Mardoqueo y Ester comienzan a actuar (obrar, proceder,) actos (ejercer propios de su naturaleza, mostrarse, trabajar) para anular los efectos del decreto real. Ester recibe la noticia después de pedir información a Mardoqueo y Mardoqueo urge (ser urgente su ejecución) a su prima (hija de su tío) para que interceda ante el rey, su fin que se revoque (dejar sin efecto un mandato, revocar) el edicto (orden) del rey.
Contra el pueblo de Mardoqueo hay una publicación cruel.
El mandato lo logra Amán, por su odio al pueblo de Dios.
Hay que luchar a favor de Dios, ahí estaba Mardoqueo.
Un gran hombre de pasión, entrega, fuerzas y pronto ánimo.
Tomó postura de dolor, su dolor lo llevó a lamento con gran clamor, sus "vestidos de saco" y "cubierto de cenizas", al ir así por toda la ciudad.
De esta manera no se avergonzaba de ser judío, llamado a compartir los sufrimientos de sus compatriotas.
Un signo de nobleza (honradez, honestidad) ponerse así de parte de una causa justa, "causa de Dios", "en momentos en que esa causa parecía hundirse".
Sabía que el odio de Amán se dirigía principalmente contra él y que, por causa de él", recaía el golpe sobre el resto del pueblo.
Por su amor al pueblo le daba grandísima pena el que, por sus escrúpulos, (dudas inquietantes para la conciencia sobre si algo es bueno o se debe hacer de otra forma) porque toda población judía hubiese de sufrir tan terriblemente.
Pero al poder apelar a Dios en apoyo de su actitud, de que su negativa a rendir homenaje a Amán (¿Cuál es tu Amán?) "se debía a principios de conciencia podía consolarle con el pensamiento de encomendar a Dios su causa y la de sus compatriotas.
Alguna vez tu actitud de cargar el gran tormento, por ejemplo, la de Mardoqueo era "no" dejar que Amán destruyera al pueblo judío, pues él no se doblegaba delante de él, pues eso le causó gran carga.
Rendir homenaje a Amán se debía a principios de conciencia "podía" consolarse con el pensamiento de encomendar a Dios su causa y la de sus compatriotas".
(2) Con los vestidos de saco "no era lícito pasar adentro de la puerta del rey con vestidos de saco".
El rey no quería tener cerca de él lamentadores (así hay muchos oídos), esto lo alegre y agradable podía entrar en la corte.
La tierra está llena de reyes, que nunca quieren hacer frente a la justicia y se esconden en sus grandes tronos mientras injustamente liquidan a otros; cobardes (falta de valentía, temor para enfrentar un peligro, riesgo otro exceso de prudencia no perece).
Eso obligó a Mardoqueo a mantenerse a distancia y detenerse ante la puerta del rey.
(3) En cada provincia y lugar donde el mandamiento del rey y su decreto llegaba, había gran luto, ayuno, lloro y lamentación, cilicio (vestiduras ásperas) y ceniza era la cama de muchos.
Lamentable que todos se unen a Amán para destruir lo de Dios, se escoge lo que amedrenta.
Se le da al que destruye la obra, hacer silencio y nadie, nadie se atreve hacer frente.
Hoy ustedes están aquí, y no hacen lo que deben hacer, entonces llega Amán y le corta la cabeza al justo; se les burla, se aprovechan con palabras soeces, estafan con habilidad, hacen cosas delante de sus hijos y no dicen nada, los defalcan y no gritan.
(4) La reina Ester tuvo gran dolor y mandó a preguntar qué sucedía, ya que Mardoqueo se negaba a quitarse el vestido de saco, pues no podía consolarse.
Ester, envió a un siervo con algunos vestidos para vestir a Mardoqueo para que no estuviera vestido de cilicio a la vista del rey "y perdiera así la vida".
Pero Mardoqueo se negó a disfrazar su angustia.
Las angustias (aflicción, inquietud) se enfrentan no se le huye, ni uno se esconde, es de frente que se lleva la angustia. Amén
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Urgente Deben Ser Nuestros Actos
Ester 4:1-4
“Luego que supo Mardoqueo todo lo que se había hecho, rasgó sus vestidos, se vistió de cilicio y de ceniza, y se fue por la ciudad clamando con grande y amargo clamor.”
Mardoqueo y Ester comenzaron a actuar con urgencia para anular el decreto cruel que Amán logró contra el pueblo de Dios. Mardoqueo no se escondió: se vistió de cilicio y ceniza y clamó por toda la ciudad, porque las angustias se enfrentan de frente. Estos son los puntos para la semana.
- Contra el pueblo de Mardoqueo salió una publicación cruel, lograda por el odio de Amán. Hay que luchar a favor de Dios, y ahí estaba Mardoqueo: un hombre de pasión, entrega, fuerzas y pronto ánimo.
- Su dolor lo llevó a clamar por toda la ciudad vestido de saco y cubierto de ceniza. No se avergonzó de ser judío; se puso de parte de la causa de Dios cuando esa causa parecía hundirse.
- Sabía que el odio de Amán iba contra él, porque no se doblegaba. Su negativa se debía a principios de conciencia, y podía consolarse encomendando a Dios su causa y la de su pueblo.
- No era lícito entrar por la puerta del rey vestido de cilicio: en la corte solo entraba lo alegre y agradable. Mardoqueo tuvo que quedarse a distancia, pero no se quitó el luto.
- En cada provincia había luto, ayuno y lloro. Lo lamentable es cuando todos callan ante el que destruye la obra de Dios y nadie se atreve a hacerle frente. ¿Cuál es tu Amán?
- Ester, con gran dolor, le envió vestidos para que se quitara el cilicio, pero Mardoqueo no los aceptó: se negó a disfrazar su angustia. Las angustias se enfrentan; no se les huye ni uno se esconde.
Identifica el asunto que has dejado en silencio por miedo, y esta semana preséntalo a Dios en oración y da un paso concreto para enfrentarlo de frente.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Mardoqueo Vestido de Ceniza
Ester 4:1-4
Para leer en voz alta con los niños
“Luego que supo Mardoqueo todo lo que se había hecho, rasgó sus vestidos, se vistió de cilicio y de ceniza, y se fue por la ciudad clamando con grande y amargo clamor.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: cuando Mardoqueo supo lo que habían decidido contra su pueblo, rompió su ropa y salió por la ciudad clamando con mucho dolor. Se vistió con una tela áspera de saco, se echó ceniza encima, y así llegó hasta la puerta del palacio del rey.
- Un hombre malo llamado Amán odiaba al pueblo de Dios y logró que el rey firmara una orden para destruirlo. Mardoqueo no se quedó callado.
- Mardoqueo no se escondió ni le dio vergüenza ser del pueblo de Dios. Se puso del lado de lo correcto, aunque parecía que iban a perder.
- Amán estaba furioso porque Mardoqueo no se inclinaba delante de él. Mardoqueo obedecía a su conciencia delante de Dios, y le entregó a Dios su problema.
- En todo el país la gente lloraba y ayunaba. Lo triste es cuando alguien hace lo malo y todos se quedan callados. Tú no te quedes callado ante lo malo.
- La reina Ester le mandó ropa bonita para que se quitara la de saco. Pero Mardoqueo no la aceptó: no quiso disimular que tenía un problema grande.
- Cuando tengas un problema, no lo escondas ni salgas corriendo. Cuéntaselo a Dios y a tus papás, y enfréntalo de frente con valentía.
¿Has visto algo malo y te has quedado callado por miedo?
Esta semana, si ves algo malo, díselo enseguida a tus papás o a tu maestra.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
