían ver su terreno otro día, pero no quisieron ir a la cena.
- A veces tú también pones excusas: «estoy cansado», «después oro», «hoy no quiero ir a la iglesia». Dios ve cuando le decimos que no a su invitación.
- El dueño de la casa se enojó, porque despreciaron su cena, y ninguno de los que pusieron excusas la probó. Decirle que no a Dios tiene consecuencias.
- Entonces el dueño invitó a los pobres, a los enfermos y a la gente de los caminos, porque todavía había lugar. En la mesa de Dios hay lugar para ti.
¿Qué excusa pones tú más a menudo para no orar o no obedecer?
Esta semana, cada vez que la vayas a decir, cámbiala por un «sí, voy».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
