En cuanto Salomón obstinadamente (terco, rebelde, encerrado en su pensamiento, no abierto al Espíritu Santo) se llenó de ser terco (voluntarioso, porfiado, testarudo) y le llegó, lo que se dijo: cautiverio, destrucción, el templo y pondría a Israel por proverbio y refrán entre los gentiles: La ausencia de la santificación, no de inmediato, sino a su tiempo justo y bien merecido llegan las consecuencias.
(7) Y esta casa que he santificado a mi nombre.
Yo cortaré a Israel de sobre la faz de la tierra.
Ausencia de santificación es pérdida.
Las obstinaciones nos llevan a hacernos personas de escasa santificación.
(Juan. 17:17) Santificar significa poner aparte: La Palabra de Dios tiene un efecto santificador en los creyentes.
Al leerla y obedecerla, son separados como vasos apropiados para el uso del Maestro.
Esto es exactamente lo que pedía el Señor aquí.
"Quería" "un Pueblo apartado a Dios", separado del mundo, útil para Dios.
Lo de la carne que no se acaba de morir, se es menos santificado y no le estás siendo útil en lo que Él quiere hacer, por medio de ti.
No lees la Palabra, no te santificas, en ella está la verdad.
Tu Palabra es verdad, dijo Jesús.
No dijo como tantos dicen en la actualidad, "Tu palabra contiene verdad, sino Tu Palabra es verdad.
La gracia que Cristo les desea es la santificación: Padre santifícalos."
Confirma (el grado de probabilidad de algo) en ellos la obra de la santificación; asegura en ellos las buenas resoluciones.
Perseveren en las buenas obras, que sea completa Tu obra en ellos, y avancen en santidad hasta el final.
No te podrá el Señor presentar al Padre, si no has sido santificado.
(1 Corintios 1:30) Todo lo que somos y tenemos procede de Él, no hay lugar para la gloria del hombre.
Cuando le tenemos a Él, tenemos una sabiduría que garantiza nuestra plena salvación.
En Él tenemos nuestra justicia; por medio de la fe en Él somos contados justos por un Dios santo.
Él es "nuestra santificación;" en Él somos posicionados, santificados, y por Su poder somos transformados de un grado de santificación a otro.
(Efesios 5:26) En este tiempo presente, "Su" amor por la iglesia (la iglesia no es de nadie en la tierra) se muestra en Su obra la santificación: "para santificarla, habiéndola purificado con el lavamiento del agua por la Palabra.
"Santificar significa poner aparte."
La posición, la postura, la iglesia, está ya santificada; prácticamente siendo esta santificada de día a día.
El proceso de santificación es llevado a cabo por el lavamiento del agua por la palabra.
Este término sencillo, esto significa que las vidas de los creyentes son purificadas al oír las Palabras de Cristo y obedecerlas.
(Juan 15:3) Jesús dijo a los discípulos: "Vosotros estáis ya limpios por la palabra que os he hablado.
(Juan 17:17) Y vincula la santificación con la Palabra en Su oración de intercesión sumo sacerdotal: "Santifícalos en Tu verdad: Tu Palabra es verdad".
Así como la sangre de Cristo nos purifica de una vez por todas de la culpa y pena del pecado, "así la Palabra de Dios purifica continuamente" de la contaminación e impureza del pecado.
Este pasaje nos enseña que la iglesia está siendo bañada en el presente, pero no con agua literal, sino con el agente (representante) purificado que es la Palabra de Dios.
No escuchas la predicación, no la lees en tu vida, no conoces la santificación: la Palabra te señala lo malo y lo bueno que debes hacer; y por tal razón, te van santificando.
(Hebreos 13:12) Fue fuera del campamento del judaísmo organizado que Él santificó al pueblo mediante su sangre.
El sumo sacerdote introduce la sangre de los animales en el Lugar Santísimo como un sacrificio por el pecado, pero sus cuerpos son quemados afuera del campamento.
Por lo cual, también Jesús sufrió fuera de las puertas de la ciudad, para santificar a su pueblo por medio de Su propia sangre.
(1 Pedro 1:2) Elegidos según la presciencia de Dios Padre.
La eternidad pasada, Dios elige para que Le perteneciéramos.
La salvación es la santificación del Espíritu.
Es un misterio del Espíritu Santo que Él aparta a personas para que pertenezcan a Dios. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
