Mega Zoé
Estudio #1339Iglesia en las casas

Altar, Altar

Altar, Altar llama a atender la Palabra de Dios y permanecer en la verdad.

Antiguo Testamento1 Reyes4 min lectura

El mensajero habla de parte de Dios, le dice el desagrado de Dios por la idolatría de Jeroboam. El ejército de Judá tramaba la ruina de Jeroboam, recibía ahora la orden de no pelear contra él (12:24). Dios quiere hablarle directamente; Él, por la voz del profeta de Judá, para que se aparte del mal camino, él estaba dedicando su altar. Era evitarle que su corazón no se endureciera más.

El mensaje que Dios envía no es en voz baja.

Es gritado en público, con la bravura del profeta y el celo.

(2) Altar, altar, así ha dicho Jehová: ese altar quedó bajo la maldición de dolor del pueblo.

Si Dios amenaza ese altar inerte (carece de vida), ¿Cómo escapará el hombre?

Más adelante (2 Reyes 21:24) saldrá de la casa de David un rey, por nombre Josías que profanará, sacrificará a los sacerdotes idólatras y quemará sobre él huesos humanos.

Esta predicción se hizo unos 356 años antes de que se cumpliese.

El profeta da una señal: "El altar se quebrará, y la ceniza que sobre él está se derramará, lo cual aconteció de inmediato (1 Reyes 13:5).

Lo que había de ocurrir cuando se cumpliese la profecía por manos de Josías: el quebrantamiento de ahora era señal de la total ruina posterior (lo que sigue en el tiempo, siguiente).

Jeroboam extiende la mano para ordenar prendimiento del profeta, se le secó (1 Reyes 13:4).

(6) La palabra de Dios que debería haber tocado la conciencia de Jeroboam no le humilló, pero la que le tocó en la carne y el hueso abatió su espíritu soberbio (se cree superior a los que la rodean).

No buscó socorro en sus becerros de oro, sino al favor de Dios.

No echa mano de sacrificio o incienso, sino de la intercesión del profeta, a quien había mandado a prender.

No era perdón por sus pecados, sino "para que le fuese restaurada la mano."

El profeta oró por él, y Dios añadió un nuevo honor al profeta, escuchó su oración y retiró, por medio de un nuevo milagro, el juicio que se había llevado a cabo por medio del otro milagro, a fin de que, movido por la bondad de Dios, Jeroboam pueda ser conducido al arrepentimiento, de forma que, si no fue quebrantado por el castigo, sea derretido por medio de la misericordia.

Estas vivencias le trastocaron (cambie) ahora, pero pronto se esfumaron estas impresiones.

Ofrece comida y regalo, pero el varón de Dios dijo al rey: Aunque me dieras la mitad de tu casa, no iría contigo.

Dios había prohibido: ni pan, ni beber agua, "ni que regreses por el camino que fueres."

Para dejar ver el desagrado de Dios con la idolatría del pueblo de Israel.

Obedeció al mandato de Dios, y no obtuvo nada del rey.

Cuidado del engañador: Un viejo profeta.

No comas pan ni bebas agua allí, ni regreses por el camino por donde fueres.

El ángel (11), era su hijo que le dijo del profeta.

La perversidad del viejo profeta.

Tal vez quiso simpatizar con Jeroboam.

Le conquistó y lo llevó de regreso a Betel, a comer y a beber.

"Entonces volvió con él."

El que había tenido suficiente resolución para rehusar la invitación del rey quien le prometía recompensa, no la tuvo para resistir a la sugerencia de alguien que pretendía engañosamente hablarle de parte de Dios.

(1 Reyes 13:20) Ahora había venido "verdadera" palabra "de Dios" al propio profeta que le había hecho volver.

Pero estando ellos en la mesa (20), vino "verdadera" palabra de Dios al propio profeta que le había hecho volver, con el anuncio de la muerte inminente del verdadero, "pero desobediente", profeta.

Parece extraño, a primera vista, que este mensaje llegase por medio del perverso viejo, pero era conveniente, (1) A fin de que la verdad fuese declarada por el mismo que había inventado el engaño y el varón de Dios se percatase de su tremendo error, (2) A fin de que el viejo fuese afectado por el mensaje, como lo muestra el clamor.

Pensó que la casa del viejo profeta engañoso era más segura para comer.

Eso era temerario, por más sabio que Dios.

No hay nada que provoque a Dios tanto como la desobediencia a una orden expresa Suya.

Nadie debe sentirse protegido en su desobediencia "por la santidad de su profesión", la dignidad (decencia) de su ministerio, su cercanía a las cosas de Dios o por los buenos servicios que le haya prestado en el pasado.

¡Hay que cuidarse, y obedecer a Dios! Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz