Mega Zoé
Estudio #1322Iglesia en las casas

Purifícame con Hisopo

Purifícame con Hisopo enseña a permanecer como discípulos de Jesús y perseverar en la oración.

Antiguo TestamentoSalmos4 min lectura

Es la voz de la fe, así como una oración y dice: "Límpiame con hisopo y seré limpio". Sucio como estoy, hay tal poder en la propiciación (acción agradable a Dios con que se le mueve a Piedad y misericordia= expiar, pagar y limpiar, por el pecado) divina que mi pecado desaparecerá. Y quedaré más blanco que la nieve. Nadie sino Tú puedes emblanquecerme, pero Tú puedes en Tu gracia rehacer la naturaleza y ponerla en su estado más puro.

Se deja ver en el Salmista una fe plena como ésta.

Considerando la naturaleza del pecado, que bien sabe David, es una fe gloriosa la que puede ver en la sangre un mérito más que suficiente para purificarla eternamente.

Esta blancura es la que se obra en nosotros por adentro al ser lavados por Dios, porque no hay nieve que sea tan blanca a los ojos de los hombres "como la del alma limpia" de pecado a los ojos de Dios.

(Hechos 15: 36-41) Cuando Bernabé insistió en que su sobrino Marcos los acompañase al Segundo Viaje Misionero.

Pablo se opuso enérgicamente a ello.

Recordaba "vívidamente" cómo Marcos se había apartado de ellos desde Panfilia e indudablemente temía que "volviese a repetirlo".

La "contienda" entre Bernabé y Pablo se hizo "tan recia" que estos dos distinguidos siervos del Señor se separaron el uno del otro. Bernabé tomando a Marcos se embarcó rumbo a Chipre.

Pablo escogiendo a Silas, consolidando las Iglesias.

Desde ese momento Bernabé desaparece de la historia.

Marcos finalmente pasó la prueba y fue totalmente restaurado a la confianza de Pablo (2 Timoteo 4:11).

(Mateo 16:22) Señor no lo permitas, en ninguna manera te suceda esto.

Esto atrajo una reprensión de parte del Señor Jesús.

Había venido al mundo a morir por los pecadores.

Todos lo que le obstaculizaron de este propósito estaban fuera de la voluntad de Dios.

Le dijo a Pedro: "¡Quítate de delante de mí Satanás!; me eres de tropiezo, porque "tus sentimientos no son los de Dios", sino los de los hombres.

Al protestar contra el Calvario, Pedro venía a ser un estorbo para el Señor.

En ocasiones voces de seres queridos tratan de apartarnos del camino de obediencia.

También nosotros hemos de decir: "¡Apártate de mí, Satanás!".

Me eres un estorbo.

(Juan 6: 60, 66-67) Muchos de sus discípulos le dicen: "dura es esta Palabra; ¿quién la puede oír?".

Era una Palabra ofensiva para ellos.

No era tanto que les costase comprenderla como que les desagradaba recibirla.

Era decir a Jesús: "¿Quién puede quedarse aquí oyendo una doctrina tan ofensiva?".

Es lo propio en las personas tener la Palabra como ofensiva a sus vidas.

No estaban dispuestos a creer y recibirla del Cielo, y no de lo que la carne pretende y los condena.

Ahora muchos lo dejaban y ya no querían asociarse más con Él.

Estos discípulos nunca habían sido verdaderos creyentes.

Habían seguido al Señor por diversas razones, pero no por un "verdadero amor" o aprecio por quien Él era. Eso pasa hoy en día, no quieren ser limpios y la Palabra se les hace dura.

(Mateo 17:16-17) El padre había ido a buscar a los discípulos para ayuda, solo para descubrir que vaga era la ayuda de ellos, ellos tienen límites estando con Jesús.

¡Oh generación incrédula y perversa!

"¿Hasta cuándo estaré con vosotros?".

"¿Hasta cuándo os he de soportar?".

Estas palabras se dirigen a los discípulos.

No tenían fe para sanar.

(Gálatas 2:11-12) Cuando Pedro acudió por primera vez a Antioquía, "comía con los gentiles" en el pleno goce de la libertad cristiana.

Cuando llega Pablo, Pedro dejó de comer con los gentiles porque tenía miedo de los incircuncisos.

Pablo le llamó hipócrita, la razón entonces Pedro seguía pensando que los gentiles eran "comunes e inmundos" y que los ritos mosaicos daban una mayor santidad que la justicia de la fe.

La gran demanda de Pablo a Pedro; ¿Qué sentido tenía ahora que Pedro pusiese a los gentiles bajo la Ley?

La Ley decía a la gente lo que debían hacer, pero no les daba poder para hacerla.

La Ley fue dada para revelar el pecado, no salvadora.

La gracia de Dios se manifiesta en Su don incondicional de salvación.

Cristo murió debido a que el hombre no podía obtener la justicia de ninguna otra forma.

(Juan 20:27-28) Una lección a la incredulidad.

(25) Había dicho: "si no viere en Sus manos la señal de los clavos y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, el costado, no creeré".

Ya Jesús sabía lo dicho por Tomás.

Ocho días después, pues le habla ahora a Tomás: (27) "pon aquí tu dedo y mira Mis manos; y acerca tu mano y métela en Mi costado; y no seas incrédulo", sino creyente.

Habla rudo a Tomás, ahora estaba Jesús, que le había escuchado, tan atrevido, como si no fuera Omnipresente.

Ahora dice: "¡Señor mío, y Dios mío!". Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz